Categorías
Literatura Reseñas

La importancia de las instantáneas

Mediante unas cuantas Polaroids, Valeria Luiselli presenta Desierto Sonoro (2019), tercera novela publicada por Sexto Piso, que representa una propuesta literaria sugerente y original que narra el viaje individual de una familia, así como el desplazamiento de los personajes que buscan llegar a ese núcleo primordial.

Experimentamos el tiempo de manera distinta. Nadie ha logrado captar realmente lo que sucede ni por qué. Tal vez es solo que sentimos la ausencia de futuro, porque el presente se ha vuelto demasiado abrumador y por tanto se nos ha hecho imposible imaginar un futuro. Y sin futuro, el tiempo se percibe nada más como una acumulación. Una acumulación de meses, días, desastres naturales, series de televisión, atentados terroristas, divorcios, migraciones masivas, cumpleaños, fotografías y amaneceres.

Las fotografías son la captura imprecisa de un momento preciso en donde a través de las imágenes somos capaces de documentar emociones, sueños, anhelos y también el tiempo presente, pasado, y en mayor medida el futuro de las persona u objetos acompaños de su historia y sus sombras, todo congelado en una imagen.

De forma literaria, las instantáneas son también historias o microhistorias  que al igual que todo ejercicio literario tiene su arco narrativo, su principio, el nudo y un desenlace. Las fotografías instantáneas son la convergencia de todos estos elementos y son también eso que no queda captado por el breve disparo de la cámara, es decir los sonidos propios de esos paisajes y las desfragmentación del tiempo mismo.

Poco después del comienzo del viaje supe que, aparte de mantener la cajuela limpia y ordenada, mi deber era también ir tomando fotos de todo lo importante. Las primeras fotos salieron blancas y me desesperé. Después estudie el manual y finalmente aprendí. Los profesionales tienen que trabajar así, y a eso se llama prueba y error. Pero durante un tiempo, después de que aprendí a tomar fotos, seguí sin saber que fotografiar. No estaba seguro de qué era importante y qué no. Al principio tomaba fotos de lo que fuera, sin ningún plan ni nada.

Desierto Sonoro no sólo es la documentación y reverberación de ecos e imágenes que se expanden y perduran el paso del tiempo, sino la convergencia de las historias de generaciones presentes, pasadas y futuras que se sumarán a las huellas y a los ecos permanentes de los horizontes infinitos.

Pero luego respiraste todo el aire que te rodeaba, se te inflo la panza como un globo, y gritaste, gritaste tu hermoso nombre, y tu nombre rebotó por todas partes, poderoso y total, a nuestro alrededor, Memphis.

Categorías
Literatura Reseñas

Oscuro territorio mexicano retratado por Rogelio Guedea

Vivir, o transitar, en México es abrirse paso por la incertidumbre, es un camino que lleva por la oscuridad, un recorrido que obliga abrazar a la oscuridad para sobrevivir en el presente, sólo tenemos lo inmediato, esto es algo que nos deja entrever Rogelio Guedea en Conducir un tráiler (Fondo de Cultura Económica, 2019).

Y es que Guedea, que en 2009 obtuvo el Premio Memorial Silverio Cañada 2009, gracias a este libro, nos recuerda que habitar este país, es enfrentar el miedo de que las sombras te cubran en cualquier momento. Un camino errado nos puede llevar a ser víctimas de algún hecho terrible, estamos abandonados al acecho de la violencia, de la furia dormida del país. Todo este ambiente es el que logra recrear en la obra protagonizada por Abel Corona y su familia, personas de a pie que viven en Colima y son movidos por esas fuerzas ocultas, la fuerza que podríamos llamar la vida misma.

El entorno que habita Abel es ese de terrenos, donde ser dueño de un espacio brinda cierto poder, aquí los vecinos buscan peleas por cualquier transgresión, esto es con lo que inicia el libro, pero siempre hay algo que se oculta y poco a poco lo devela el autor.

Guedea utiliza a Abel para mostrar la manera en que en el país cualquier detalle puede hacer explotar alguna situación desalentadora, una mirada, una palabra pronunciada de manera inoportuna pueden ser elementos para que el mexicano saque a relucir su altanería, algo que se conoce como verguerez, por lo que todos buscan una superioridad para hacer su voluntad sin un poco de empatía.

El retrato que hace del norte es este que ya no es tan distinto del resto del país. Aquí se ve el poder e influencias, que viene con el dinero y cierta autoridad, pero no cualquier puede acceder a estos, ya que la familia Corona pese a pertenecer a las instituciones del «bien» no son capaces de ejercerlo.

La falta de esa fuerza abstracta e invisible deja a nuestro protagonista a la intemperie, a las sombras, que en algún lo tragan y lo escupen acompañado de muerte, de odios por defender lo suyo, de una vendetta sobre la familia. Esto es suficiente para que terminen en una historia de acción, una historia (debido a la cercanía) a la Tarantino, de tiroteos y sólo algunos pueden salir vivos.

Los momentos de acción permiten a Guedea acercarse a lo fílmico, a recordarnos que se trata de una ficción. El como esas decisiones de manera rápida se ven transformadas y la violencia que explota debe hallar una salida. Formas en las que la obra respira, estos cambios vertiginosos hacen que el lector no se confíe.

Propio del norte, Abel es un personaje migrante, que por circunstancias de la vida tiene que emprender su camino a la carretera, visitar otros lugares tan ajenos, pero comparten el mismo peligro de la violencia.

En el interior, nuestro protagonista se descubre a un ser con cierta sensibilidad, que tiene, de a poco, aprender a vivir con la muerte que le rodea, con el miedo que, a la mala, aprende a domar.

Aprender a convivir con el temor es necesario pues no sólo existe esa violencia física, también se teme a aquellos que deberían cuidarnos, a las instituciones que están empantanadas y buscan la manera en que ciertas verdades no salgan a la luz, para mantenernos en esa carretera a oscuras. Así parece que en algunos lugares de México, si es que pensamos que es diferente en ciertos espacios, se vive en un oscurantismo donde algunas familias fundan sus feudos.

Además, en diferentes momentos, Rogelio Guedea nos recuerda que está presente ese monstruo amorfo del narcotráfico, que ante cualquier paso errado se hará presente para arrastrar por completo a la nada a quien se cruce con él.

Todo esto siempre nos recuerda al título de la obra, que andamos con esa pesada carga tras nosotros en la oscuridad del camino, donde basta que alguien sospeche algo para convertirte en presa del odio, basta que alguien piense que eres diferente para ganarte la repulsa de vecinos, compañeros e incluso amigos.

Si por un lado tenemos las explosiones violentas, del otro están las cavilaciones del buen Abel, que muestran cómo la mente intenta reflexionar para saber cómo sobrevivir en este país de matanzas y sufrimiento. En el protagonista nos reflejamos en cómo se vive con la muerte, en cómo cuando más jóvenes la vida en un matadero es capaz de turbar al más fuerte, pero conforme uno se cicatriza el estar en una escena de algún crimen atroz se vuelve normal.

La imaginación y el miedo son elementos que mueven al personaje, que en distintas ocasiones lo obligan a emprender huidas que tal vez no eran necesarias. Esto lo motiva y mueve sus acciones, por eso el camino se vuelve un lugar de seguridad, un espacio para imaginar que hay mas allá después de las tinieblas, qué vidas podría forjar tras ciertas decisión, pero que nunca es capaz de observarlas.

Un retrato muy crudo, pero cercano gracias a las apreciaciones de Abel, que nos lleva a repensar en la realidad que vivimos, en este México tan oscuro que parece no tener fin, incapaz de ver más allá de uno mismo. Vamos sólo con la luz del tráiler en esa carretera, esa pequeña esperanza de que llegaremos a un buen lugar, aunque hasta no arribar será comprobado.

Categorías
Cine Reseñas

Redención abordada en The Goldfinch

Una vida fantasmagórica es la que se sobrelleva cuando se lleva encima una gran culpa. Se trata de un dolor auto impuesto que no permite llevar una vida plena, esto es algo de lo que le sucede al protagonista de The Goldfinch, película dirigida por John Crowley.

La película sigue la vida de el joven Theodore Decker (interpretado por Oakes Fegley, de niño; y Ansel Elgort, de adulto) quien presencia un ataque terrorista con bomba en el Museo Metropolitan de Nueva York, en éste la madre de Theodore fallece.

El atentado pone en movimiento la película, pues es cuando el protagonista debe mudarse con una familia del Upper East Side de Manhattan, donde la figura de Nicole Kidman como la madre de esta «familia de reemplazo» en el personaje de Mrs. Barbour es quien destaca, ya que tras la tragedia se vuelve el ancla para el pequeño Theodore.

Uno de los puntos más sobresalientes del largometraje es la manera en que va reconstruyendo el atentado, así poco a poco comprendemos de dónde proviene la culpa y dolor del protagonista.

Esta exploración al recuerdo merece unas palabras a parte, ya que el director al principio muestra cómo todo se encuentra desenfocado, una visión que el protagonista en su recorrido logrará reconciliar y redescubrir de manera más objetiva su propia memoria.

La lucha interna por reconciliarse con el pasado, es lo que hace que Theodore se refugie en la pintura de El Jilguero, de Carel Fabritius, que hurtó tras el atentado, se convierte en una especie de tótem que lo une al fantasma maternal. Estos robo a la humanidad se suma a la culpa del protagonista.

Es en la tragedia que el pequeño busca vincularse con Pippa (interpretada por Aimee Laurence, de joven; y Ashleigh Cummings, de adulta) quien igual que él sufrió una pérdida en el atentado. Un destino entrelazado por la muerte.

Un cierto mensaje en torno a las drogas se vislumbra, ya que bien llevados algunos analgésicos lo ayudan a sobrellevar el dolor, a huir de las pesadillas, pero más adelante éstas lo llevarán a la dependencia y único medio para ser una «persona funcional».

La vida hogareña con Mrs. Barbour se ve interrumpida por la llegada del padre, interpretado por Luke Wilson, que se lleva Theodore al solitario desierto de Las Vegas. Aquí vemos algunas escenas que muestra cómo el pequeño se hunde en un vacío, la más memorable cuando parece hundirse en la oscuridad de una piscina.

Theodore sufre de la figura abandónica del padre, un ser ausente. Una soledad que se sobrelleva por la amistad con su amigo Boris (Finn Wolfhard y Aneurin Barnard).

Las relaciones son el centro de la película, pues cada una ofrece diversas perspectivas de cómo le ayudan a manejar el dolor al protagonista, de cómo las personas que le rodean ayudan o afectan con su culpabilidad y el sufrimiento de pérdida.

Se trata de una historia de redención con el pasado, de aprender a dejar ir las cosas. Un lugar común que siempre es bueno redescubrir de una perspectiva nueva.

Categorías
Cine Reseñas

Soledad sofocante de Ad Astra

Una inmensa soledad, que todo lo rodea en el vacío y que es capaz de sofocar es en la que vemos a Roy McBride (Brad Pitt); el espacio con su inmensidad lo abraza en la búsqueda de su padre H. Clifford McBride (Tommy Lee Jones) en la película Ad Astra, del director James Gray.

Esta obra que está ambientada en un futuro en el que la humanidad se lanzó a la búsqueda de vida inteligente, ese deseo de encontrar al «otro», que nos ayude en darle sentido a la vida. El deseo de abrazar a otra especie y no permanecer solitarios en el universo.

La ciencia ficción ayuda a contar una historia más clásica, un hijo que busca reconectar con su padre, que durante toda su vida a seguido los pasos de una imagen, un mito al que la humanidad le debe mucho. Así es como Roy se presenta como un personaje que se ha entrenado para viajar en el espacio (una forma de vincularse con su padre), aunque es consciente de que es sólo una actuación.

En diversas ocasiones nos presentan al personaje de Pitt hablando de sus sentimientos, pero parece que las terapias psicológicas se han superado, pues aunque es capaz de ver sus problemas en las acciones y el sentir del personaje vemos que no es posible superar esto. En un momento en el que se ha popularizado las terapias y no somos más felices, valdría preguntarse ¿Qué nos queda?

Roy McBride se presenta como un hombre perdido en sí mismo, en control, dejándose llevar por a vida, pese a lo inmenso que se torna el espacio vemos encuadres donde él permanece, casi ajeno de lo que le rodea hasta que podría afectarlo. Todo esto cambia cuando llegan altos mandos a darle la oportunidad de encontrar y comunicarse con su padre, poco a poco el director nos muestra cómo toda esta actuación de McBride se derrumba.

Cuando se rompe la carcasa del personaje de Pitt descubrimos el miedo, la furia contenida, el deseo de respuestas, la desesperación por vincularse, de nuevo, a su padre. Durante este viaje vemos cómo la mitología que había creado se vuelve humano.

La figura de H. Clifford McBride es la del gran aventurero, de aquel hombre que fue el primero en llegar a planetas lejanos, todo esto con la ferviente idea de encontrar al otro, a vida inteligente más allá de este universo, por eso es que en una misión se lanza hasta Néptuno, el viejo místico, de la que ya no regresaría.

¿Y qué sucede cuando seres desconocidos se encuentran? Una vez padre e hijo se reencuentran sólo queda el sentimiento de desolación, del abandono. El viaje y los sacrificios resultan ser parte de lo que se construyo, el encontrar a un «otro» ajeno a todos resulta en una tristeza sofocante.

Uno de los personajes logra sobreponerse a esta desolación y hacer un cierre, el otro opta por perderse en el universo, al ver su vida desperdiciada en un «otro» inexistente. La humanidad permanece solitaria en la vastedad.

Un punto para realzar es el contexto de Ad Astra, pues una vez que se deja atrás la Tierra, ciertos problemas terrenales se llevan a nuevos territorios, pero ciertas ideas se reafirman, la idea de Dios que está presente. Personajes que se encomiendan a San Cristobal, el patrono de los viajeros, en un mundo donde la humanidad se ha superado ciertas figuras se refuerzan. 

Categorías
Cine Reseñas

Shazam! un héroe más familiar

Un niño con el poder de un dios es una de las ideas principales que mueven a la película Shazam! (David F. Sandberg, 2019); también, se puede pensar como la historia de un tal Billy Batson (Asher Angel), quien está en búsqueda de su familia, en específico de su madre.

La orfandad es uno de las ideas nucleares de esta adaptación, una característica que comparten Batson y el antagonista Dr. Thaddeus Sivana (Mark Strong), aunque en el caso de Sivana es metafórico, ya que pese a tener a su padre y hermano fue tratado como una molestia, al menos desde su perspectiva.

Ser «indigno» es lo que provoca que Sivana se torne al lado del mal, un último empujón que le da el Wizard Shazam (Djimon Hounsou), que muestra el impacto que pueden tener ciertas experiencias para marcar a los infantes.

El mago está en búsqueda de un campeón, un ser puro de corazón para llevar los poderes de Shazam, que proteja al mundo de los pecados capitales. Esta búsqueda, lleva a Sivana al mundo mágico, pero resulta no ser el indicado.

Tras un corte, pasamos a la historia de Billy Batson, un pequeño rufían con buen corazón, que se podría ver como un cliché, que no necesariamente es malo, resulta funcional y bien aplicado para la película. Este personaje, de manera constante, se mete en problemas y huye de sus familias adoptivas, todo por buscar a su madre, situación que provoca diversas decepciones para Billy.

Perdido en el mundo de las agencias de adopción, en la película esto cambia, como es usual, cuando le leen la cartilla. Llega su última oportunidad para adaptarse a una familia, todo esto llevado con un humor desenfadado; un buen equilibrio entre las tristezas constantes y la esperanza que mueven al joven de 14 años.

Así, termina con una familia que no se rendirá hasta que se integre a la familia. Así comienza a interactuar con sus  nuevos hermanos y padres, aunque conserva esa barrera, de quien sabe que tiene su propia familia.

En un punto de la película, Sivana logra entrar al reino del Wizard Shazam, donde explica sus traumas, el ser siempre insuficiente, un reclamo a toda su vida, así que en vez de tomar los poderes de Shazam, libera a los pecados. La respuesta de esto, es que Batson se convierta en el campeón,  sólo por descarte, llega una responsabilidad sin estar preparado. La historia común de los súperheroes.

Investido de los nuevos poderes, Billy, en compañía de uno de sus hermanos adoptivos, comienza una divertida secuencia de entrenamiento para descubrir los poderes de los seis ancianos inmortales que habitan en los poderes de Shazam:  Salomón, Hércules, Atlas, Zeus, Aquiles y Mercurio).

Antes del inminente enfrentamiento entre el bien y el mal, cada niño cierra su arco. Sivana logra vengarse de su padre y hermano; por su parte, Billy encuentra a su madre, quien le confiesa que lo abandonó.

La película tiene un gran corazón, ya que destaca el valor de la familia, aquella que se elige, si bien algo rápido los acepta en su corazón, se podría entender, pues es lo único que tiene. Podría pensarse que viene de la nada, pero sólo se aferra a algo. Así es como surge la familia Shazam; Billy ya no estará solo en el mundo.

Un poco boba y divertida, y con mucho sentimiento, es lo que nos ofrece Shazam!, una historia familiar, que nos permite nuevas lecturas en esta nueva oleada de héroes, una nueva fase llega en este tipo de cine.

¿Dónde más ver a Shazam? 

El primer acercamiento que tuve con este héroe no fue en el cómic, fue en la serie animada de Liga de la Justicia y Young Justice, donde se presenta como el espíritu renovado del héroe, un personaje más puro que Superman, un nuevo niño explorador.

En Liga de la Justicia, su aparición es para contraponer a los miembros que ya deben tratar con política, cuidar cada acto, desde la ingenuidad infantil, Shazam sólo piensa en hacer el bien; incluso, brindar segundas oportunidad, hasta personas como un villano como Lex Luthor. Todo esto se conserva, aunque debajo de capas, en la adaptación.

Uno de los puntos que más podría ser «ruidoso» para los seguidores de Shazam es que se trata de un adolescente, no un niño, además de que en la actualidad resulta más complejo tratar la «pureza de corazón». Parece que el gris ya es más aceptado en el cine, por ese este nuevo Billy es un tanto rufián, parece una buena lectura de los tiempos. Incluso, las bobadas ayudan a mantener ese clima de inocencia en este púber.

Categorías
Reseñas Videojuegos

Espíritu del guerrero de Akane

Una idea sencilla es lo que basta para crear todo un mundo, esto es lo que nos muestra el videojuego Akane, un slasher que representa a un Japón al estilo cyberpunk, creado por los brasileños de Ludic Studios.

Con un gran pixel art esta obra nos lleva a Megatokio en 2121 en lo que parece ser una historia de venganza, un poco a lo Tarantino. Una variable al director es que aquí conseguimos sentir esa sed de batalla y agotamiento del guerrero que se enfrenta a hordas interminables de esbirros con espadas y armas de fuego.

La filosofía del estudio al crear juegos es «explorar mecánicas innovadoras, enfocarnos en narrativas bien construidas y proporcionar una experiencia de juego extraordinario» algo que, sin duda, logran. Lo que hace interesante a Akante es que deja muchas cosas abiertas, para que cada quién se forme la historia que desee, que se acompaña de una magnífica ambientación generada, en parte, por la banda sonora de Cybass.

De manera general ya se habló de los elementos más destacables de Akane, pero vamos a profundizar en ellos, a ahondar en los detalles. Las mecánicas plantean el uso del mouse y del teclado, para utilizar la espada y arma, un control clásico de awsd, para mover al personaje; y el mouse para atacar. Conforme se cumplan conforme se cumplan ciertos objetivos se desbloqueará  nuevo equipo para Akane.

Un efecto curioso, por el acomodo de las teclas, es que tras algunos minutos metidos en el juego se comenzará a sentir un agotamiento, por la rapidez del gameplay, la fatiga se hace presenta, así que nos conecta con el personaje, somos capaces de sentir el cansancio del guerrero.

Otro elemento de la jugabilidad, que podría pensarse es muy corta, ya que sólo cuenta con un jefe final, Katsuro. Cada que nuestro contador llegue a 100 muertes nos enfrentaremos a un espadachín cyborg, que ofrece unas mecánicas diferentes y conforme lleguemos a 200, 300… nuevos enemigos aparecerán y las habilidades del jefe final irán cambiando, nuevos movimientos.

Por su parte, la ambientación y arte parecen relatarnos una historia de venganza. Al iniciar el juego sólo se nos muestra una Akane que es derribada y está dispuesta a terminar todo en una noche y llevarse a todos los enemigos que pueda con ella, estamos en un campo de batalla bien delimitado, un Megatokio poblado con luces fosforescentes y en donde la gente no se inmuta por una batalla campal.

Los chicos de Ludic, presentan el tutorial como el entrenamiento de Akane, unos años atrás en un apacible Dojo, donde conocemos al maestro de Akane, un elemento de tradición y es la explicación del uso de la katana, que entrega un arma legada por la familia. Aunque muy breve, da cierta profundidad a la protagonista.

Uno de los puntos más destacables es el soundtrack de Cybass, 10 canciones que nos mantiene enfocados en la batalla, que nos deja hundirnos en la matanza. Somos parte de las notas y nso convertimos en un espíritu de venganza; sólo es la fuerza de la guerrera la que desea acabar con sus enemigos. Somos Akane.

Categorías
Cine

Colette, la mujer que revolucionó la literatura francesa

Encontrar nuestro lugar en el mundo, y la propia voz, es algo de lo más complicado que existe, ya que nos confronta con nosotros mismos y el entorno que nos rodea, esta búsqueda podía resultar más compleja en el pasado con el peso de la sociedad, aunque aún lo es, como nos muestra la película biográfica Colette, dirigida por Wash Westmoreland.

El trabajo de Westmoreland nos relata la historia de una de las escritoras más afamadas de la Francia del siglo XX, Sidonie-Gabrielle Colette quien es reconocida como  una de las escritoras de más éxito en ese país, aunque como sucede con las mujeres es poco reconocido su impacto en el mundo.

En la película, protagonizada por Keira Knightley, se nos muestra a Colette como una mujer que difícilmente encajaba en la sociedad francesa de aquellos años, esto debido a la manera en que se expresaba, pensaba e, incluso, su peculiar andar, sin una pose tan recatada por los modos.

La historia se da movimiento cuando la joven se ve seducida por un hombre llamado Willy (Dominic West) un «escritor» libertino, quien estaba en medio del rutilante mundo cultural de París. Willy era reconocido por escribir novelas que se convertían éxitos, aunque las comillas vienen, ya que éste se dedicaba a explotar a escritores fantasmas, quienes eran los responsables de crear las obras literarias.

El matrimonio transcurre sin muchos altibajos, hasta que Colette descubre las infidelidades de Willy, los problemas de apuestas y el olvidado al que ella se ve relegada en la gran urbe. Pese a estas situaciones el «amor» logra que superen las dificultades, el cariño que profesa Colette por su esposo da como resultado un paso al vacío cuando ella se decide a escribir Claudine, la primera obra escrita por Colette, aunque fue publicada bajo el nombre de Willy.

Claudine se convierte en una especie de «hija» que une a Willy y Colette. Ante la llegada del éxito que supuso este primer libro, Willy muestra su verdadera cara, ya que deja ver su lado más violento, si bien, por ser un progresista, nunca golpea a a Gabrielle, sí la somete al abuso psíquico al obligarla a escribir más aventuras de Claudine. Así la escritura se convierte en algo doloroso y traumático.

Colette pese a los episodios de violencia se hace parte de la farsa, se vuelve un producto más del personal branding de Willy, así que juntos crean un producto y se dejan llevar por las mieles del éxito, como aventuras sexuales que vive cada uno por su lado. Aquí podemos apreciar el machismo de la época, aunque sigue presente en nuestros días, ya que mientras Colette no tuviese relaciones con hombres para Willy no existía la infidelidad. En cierta forma se podría decir que le «perdona» el lesbianismo.

Un personaje que ayuda a Colette a redescubrirse y tomar más confianza en su vida es Missy (Denise Gough) una rusa divorciada que vive bajo sus propias reglas. Ellas inician una relación que, si bien no era pública, parecía se complementaban de manera única.

La presencia de Missy le ofrece a Colette la fuerza para comenzar a luchar por lo que desea, descubrir qué le gusta y abrazar sus pasiones, entre las que destaca la actuación. Esto la alejaría de la escritura hasta que Willy de manera simbólica mata a Claudine al vender los derechos de los libros, de esta manera Colette inicia su propia historia y bajo sus propios términos.

Durante la presentación de la película para prensa se tuvo el acierto de que Mónica Lavin, Sanda Lorenzano y Ana francis Mor fuesen quienes presentaran la película, en el que reflexionaron acerca de la importancia que tiene Colette, ya que se están publicando muchas películas de mujeres escritoras como la vida de Rosario Castellanos, en Los adioses.

Cada una de las escritoras en sus palabras destacó que el filme es un medio que ayuda a marcar la presencia de las escritoras en el mundo, de sus luchas y sus palabras. Esto debido a que aún hoy en día existe una invisibilización de las mujeres en la escritura, y muchas otras áreas.

Categorías
Cine Reseñas

Surrealista Calle de la amargura

Tras ver retratada la realidad en La calle de la amargura, de Arturo Ripstein, es fácil darse cuenta el porqué el cine de luchadores era considerado surrealista, aunque más que tratarse sólo de ellos puesto que parece que México y América Latina tienen ese elemento presente en su día a día.

Y es que en esta película el director se basó en un hecho ocurrido el julio de 2009, donde se halló a dos luchadores profesionales enanos sin vida en un hotel después de haber ingresado con un par de sexoservidoras. Las mujeres asesinaron a ambos después de drogarlos para adueñarse de sus pertenencias.

Todo lo anterior sucedió en el centro de la Ciudad de México, así que sólo se trataba de que Ripstein apoyado con el guión Paz Alicia Garciadiego crearán las imágenes para los personajes sórdidos y un ambiente escabroso. Aunque la película presenta la muerte de La Parkita y Espectrito Jr., los dos luchadores enanos asesinados, se centra en las dos victimarias, interpretadas por Patricia Reyes Spíndola y Nora Velázquez.

Una ciudad en la que el ruido parece absorber toda tranquilidad, pero que tiene adquiere una belleza particular creada por el director al ser filmada en blanco y negro, una escala de grises, con lo que parece mostrar que no existen el bien y el mal, se trata sólo de personas que viven de acuerdo a las circunstancias que les tocaron.

Pero el hecho de ser México las prostitutas y demás personajes parecen siempre ser arrastrados por las crisis económicas que ya son algo común y que sólo se menciona al margen como si preocuparse por un algo así sobrara.

2

Este contexto se desarrolla la historia de Dora (Nora Velázquez) y Adela (Patricia Reyes Spíndola), un par de prostitutas ya bastantes entradas en años, que sufren la llegada de la madurez al encontrarse en una sociedad que premia la juventud y excluye a los viejos, algo que afecta diversos oficios.

Por un lado, Dora intenta llevar una vida «normal» en el que la recompensa después de una jornada laboral sea el ver un poco de televisión y conversaciones insulsas, pero en vez de eso recibe una hija que está destinada a replicar el oficio, una pareja homosexual con quien se queda para intentar alejar los demonios de la soledad.

En tanto, Adela acepta con humor ácido que sus mejores años pasaron y las prostitutas viejas están destinadas a tejer chambritas o mendigar, así que opta por sonsacar la lástima de las personas por unos pesos, para lo que se ayuda con una anciana, quien se transforma en la receptora de un amor deformado.

Estas mujeres viven su vida con cierta dignidad, pero al ser parte de una vecindad son abordadas y enjuiciadas por los «santurrones» que se ofenden por sus circunstancias, ese tipo de personas que por montones podemos encontrar en Facebook lanzando juicios y amenazando con llamar a Derechos Humanos pero nunca hay una acción real, como público se podría caer fácilmente en esta actitud pero Ripstein toma el arte para ver parte de esa realidad sin dignificarla ni sentenciarla.

Las víctimas, los luchadores enanos tienen el destino entrelazado y sentenciado, somos partícipes de sus vidas y cómo es que también son excluidos por su alteración genética, unos gemelos que utilizan las máscaras para no ser tan afectados por el trato de las personas «normales».

1

Por la cercanía de estatura que tienen hacia los niños su madre no les permite tener una vida en solitario con sus parejas, una madre que de manera constante les recuerda su condición de «enanos» como si ni ella fuese capaz de ir más allá y verlos como personas.

Aunque no se  trata de una comedia en toda la película hay un humor que brilla y ayuda a sobrellevar tantas penurias y situaciones, un mecanismo de defensa ante la crisis que se vive, ante situaciones que parecen absurdas y desesperantes.

Es curioso como el lenguaje es utilizado para recordarnos que se trata de una ficción cuando se torna demasiado pomposo y poético, que incluso extraña a algunos personajes, ya que parece que no hay cabida para ciertas palabras.

Categorías
Cine Reseñas

La Langosta: Amor en un mundo distópico

Vivir en un mundo donde lo más importante es tener una pareja, ésa es la idea nuclear en la trama de The Lobster (La langosta), de Yorgos Lanthimos, en ella David (Colin Farrell), es un hombre entrando en la madurez quien es abandonado por su esposa, como toma de establecimiento, cuestiona a ésta si lo deja por alguien que usa gafas o lentes de contacto, él mismo usa anteojos.

En esta distopía, las personas que no tienen una pareja están condenadas a enfrentar la reclusión en un hotel, habitado por personas en la misma condición. Ya ahí, tendrán 45 días para entablar una relación y mantenerla a prueba durante un mes para poder reinsertarse en la sociedad.

En el supuesto de que los huéspedes fracasen en su intento por encontrar el amor, el castigo es transformarse en el animal que ellos mismos deseen –casi todos escogen un perro-, de ahí el título de la obra, David escoge ser una langosta en el supuesto de no conseguirlo, debido a que viven más de 100 años y tienen sangre azul, como los aristócratas.

Lobster-60

De inmediato comienza el castigo –físico para los personajes y psicológico para los espectadores- cuando a David le encadenan una mano a la parte trasera de su cuerpo para que valore la importancia de la función en su dualidad.

Los huéspedes-reclusos pueden extender el tiempo de su condena en los días de cacería, en lo que literalmente son trasladados al bosque para cazar con dardos anestésicos a los solitarios, personas que decidieron vivir sin pareja y son liderados por una mujer cruel quien no permite las expresiones amorosas (Léa Seydoux).

En este mundo absurdo y molesto, David intentará de distintas maneras entablar una relación con la intención de mantenerse vivo o al menos como ser humano. El reparto lo completan Ben Whishaw, John C. Reilly, y una completamente adorable Rachel Weisz; entre otros.

Langosta se ha hecho acreedora a 11 premios y 18 nominaciones en distintos jurados, entre los más prestigiados están el premio del Jurado del Festival de Cine de Cannes 2015 y una mención especial para la Palma Queer en el mismo festival. Esta ambiciosa obra recibió la marca de 92 por ciento por el tomatómetro por el portal Rotten Tomatoes.

El montaje está repleto de metáforas sobre el amor y las relaciones de pareja, asimismo invita a la reflexión sobre la identidad y las costumbres, en este thriller/comedia/pieza de arte, Yorgos Lanthimos hace una aproximación al amor digna de contemplación, es un totally must para los amantes de los mundos alternos.

Recomendamos prestar mucha atención en los detalles, por ejemplo la primera escena de la película que es como una suerte de epígrafe muy atinado.

langosta

La Cineteca Nacional proyectará la cinta los siguientes días en estos horarios:

VIERNES 18 SALA 1: 15:00 20:00

SÁBADO 19 SALA 1: 12:00 17:30

DOMINGO 20 SALA 1: 15:30 20:30

LUNES 21 SALA 1: 12:30 18:00

MARTES 22 SALA 1: 16:00 21:00

MIÉRCOLES 23 SALA 1: 13:00 18:30

Categorías
libros Noticias Reseñas

Los 43 De Iguala; Autopsia De Un Sistema Putrefacto

Luego los genocidios pasaron a segunda plana y después ni a eso, desparecieron de los periódicos. Eran obviedad de todos los días, como titular que dijera: <<nos morimos de calor>>.                Fernando Vallejo.

En la diégesis sobre lo sucedido en Iguala a los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, confluyen aseveraciones y mitos que tratan de esbozar una realidad; las protestas y manifestaciones de repudio hacia lo desconocido se aglutinan en una frase: “nos faltan 43”. Una frase que, más allá de su valor sociológico, me resulta insignificante al llegar a las últimas páginas de Los 43 de Iguala de Sergio González Rodríguez.

México: verdad y reto de los estudiantes desaparecidos, es el título completo de la obra que evidentemente tiene su parte medular en lo ocurrido en el interior del estado de Guerrero durante septiembre de 2014. En él, González Rodríguez retrata el caso desde muchas perspectivas desatendidas y casi olvidadas, su trabajo como investigador nos da acceso a un mapa sobre la situación geopolítica y social del país sobre el que habla; más que un mapa, por las propias características del tema, el estudio tiene más semejanza con una autopsia sobre el caso Ayotzinapa.

La lectura en cuestión, disecciona la anatomía de un sistema político y social putrefacto, lo hace con una visión ubicua apartada de la versión sujeta al maniqueísmo, el combate constante a la delincuencia y la inocencia de 43 víctimas enaltecidas por la opinión pública.

A los largo de poco más de 150 páginas, el autor nos posiciona en un marco judicial, referencial e histórico bien documentado y mejor argumentado; a través de éste nos permite redimensionar el tamaño del problema en las instituciones, nacionales e internacionales.

Con toda certeza, la reseña de esta obra me obliga a advertir al lector sobre la desventura y las vergüenzas de nuestro país, el autor no inculpa a una persona o institución en particular, su método enuncia las responsabilidades que nadie quiere reconocer: un retrato desmaquillado del movimiento normalista, el dogma de los grupos de izquierda radical, retrata los efectos de la pobreza, la desigualdad, la marginación, y el costo de una política incorrecta en el combate a la delincuencia.

Captura de pantalla 2016-02-23 a la(s) 03.36.27

Asimismo, devela la carencia de un derecho fundamental de acceso a la información, el presente de la labor periodística orillada a repetir la versión oficial y la <<verdad histórica>>, la reticencia obligada en líderes de opinión y demagógica en políticos e instituciones.

Sin lugar a dudas, Los 43 de Iguala es la crítica más desangelada de un país devastado y una sociedad secuestrada por la violencia, carente de esperanzas y oportunidades, inconsciente por la falta de información veraz que hace caso omiso a las llamadas de atención que activistas, periodistas y organismos internacionales denuncian.

Fundamentalmente presenta un panorama que desacredita la versión oficial sobre lo sucedido a los estudiantes, la certeza es que los 43 no están vivos, conforme a la investigación de las autoridades nacionales, pero tampoco murieron como se asegura, de acuerdo a la investigación de los organismos internacionales; están desaparecidos, están en un limbo en una era en la que todos somos estadística.

Al escribir estas líneas los titulares en los principales diarios de circulación nacional anuncian la muerte de 49 reclusos del Penal de Topo Chico, el asesinato de la periodista Anabel Flores y el hallazgo de casi tres mil fragmentos de restos humanos en un rancho de Veracruz, sólo por mencionar algunos. No es una exageración repetir las líneas donde el autor asegura que: «Esta historia sucede ahora en otras partes del mundo de modo semejante y nos resistimos a verlo. Si alguien lo niega o lo duda, le reto a que lea completo este libro. Debemos recobrar la lucidez ante la actualidad del horror consentido, y ejercer la libertad de transformar lo aciago.»