Categorías
Cine Reseñas

Joker y la violenta caída al abismo

La vida puede ser convertirse en un martirio para muchas personas, sobretodo para aquellos que están alineados, aquellos que viven fuera de lo aceptable, algo que podemos ver en la película Joker (2019), dirigida por Todd Phillips, que estrenará el 4 de octubre.

En esta producción seguimos los pasos de Arthur Fleck (Joaquin Phoenix) en su caída en el abismo, situación que lo lleva a convertirse en el criminal payaso, conocido como el Joker. Si bien este personaje es reconocido por su unión al mítico Batman, la historia que se trata aquí es algo alternativo, una versión diferente, un Elsewords.

Fleck en las primeras escenas se muestra como un hombre enfermo, una persona con problemas mentales, que destaca por un peculiar «tic», ya que cada que tiene miedo, está nervioso o estresado se ríe de manera involuntaria, una condición que incomoda a quien lo rodea, incluso causa cierta repulsa. Algo que nos confronta porque este comportamiento de alejamiento a la enfermedad es de lo más usual.

Al principio de la película, Arthur intenta llevar una vida «normal», un sujeto que simplemente intenta encajar, disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Estos placeres son ver su programa favorito conducido por Murray Franklin (Robert de Niro) en compañía de su madre Penny Fleck (Frances Conroy). Al estar la figura paterna ausente, la fantasía de Arthur es que algún día Murray reconociera los sacrificios que éste hace para cuidar a su madre. La fantasía es algo recurrente en la vida de Fleck, un medio para alejarse del cruel mundo.

En diversos momentos, Fleck intenta conectar con personas que están fuera de su círculo, aquí destaca la presencia Sophie Dumond (Zazie Beetz), una vecina que sólo con una muestra de amabilidad logra confundir a Fleck, quien en desesperado soledad la busca.

La ciudad resulta ser muy cruel para alguien que no está capacitado mentalmente, ya que una tarea tan sencilla como el trabajo de ser payaso es algo de lo más complejo para Arthur, pues desde chicos que se aprovechan de él hasta compañeros que en la primera oportunidad lo traicionan es algo que vive día a día.

Sería fácil ver con cierta pena al personaje de Phoenix, pero no debemos olvidar en quién se convertirá, todo esto son sólo los ingredientes que nos permiten un poco de empatía, mas no aprobar su comportamiento.

[embedvideo id=»Awtco6az4T4″ website=»youtube»]

En diferentes momentos, Fleck es mostrado en este ahínco de subir unas escaleras, una forma de mostrar cómo es que él se empeña en llegar a la cordura, esa cuesta que lo desgasta, siempre en oscuridad. El cambio es cuando acepta su locura y por eso como se muestra en el clip de arriba, vemos hasta un colorido, cuando el protagonista desciende.

Pero no cae solo, en cierta forma es empujado, ya que la violencia, de la que tanto se habló, es ejercida a Arthur Fleck, un enfermo mental que es aplastado por la indiferencia y bulleo (por decirlo de una manera), una víctima fácil para aquellos que en grupo buscan aprovecharse de alguien.

Este ambiente violento, es parte del contexto en el que se presenta Gotham, una ciudad llena de ira, una población que se siente engañada y burlada por la clase alta. Aquí hay otra clara muestra del viejo adagio, de que el arte imita a la vida, por toda esta situación los pobres son los afectados, pues programas de apoyo y asistencialismo, del que es parte Fleck, son cortados debido a que no son tomados en cuenta.

Un ser invisible que sólo es receptor de la violencia se transforma al defenderse. Fleck un día se harta y se defiende, un acto que lo marcará, ya que es su primer paso a abrazar la locura, pues esto lo transforma y lo convierte en alguien que influye en la sociedad, una especie de vengador por los pobres, ya que mata a  tres banqueros, tres seres que representan lo «mejor de la sociedad». 

Cada elemento mostrado en la película son esenciales para comprender el camino que recorre Fleck, para empatizar con sus malestares, la soledad y tristeza que le invaden, además de sentir que es alguien invisible, que no existe salvo por los actos horribles que comete. Se reconoce en lo monstruoso.

Esto puede ser la razón del rechazo y ataques, un miedo de que algunos se justifiquen en la ficción, pero es algo extremista. Como siempre este tipo de reacciones nos hablan más de las personas que lo hacen. Tal vez aquellos que atacaron la película de Phillips es que se ven reflejados en alguna de las actitudes violentas hacia el personaje de Fleck. Sólo una observación.

Y es que el director en ningún momento muestra rechazo o aprobación hacia los actos que comete el personaje de Phonenix, ya que éste sólo es llevado por la vida, la narración lo lleva hasta convertirse en ese ser capaz de incidir en las masas. En cierto momento, los participantes de una historia viven su propia vida.

Otro punto que confronta a algunos espectadores es el poder mediático, pues son estos los que alimentan a Arthur, además de que buscan burlarse de sus acciones y todo su ser. Este grupo que es capaz de incidir en las sociedades, aquí se reparte algo de culpa, pues ellos son partícipes de la creación del Joker. En alimentar el ego de este tipo de personas.

[embedvideo id=»TnlPtaPxXfc» website=»youtube»]

La gran tragedia de Arthur regresa a su madre, a una mujer que también enferma lastimó a su hijo y es responsable de esa risa incontrolable. Este arco concluye de manera muy griega, con un parricidio, último acto que lo libera, último vínculo que lo deja caer al vacío. Al final de todo este drama sólo queda aceptarlo y al ritmo de That’s Life (Remastered 2008), de Sinatra,  se relata el último acto. Un cierre en el que Fleck sólo disfruta, acepta lo que se viene con una sonrisa.

Joker es una película que nos confronta en cómo tratamos a aquellos alineados, no por el miedo en que se conviertan en asesinos, sino el cómo los ignoramos, como en algún momento hemos sido quienes lo molestan y que bastan una serie de eventos desafortunados para que ellos (o nosotros mismos) caigamos en la locura. Pero la caída nunca es tan fácil, se trata de una serie de eventos. No sólo un mal día basta como en Killing Joke.

 

Categorías
libros Reseñas

Divertido zoológico canino de Aurore Callias

Ciertas editoriales se arrojan a captar la atención del público más difícil: los pequeños. Por esto es que crean fantásticos libros, que en su mayoría, cuentan con increíbles ilustraciones para no perder la atención de lo niños, así es La isla de los perros, de Aurore Callias, (Libros del Zorro Rojo, 2014), que relatan una historia sencilla y bonita para descubrir cómo se crean las cosas al nombrarlas.

Callias nos relata con sus dibujos, la vida de Ida una pequeña que habita una isla en compañía de sus 33 perritos, una peculiar tropa que vive en una isla.

Un día Ida aburrida con su gran imaginación comienza a nombrar a cada uno de los perros con un nombre de algún animal, que para nosotros como adultos puede resultar algo de lo más normal: «¡Búho!», «¡Erizo!», «¡Morsa!». Pero algo fantástico sucede con esta sencilla acción.

Al dar estos peculiares nombres vemos como cada perro se transforma, las líneas de Callias nos llevan en este viaje por un increíble zoológico imaginario. Cada perrito se transforma ante los ojos del lector, vemos esta metamorfosis, este juego para que los niños aprendan a identificar el reino animal.

Así, el dálmata se convierte en vaca, el bulldog en rana, el caniche en oveja… y así la historia se convierte en un auténtico desfile de animales. Además, si deseamos conocer más de los perros, al final se nos ofrece una lista con los participantes de tan peculiar obra, así podremos identificar la raza de cada perrito.

Un libro ilustrado con diversión y una idea sencilla, que destaca por su arte y que conviene tener en la colección para los más pequeños, aunque también los grandes podemos disfrutar del trazo.

Categorías
libros Reseñas

Violenta familiaridad de «Réquiem por Teresa»

¿Qué nos hermana a los latinoamericanos? Una pregunta que recibirá múltiples respuestas, que dependerán de la visión particular y la situación personal en ese momento, así que en este momento me quedo con la réplica de que es la violencia, algo que extraigo tras la lectura de Réquiem por Teresa, de Dante Liano (Fondo de Cultura Económica, 2019).

En esta obra el autor nos presenta una Guatemala  en la que los estratos sociales, el tinte político y la cultura machista normalizada enmarcan una historia trágica bastante familiar. Si en algún momento, el lector olvida que se trata de un país en específico notará que se trata de una historia que podría suceder en México… o cualquier otro país de Centroamérica y Sudamérica.

Como el título lo indica, se trata de un Réquiem una especie de misa para Teresa, que se acompaña de música de Elvis Presley, pero de un imitador guatemalteco. Éste podría verse como un guiño a la presencia «invisible» de Estados Unidos en diferentes gobiernos, así que tenemos este ser que provoca repulsa.

En un bar con la música de ese ídolo, el narrador, en compañía de su hermano, rememoran y comentan la vida de Teresa, también hermana de estos, hasta que cometió suicidio tras llevar una vida marital al lado de un hombre militar al que conocemos como «El Pirata».

Así Dante nos lleva entre el presente y el pasado; el alcohol es el medio que ayuda a los protagonistas a invocar el fantasma de Teresa, una presencia que trae culpabilidad a los personajes, pues sienten que no fueron capaces de notar las señales que llevaron a su hermana a buscar la muerte, a evitar una vida junto con su esposo El Pirata.

Las primeras cervezas invocan una memoria idílica, donde la infancia y buenos momentos son lo que logran recordar los hermanos. Conforme avanza el estado de ebriedad, el recuerdo se vuelve más crudo, aquí descubrimos otro de los rasgos comunes entre latinoamericanos, la pobreza en la que crecieron los personajes. 

Otro rasgo de la región es el machismo, que viene representado en distintas versiones. La más obvia es el de El Pirata, el clásico militar, que sólo sabe comunicarse mediante gritos y que es feliz al lado de una mujer a la que socava, que no presenta ningún reto a su hombría. Más discreta la de los hermanos, que es parte de su culpabilidad, pues al ser los hombres de la casa aún sienten la necesidad de salvar a Teresa, de lastimarse por no ser suficientemente hombres para hacerle frente al esposo.

Pese a la violencia machista, sorprende la permanencia de la figura femenina, ya que la figura materna es la que tiene la fuerza, pero no logra ejercerla de manera activa, pues debe cumplir con lo establecido por la sociedad. En algún momento, el narrador comenta cómo es que el odio viene hacia el padre, por ser un hombre «tibio».

El odio a todo lo ajeno también está presente, ya que la familia de Teresa tenía cierto repudio entre sus vecinos. Por un parte, estaba el miedo a la madre por ser adepta al presidente Juan José Arévalo que fue tildado de comunista y como nos han hecho creer eso es algo horrible. También está el odio a los intelectuales y personas con «buenas maneras».

Tras cada vaso de «chevechita» descubrimos más del narrador y de la historia de Teresa, pero es el primero quien muestra diferentes caras de la culpabilidad. Otra que nos ofrece es la del «exiliado», de aquel que busca mejorar su situación y abandona el país, pues se conjunta con la capacidad de evitar el suicidio.

Así como tenemos estas caras de a culpa, también están representadas las facetas de la violencia. Tenemos al Elvis gordo, moreno y chaparro, un ser que podría causar repulsa y de manera constante provoca al público; está el miedo constante con el que se vive a ser asaltado y golpeado, se trata del atisbo de la violencia; las autoridades hacen lo propio, aunque está representado en los milicos.

Toda la reconstrucción del contexto guatemalteco nos ayuda para entender, y más que eso, de entender la vida de Teresa, sus mejores años hasta su desfallecimiento. Su transformación de una bella mujer estudiada, incluso al grado de maestría, se ve reducida ante los ojos del narrador.

ALgo que no debemos olvidar que todo lo contado es desde la visión de un narrador, desde su culpa. Sólo en algún momento si es que lo podemos tomar como cierto, escuchamos la voz de Teresa, que regala cierta satisfacción ante el suicidio, para afectar a El Pirata, pero se trata de algo místico, que puede o no haber ocurrido. Incluso el autor nos ofrece ciertos giros para transformar todo lo leído, una idea que no deja de acosar al protagonista y que es plausible, que el suicidio no lo fuera.

Una obra desgarradora que desearíamos no fuese tan familiar, pero la vida es esto.

Categorías
Cine Reseñas

Redención abordada en The Goldfinch

Una vida fantasmagórica es la que se sobrelleva cuando se lleva encima una gran culpa. Se trata de un dolor auto impuesto que no permite llevar una vida plena, esto es algo de lo que le sucede al protagonista de The Goldfinch, película dirigida por John Crowley.

La película sigue la vida de el joven Theodore Decker (interpretado por Oakes Fegley, de niño; y Ansel Elgort, de adulto) quien presencia un ataque terrorista con bomba en el Museo Metropolitan de Nueva York, en éste la madre de Theodore fallece.

El atentado pone en movimiento la película, pues es cuando el protagonista debe mudarse con una familia del Upper East Side de Manhattan, donde la figura de Nicole Kidman como la madre de esta «familia de reemplazo» en el personaje de Mrs. Barbour es quien destaca, ya que tras la tragedia se vuelve el ancla para el pequeño Theodore.

Uno de los puntos más sobresalientes del largometraje es la manera en que va reconstruyendo el atentado, así poco a poco comprendemos de dónde proviene la culpa y dolor del protagonista.

Esta exploración al recuerdo merece unas palabras a parte, ya que el director al principio muestra cómo todo se encuentra desenfocado, una visión que el protagonista en su recorrido logrará reconciliar y redescubrir de manera más objetiva su propia memoria.

La lucha interna por reconciliarse con el pasado, es lo que hace que Theodore se refugie en la pintura de El Jilguero, de Carel Fabritius, que hurtó tras el atentado, se convierte en una especie de tótem que lo une al fantasma maternal. Estos robo a la humanidad se suma a la culpa del protagonista.

Es en la tragedia que el pequeño busca vincularse con Pippa (interpretada por Aimee Laurence, de joven; y Ashleigh Cummings, de adulta) quien igual que él sufrió una pérdida en el atentado. Un destino entrelazado por la muerte.

Un cierto mensaje en torno a las drogas se vislumbra, ya que bien llevados algunos analgésicos lo ayudan a sobrellevar el dolor, a huir de las pesadillas, pero más adelante éstas lo llevarán a la dependencia y único medio para ser una «persona funcional».

La vida hogareña con Mrs. Barbour se ve interrumpida por la llegada del padre, interpretado por Luke Wilson, que se lleva Theodore al solitario desierto de Las Vegas. Aquí vemos algunas escenas que muestra cómo el pequeño se hunde en un vacío, la más memorable cuando parece hundirse en la oscuridad de una piscina.

Theodore sufre de la figura abandónica del padre, un ser ausente. Una soledad que se sobrelleva por la amistad con su amigo Boris (Finn Wolfhard y Aneurin Barnard).

Las relaciones son el centro de la película, pues cada una ofrece diversas perspectivas de cómo le ayudan a manejar el dolor al protagonista, de cómo las personas que le rodean ayudan o afectan con su culpabilidad y el sufrimiento de pérdida.

Se trata de una historia de redención con el pasado, de aprender a dejar ir las cosas. Un lugar común que siempre es bueno redescubrir de una perspectiva nueva.

Categorías
Cine Reseñas

Soledad sofocante de Ad Astra

Una inmensa soledad, que todo lo rodea en el vacío y que es capaz de sofocar es en la que vemos a Roy McBride (Brad Pitt); el espacio con su inmensidad lo abraza en la búsqueda de su padre H. Clifford McBride (Tommy Lee Jones) en la película Ad Astra, del director James Gray.

Esta obra que está ambientada en un futuro en el que la humanidad se lanzó a la búsqueda de vida inteligente, ese deseo de encontrar al «otro», que nos ayude en darle sentido a la vida. El deseo de abrazar a otra especie y no permanecer solitarios en el universo.

La ciencia ficción ayuda a contar una historia más clásica, un hijo que busca reconectar con su padre, que durante toda su vida a seguido los pasos de una imagen, un mito al que la humanidad le debe mucho. Así es como Roy se presenta como un personaje que se ha entrenado para viajar en el espacio (una forma de vincularse con su padre), aunque es consciente de que es sólo una actuación.

En diversas ocasiones nos presentan al personaje de Pitt hablando de sus sentimientos, pero parece que las terapias psicológicas se han superado, pues aunque es capaz de ver sus problemas en las acciones y el sentir del personaje vemos que no es posible superar esto. En un momento en el que se ha popularizado las terapias y no somos más felices, valdría preguntarse ¿Qué nos queda?

Roy McBride se presenta como un hombre perdido en sí mismo, en control, dejándose llevar por a vida, pese a lo inmenso que se torna el espacio vemos encuadres donde él permanece, casi ajeno de lo que le rodea hasta que podría afectarlo. Todo esto cambia cuando llegan altos mandos a darle la oportunidad de encontrar y comunicarse con su padre, poco a poco el director nos muestra cómo toda esta actuación de McBride se derrumba.

Cuando se rompe la carcasa del personaje de Pitt descubrimos el miedo, la furia contenida, el deseo de respuestas, la desesperación por vincularse, de nuevo, a su padre. Durante este viaje vemos cómo la mitología que había creado se vuelve humano.

La figura de H. Clifford McBride es la del gran aventurero, de aquel hombre que fue el primero en llegar a planetas lejanos, todo esto con la ferviente idea de encontrar al otro, a vida inteligente más allá de este universo, por eso es que en una misión se lanza hasta Néptuno, el viejo místico, de la que ya no regresaría.

¿Y qué sucede cuando seres desconocidos se encuentran? Una vez padre e hijo se reencuentran sólo queda el sentimiento de desolación, del abandono. El viaje y los sacrificios resultan ser parte de lo que se construyo, el encontrar a un «otro» ajeno a todos resulta en una tristeza sofocante.

Uno de los personajes logra sobreponerse a esta desolación y hacer un cierre, el otro opta por perderse en el universo, al ver su vida desperdiciada en un «otro» inexistente. La humanidad permanece solitaria en la vastedad.

Un punto para realzar es el contexto de Ad Astra, pues una vez que se deja atrás la Tierra, ciertos problemas terrenales se llevan a nuevos territorios, pero ciertas ideas se reafirman, la idea de Dios que está presente. Personajes que se encomiendan a San Cristobal, el patrono de los viajeros, en un mundo donde la humanidad se ha superado ciertas figuras se refuerzan. 

Categorías
Cine Reseñas

Hellboy 2019, un remake con un toque gore y jocoso

Si hay algo que transmite el remake de Hellboy, dirigida por Neil Marshall, es la pasión que pese a los inconvenientes, y estar a la sombra de Del Toro, se atrevieron a crear esta película y mostrar otra visión del personaje.

Esta reinterpretación destaca por su toque gore, humor extraño (tal vez, por ser inglesa) y poco usual es lo que más sobresale; casi como un trabajo de clase B, aunque por la inversión y efectos se queda en medio, un limbo que a algunos gustará y a muchos alejará.

La película de Marshall inicia con la continúa batalla de la humanidad con aquello que es desconocido, la constante lucha con lo que no entiende del todo: la magia. Este conflicto es un elemento que está presente durante el largometraje, demasiado explícito, ya que el personaje de Hellboy (David Harbour) es alguien que vive esto de manera interna.

Como se deja ver, un elemento negativo es la cuestión de lo explícito, diálogos demasiado obvios, que llenan los huecos, en vez de sólo mostrar, algo que no logra cuajarse del todo con la acción repentina y veloz, que va demasiado rápido, debido al uso del CGI con poco presupuesto.

El tono cómico y desenfadado se muestra desde las primeras escenas con Hellboy, pues nos llevan a un paseo por México, donde vemos puntos tan característicos como la lucha libre, vampiros y el tequila. Un guiño a la compleja relación que tiene el personaje con el país. Además de que sirve para mostrar el trabajo de la Agencia de Investigación y Defensa Paranormal y la facilidad con la que los agentes mueren como si nada; los humanos son intercambiables tan fácilmente.

Otro punto, en el que se hace hincapié, es el miedo que provoca Hellboy a los humanos, debido a que diversas profecías lo anuncian como el átomo de las calamidades, aquel que traerá la destrucción de la humanidad. Algo que también Guillermo del Toro trató, aunque él lo difumino mediante el amor.

Resulta complicado dejar de lado el Hellboy de Guillermo del Toro, pues lo fácil es caer en la comparación y no verlo como visiones complementarias. Cada director toma elementos clave del personaje y deja muchos otros de lado.

Lo anterior, queda de manera clara más expuesta en la relación de Hellboy con su padre el Profesor Broom, ya que en ambos existe ese amor padre-hijo, pero el tratamiento que cada director a esto es bastante diferente. Del Toro, un poco más tierno, hasta maduro podría pensarse; Marshall, duro y adolescente, con un reclamo a la figura paterna.

La batallas, si bien deberían ser lo más impresionante son demasiado vertiginosas, para que casi no se note el CGI, aún así son entretenidas por la variedad de enemigos, como gigantes, zombies, un odioso cerdo, apariciones del mismísimo infierno y el boss final, la bruja Nimue «The Blood Queen», interpretada por Milla Jovovich, quien será la que meta la duda en el demonio.

Si bien algunos elementos se sienten forzados, y la exposición puede hacerse tedioso para algunos, es una película que logra satisfacer, además entre más se conozca al personaje se notarán un montón de referencias que se encuentran en Hellboy.

Una práctica común ya en las películas de héroes son las escenas post céditos, aquí no es la excepción. Una sólo para conocedores del personaje y otra que anuncia la llegada de un nuevo personaje, así que a esperar hasta llegar a éstas.

Categorías
Cine Reseñas

Shazam! un héroe más familiar

Un niño con el poder de un dios es una de las ideas principales que mueven a la película Shazam! (David F. Sandberg, 2019); también, se puede pensar como la historia de un tal Billy Batson (Asher Angel), quien está en búsqueda de su familia, en específico de su madre.

La orfandad es uno de las ideas nucleares de esta adaptación, una característica que comparten Batson y el antagonista Dr. Thaddeus Sivana (Mark Strong), aunque en el caso de Sivana es metafórico, ya que pese a tener a su padre y hermano fue tratado como una molestia, al menos desde su perspectiva.

Ser «indigno» es lo que provoca que Sivana se torne al lado del mal, un último empujón que le da el Wizard Shazam (Djimon Hounsou), que muestra el impacto que pueden tener ciertas experiencias para marcar a los infantes.

El mago está en búsqueda de un campeón, un ser puro de corazón para llevar los poderes de Shazam, que proteja al mundo de los pecados capitales. Esta búsqueda, lleva a Sivana al mundo mágico, pero resulta no ser el indicado.

Tras un corte, pasamos a la historia de Billy Batson, un pequeño rufían con buen corazón, que se podría ver como un cliché, que no necesariamente es malo, resulta funcional y bien aplicado para la película. Este personaje, de manera constante, se mete en problemas y huye de sus familias adoptivas, todo por buscar a su madre, situación que provoca diversas decepciones para Billy.

Perdido en el mundo de las agencias de adopción, en la película esto cambia, como es usual, cuando le leen la cartilla. Llega su última oportunidad para adaptarse a una familia, todo esto llevado con un humor desenfadado; un buen equilibrio entre las tristezas constantes y la esperanza que mueven al joven de 14 años.

Así, termina con una familia que no se rendirá hasta que se integre a la familia. Así comienza a interactuar con sus  nuevos hermanos y padres, aunque conserva esa barrera, de quien sabe que tiene su propia familia.

En un punto de la película, Sivana logra entrar al reino del Wizard Shazam, donde explica sus traumas, el ser siempre insuficiente, un reclamo a toda su vida, así que en vez de tomar los poderes de Shazam, libera a los pecados. La respuesta de esto, es que Batson se convierta en el campeón,  sólo por descarte, llega una responsabilidad sin estar preparado. La historia común de los súperheroes.

Investido de los nuevos poderes, Billy, en compañía de uno de sus hermanos adoptivos, comienza una divertida secuencia de entrenamiento para descubrir los poderes de los seis ancianos inmortales que habitan en los poderes de Shazam:  Salomón, Hércules, Atlas, Zeus, Aquiles y Mercurio).

Antes del inminente enfrentamiento entre el bien y el mal, cada niño cierra su arco. Sivana logra vengarse de su padre y hermano; por su parte, Billy encuentra a su madre, quien le confiesa que lo abandonó.

La película tiene un gran corazón, ya que destaca el valor de la familia, aquella que se elige, si bien algo rápido los acepta en su corazón, se podría entender, pues es lo único que tiene. Podría pensarse que viene de la nada, pero sólo se aferra a algo. Así es como surge la familia Shazam; Billy ya no estará solo en el mundo.

Un poco boba y divertida, y con mucho sentimiento, es lo que nos ofrece Shazam!, una historia familiar, que nos permite nuevas lecturas en esta nueva oleada de héroes, una nueva fase llega en este tipo de cine.

¿Dónde más ver a Shazam? 

El primer acercamiento que tuve con este héroe no fue en el cómic, fue en la serie animada de Liga de la Justicia y Young Justice, donde se presenta como el espíritu renovado del héroe, un personaje más puro que Superman, un nuevo niño explorador.

En Liga de la Justicia, su aparición es para contraponer a los miembros que ya deben tratar con política, cuidar cada acto, desde la ingenuidad infantil, Shazam sólo piensa en hacer el bien; incluso, brindar segundas oportunidad, hasta personas como un villano como Lex Luthor. Todo esto se conserva, aunque debajo de capas, en la adaptación.

Uno de los puntos que más podría ser «ruidoso» para los seguidores de Shazam es que se trata de un adolescente, no un niño, además de que en la actualidad resulta más complejo tratar la «pureza de corazón». Parece que el gris ya es más aceptado en el cine, por ese este nuevo Billy es un tanto rufián, parece una buena lectura de los tiempos. Incluso, las bobadas ayudan a mantener ese clima de inocencia en este púber.

Categorías
Cine Reseñas

Green Book, historia de una amistad entrañable

En ocasiones, es posible sentir presencias fantasmales, fuerzas que ya no deberían existir, pero que persisten pese a todo, esto es la marca del racismo, situación que retrata Peter Farrelly en Green Book (2018), su más reciente obra, y que nos muestra un Estados Unidos en los 60s que no parece haber cambiado mucho en lo que respecta a su trato hacia los afroamericanos.

La historia que Farrelly aborda, está basada en un hecho real y se trata un suceso, que es poco usual en la vida: la forja de una amistad. Este lazo se da entre Nick «Tony Lip» Vallelonga (Viggo Mortensen) y Dr. Don Shirley(Mahershala Ali), unión que se construye en una filme de carretera; que muestra cómo la cotidianidad y el trato es lo que permite desterrar al fantasma.

La obra de Farrelly se sustenta en las personajes, así que es clave conocer a cada uno antes de su encuentro. Para empezar tenemos a Tony Lip, un italiano promedio, con poca educación, que resuelve «problemas» a puños, en la mayoría de ocasiones y que se ha ganado fama por esto. Se trata de un hombre apegado a sus hijos y, en especial, a su esposa, interpretada por Linda Cardellini. Se trata de un alguien propio de su época, que no es racista por gusto, si no que en los 60s era el status quo.

Por su parte, el buen Don Shirley es un músico afroamericano con talento excepcional, cuya habilidad lo llevo a tener la oportunidad de superarse y prepararse para interpretar las grandes obras para piano de los grandes como  Beethoven, Chopin, Rachmaninov… Pero, debido a su color de piel sus allegados le recomiendan tocar piezas más populares, algo más accesible para los blancos. Se trata de una persona, que por su intelecto y bagaje cultural se ve alejado de la sociedad, a vivir bajo el estigma del genio y obligado a estar en soledad.

¿Cómo es que estos personajes tan desiguales se unen en la década de los 60s? Por una propuesta de trabajo inusual, ya que Don Shirleyrequería un chófer para una serie de gira por los estados del Sur, de Estados Unidos, aquellos donde era más compleja la situación racial, así que las habilidades de alguien como Lip eran requeridas, pues se esperaban una gran variedad de problemas.

Si bien, al primer encuentro de estos personajes se ve una historia usual, donde estos lucharán hasta aceptarse y tratarse con respeto, Farrelly logra una buena química entre Lip y Shirley, además de que el humor, en buena medida, hace diferente esta experiencia fílmica. Es posible apreciar cómo cada uno se nutre entre el intercambio, cómo es que logran aprender.

Un punto al que invita a reflexionar la película, al menos para algunos espectadores, es que que esta situación racial aún no ha cambiado mucho en algunos sectores, ya que al afroamericano aún se leve cómo ese ser que se le puede ensalzar como un premio o un medio para mostrarse como menos racistas, sólo por «tener un amigo negro».

Un punto álgido en la película es cuando Shirley y Lip se enfrentan, momento en el que se deja entredicho que no importa que Lip sea de la clase trabajadora y no tuviese la oportunidad de estudiar, él nunca podrá entender la discriminación, que no importa lo genial que sea Shirley seguirá siendo sólo un negro más, sin importar su clase y educación; algo incómodo para ver, sin duda.

Pese a todo ese dolor racial, se trata de una película amigable, que utiliza el humor para sobrellevar la situación y que muestra que lo épico está en estas situaciones, que podrían considerarse, pequeñas. Demuestra que el forjar una amistad es el medio para romper las fronteras con el otro, un suceso que enriquece a las personas y permite cambiar puntos de vista.

Categorías
Reseñas Videojuegos

Espíritu del guerrero de Akane

Una idea sencilla es lo que basta para crear todo un mundo, esto es lo que nos muestra el videojuego Akane, un slasher que representa a un Japón al estilo cyberpunk, creado por los brasileños de Ludic Studios.

Con un gran pixel art esta obra nos lleva a Megatokio en 2121 en lo que parece ser una historia de venganza, un poco a lo Tarantino. Una variable al director es que aquí conseguimos sentir esa sed de batalla y agotamiento del guerrero que se enfrenta a hordas interminables de esbirros con espadas y armas de fuego.

La filosofía del estudio al crear juegos es «explorar mecánicas innovadoras, enfocarnos en narrativas bien construidas y proporcionar una experiencia de juego extraordinario» algo que, sin duda, logran. Lo que hace interesante a Akante es que deja muchas cosas abiertas, para que cada quién se forme la historia que desee, que se acompaña de una magnífica ambientación generada, en parte, por la banda sonora de Cybass.

De manera general ya se habló de los elementos más destacables de Akane, pero vamos a profundizar en ellos, a ahondar en los detalles. Las mecánicas plantean el uso del mouse y del teclado, para utilizar la espada y arma, un control clásico de awsd, para mover al personaje; y el mouse para atacar. Conforme se cumplan conforme se cumplan ciertos objetivos se desbloqueará  nuevo equipo para Akane.

Un efecto curioso, por el acomodo de las teclas, es que tras algunos minutos metidos en el juego se comenzará a sentir un agotamiento, por la rapidez del gameplay, la fatiga se hace presenta, así que nos conecta con el personaje, somos capaces de sentir el cansancio del guerrero.

Otro elemento de la jugabilidad, que podría pensarse es muy corta, ya que sólo cuenta con un jefe final, Katsuro. Cada que nuestro contador llegue a 100 muertes nos enfrentaremos a un espadachín cyborg, que ofrece unas mecánicas diferentes y conforme lleguemos a 200, 300… nuevos enemigos aparecerán y las habilidades del jefe final irán cambiando, nuevos movimientos.

Por su parte, la ambientación y arte parecen relatarnos una historia de venganza. Al iniciar el juego sólo se nos muestra una Akane que es derribada y está dispuesta a terminar todo en una noche y llevarse a todos los enemigos que pueda con ella, estamos en un campo de batalla bien delimitado, un Megatokio poblado con luces fosforescentes y en donde la gente no se inmuta por una batalla campal.

Los chicos de Ludic, presentan el tutorial como el entrenamiento de Akane, unos años atrás en un apacible Dojo, donde conocemos al maestro de Akane, un elemento de tradición y es la explicación del uso de la katana, que entrega un arma legada por la familia. Aunque muy breve, da cierta profundidad a la protagonista.

Uno de los puntos más destacables es el soundtrack de Cybass, 10 canciones que nos mantiene enfocados en la batalla, que nos deja hundirnos en la matanza. Somos parte de las notas y nso convertimos en un espíritu de venganza; sólo es la fuerza de la guerrera la que desea acabar con sus enemigos. Somos Akane.

Categorías
Cine Reseñas

«The mule», un viaje por la diversidad de Estados Unidos

Una de las grandes tragedias de la vida es que sólo una vez recorrida, somos apreciar los detalles; una vez que llegamos a la vejez descubrimos que lo más relevante son las personas que nos rodean, algo que deja entrever The mule (2018), la más reciente película dirigida, y actuada, por Clint Eastwood.

El largometraje relata la historia de Earl Stone (Clint Eastwood), un horticultor en la cima del éxito, un hombre que se dedicó pondero las flores por encima de su familia. Un día, de la nada, todo su éxito esfuma, y la única forma que encuentra para producir dinero es convertirse en traficante de drogas, en una «mula».

Si bien el argumento de la película se basa en un hecho real, que destaca por lo sorprendente, un hombre blanco que se convierte en narco. Más allá del sensacionalismo, lo que más destaca de la película son las relaciones, que van desde lo familiar, su comunidad, hasta con los nuevos habitantes de Estados Unidos, que se han integrado a la cultura, algo que Eastwood, repite. Si en esta ocasión fueron latinos, el grupo más evidente, en el pasado eligió a los homng, Gran Torino (2008).

Para empezar hablar de las relaciones, tenemos una familia rota, Stone se encuentra separado de su esposa Mary (Diane West), mientras que es odiado por su hija Iris (Alison Eastwood), casi podría decirse que se trata de una típica familia norteamericana. La única que espera algo del horticultor es su nieta Ginny (Taissa Farmiga), por cumplir sus promesas hechas a ella es que el protagonista iniciará su travesía como narcotraficante.

El amor y culpa conducen a Earl a convertirse uno de los principales traficantes de un cártel mexicano. Esto da paso a a su vínculo con los latinos, que en el primer contacto sólo lo tratan como un viejo más, pero conforme cumple sus encargos el veterano de guerra se gana su confianza y crea una especie de amistad entre iguales, tanto así que recibe el apodo de «Tata».

La interacción con ese segmento de la población, aunque muy por debajo, muestra los beneficios del intercambio cultural, ya que con ellos ayudan a Stone a entender el funcionamiento de un celular. El director convierte a los smartphones en un chiste habitual, al repetir que estar «pegados» a los celulares es un problema usual de la generaciones más jóvenes. Otra «denuncia» o aspecto dañino de la sociedad, es el olvido de los viejos, veteranos en particular una comunidad a la que el pertenece el personaje de Eastwood, éste utiliza el dinero de las drogas para subsanar el mal y convertirse en una especie de Robin Hood.

El viaje es lo que abre a nuestro protagonista a interactuar con los más variados grupos sociales, como un grupo de motociclistas lesbianas, algunos afroamericanos, incluso aquellos poblados habitados sólo por los blancos. Se trata de un mapa poblado de gran variedad, propio de las carreteras y que se traza, no sólo con las imágenes, sino también con el soundtrack, algo que muestra cómo se funden las culturas.

Aunque muchos de los encuentros que tiene con los diferentes grupos, podrían indicar un cierto racismo, debido a las bromas y formas de expresarse de Stone, el soundtrack elegido muestra muchos ritmos latinos.

Pero The mule no sólo se trata del viaje, también es de crimen, así que aún vemos un poco de aquellos personajes forajidos de Eastwood al enfrentarse al personaje al agente de la DEA Colin Bates (Bradley Cooper). Una observación al pie, resulta curioso que la policía y agencias no sospechan de Stone, resultan ser estos los que infligen más racismo.

Todos los viajes que realiza el viejo Stone lo llevan a reencontrarse con su familia, hasta que logra «echar raíces», una metáfora con la que se juega a lo largo de la película, como si lo efímero de la fama, se dejará de lado y sólo dejar que florezca esa cercanía con sus seres queridos. Un viaje de reconciliación.