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House rescata la tradición, y el sabor, de las hamburguesas

Al pensar en la comida típica de Estados Unidos, lo más común que viene a la mente son las hamburguesas, un alimento que se ha vinculado a la llamada «comida rápida», pero que con creatividad en House le dan la vuelta a esa noción.

El concepto que ofrece House es el de ofrecer la comida americana casual, encilla y de barrio o como reza la frase en inglés  American Casual Neighborhood Food, aunque con un cuidado meticuloso del manejo y de la calidad de los ingredientes orgánicos mexicanos para asegurar un extraordinario sabor.

Con dos ubicaciones en la ciudad, una en Santa Fe y la segunda en Monte Athos #310, Lomas de Chapultepec, desde su concepción brinda un lugar caluroso, que rememora a alguna fuente de sodas de los 60s, pero sólo es una noción, la atmósfera es más discreta y familiar.

Antes de pasar a la comida, la ambientación del lugar destaca por su terraza y la buena atención con la que se recibe a los comensales, se trata de los detalles que muestran que todo está cuidado desde su concepción.

House Mx, que forma parte de Grupo Roca, se destaca por el cuidado meticuloso del manejo y de la calidad de los ingredientes orgánicos mexicanos para asegurar un extraordinario sabor.

Además de romper convencionalismos, ya que si bien es comida americana, te hace sentir en casa, un espacio entre lo estadunidense y lo mexicano, que logra tener su propia personalidad que nace por el deseo de ofrecer tanto hamburguesas como diversos platillos emblemáticos de la cocina de EU.

¿Cómo logra darle variedad a un platillo que podría considerarse sencillo? Pues mediante la diversidad, House toma lo mejor de la cultura del país del norte, así que se nutre de la diversidad migratoria, así que puede presentar diferentes formas de hacer hamburguesas.

Si bien el concepto se centra en un platillo, en House escuchan a la comunidad y poco a poco introdujeron otro tipo de alimentos, así que ya es posible degustar ensaladas, desayunos y sopas. Aquí resaltaría la sopa de jitomate rostizado, ideal para empezar una travesía culinaria. Servida en un utensilio que rememora al hogar de la abuelita, ésta se acompaña de queso mozzarella y albahaca fresca.

Aunque a la par pudimos disfrutar de unos chicken lollilops, que se trata de albóndigas de pechuga de pollo acomapañadas de una salsa y un aderezo muy especiales. Como su nombre lo indica son pequeños aperitivos, como unos dulces, aunque sin tanto dulce, salvo que los hundan en BBQ. La carne es selecta y desde esta entrada se nota el cuidado a la selección de cada ingrediente.

Otra entrada que vale la pena destacar son las papas fritas, aunque van más allá de lo usual. Aquí tenemos las clásicas, de gajo y una variedad que, hasta este momento era desconocida para mí, de camote. ¿Quién lo diría? El camote puede convertirse en una excelente papa frita, que destaca por su sabor dulce y su toque más moreno.

Para ir a House es recomendable ir con el estómago vacío, pues ya pudieron leer por lo que pasamos para llegar a los platillos distintivos: las hamburguesas. Sin duda, aquí hay una gran historia y mucho por decir.

Empecemos por destacar el pan, que es inusual en México. En House preparan las hamburguesas con potato roll o pan de papa, resultado de la mezcla entre harina de trigo y harina de papa, tubérculo que crecía en abundancia en Irlanda y Escocia, países de donde procedían los inmigrantes que llevaron este estilo de pan a los Estados Unidos en el siglo XlX.

El potato roll es un pan más almidonado, más consistente, resistente, acolchonado y más suave que el tipo brioche de los bollos que se hacen en México bajo la tradición española. Esta combinación hace que la hamburguesa norteamericana tradicional tenga un equilibrio perfecto.

Aún con estómago nos aventuramos a probar una de sus variaciones, la Brisket Burger o la Favorite Burger, que es realizada con pretzel, sobre cuyo origen también existen diferentes versiones. Mientras unos afirman que nació en la región germana entre Bavaria,  Suiza y Austria, algunos otros lo atribuyen a la inspiración de un convento alsaciano o al ingenio del panadero sueco Jan Hedh.

Ambas destacan por su carne, que viene de Rancho El 17, una selección que da un sabor único y que es difícil de encontrar en la Ciudad de México. La tradición y ardua investigación son lo que dota de estilo y sazón en House.

Si bien cuentan con una amplia gama de coctelería, por el momento sólo hubo oportunidad de probar un agüita y una malteada, éstas últimas son únicas, ya que logran equilibrar lo dulce. Un problema de este tipo de bebidas es que es fácil empalagar al comensal, pero aquí consiguen hallar un punto medio.

Para dar seguimiento a lo dulce, el final con los postres también merece su respectivo reconocimiento. Un apple crumble, se trata de un pie de manzana acompañado de helado, de igual manera no se vuelve empalagoso, y es que con los postres es fácil caer en esto. Sin duda, fue una grata sorpresa. Además del choclate brownie pie, una selección fina de chocolate que es excelente para cerrar y equilibrar después de las carnes.

Para los amantes de la carne, sin duda, House es una visita obligada y aunque no lo sean, para aquellos aventureros gastronómicos este espacio se presenta como un abanico a la historia y a conocer otro aspecto de la comida americana. Ver más allá y repensar en cómo podemos descubrir otras posibilidades mediante la comida.

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El hombre soberbio resignifica la figura del héroe

La idea e imaginario de los héroes se ha humanizado demasiado, que parte de su mitología e impacto para inspirar a las personas se ve afectado, al menos es algo que nos deja ver Leonardo da Jandra en El Hombre Soberbio (2018, Malpaso Ediciones).

No es que Alejandro busque aleccionar, sino que ofrece una obra con un enfoque y estilo único, que se define como filosofía ficción. Para su concepción el autor toma diversos elementos de los grandes pensadores griegos, aquí diversos momentos y enseñanzas figuran en el distante futuro.

Ciertas figuras recuerdan a las apariciones divinas de los antiguos miembros del panteón griego, que daban movimiento a las historias al intervenir en la vida de los humanos. Este suceso da vida al semidiós protagonista, que es nombrado como «El hijo del Sol», Helioson.

La misión del Helison es inspirar, y mejorar, a la humanidad, su porte superior, que va desde lo estético hasta una fuerza sobrehumana e inteligencia deberían bastar, pero todos estos regalos sólo traen consigo una inmensa soberbia.

En la historia, da Jandra nos muestra la manera en que los mejores talentos pueden verse destruidos por ese mal que deja en las sombras hasta al más brillante. Aquí se muestran dos tipos de fuerza, por un lado tenemos la de nuestra protagonista, y, por otro tenemos al que viene del político, que viene de la gente y es puesto a disposición de los «altos mandos».

Durante diversos momentos de la novela vemos la forma en que estos poderes chocan, cada encuentro es iniciado por el ego. Una de las fuerzas se debe doblegar a la otra, la soberbia es la que inicia las peleas.

Ahí está la crítica a la política, pero el autor va más allá y también descubrimos como los medios se ven afectados por ese virus, algo que vemos en nuestra realidad. El futuro que plantea sólo es una extrapolación de los males con los que vivimos, de cómo la soberbia nubla la visión y andamos sin rumbo, sin querer escuchar a otros.    

La relación alumno-maestro, tomada de la antigua Grecia, es la que podría salvar al Hijo del Sol. Aquí entra la figura de Aristobul, un hombre que, por sus ideales, fue condenado al ostracismo, quien mediante sus poder en la palabra (aforismos) representa un peligro para la sociedad.

Aristobul alejado de la sociedad y en contacto con la naturaleza logra limpiarse de la soberbia, un camino instado por otros le da su liberación. Su vida y libertad son los motivos por los que es elegido para ser el maestro del próximo eslabón en la evolución humana.

La caída del maestro presenta referencias al pasado, para el disfrute de los más doctos en filosofía, además de que el proceso de Aristobul tiene diferentes pasos de comprensión que requieren más de una lectura.

La figura del maestro tiene relevancia, ya que son el principal vínculo filosófico y en cada momento se hace presente el beneficio que trae esta antigua manera de relacionarse, cómo se aprende de este sistema. El cómo la palabra íntima tiene efecto para apaciguar el alma de guerrero de Helioson.

Otra forma de relacionarse y que Leonardo destaca por encima de todo es la familia, ese círculo primordial que es el fin hermoso al que se debería aspirar. Un idóneo que puede verse afectado por los pecados del padre, el fantasma de la soberbia es capaz de lacerar a otros.

Al ser una obra ficcional basada en filosofía, el libro utiliza la palabra como medio más poderoso para impactar en las personas, en específico de los aforismos. El autor es versado en ese tipo de expresión, así nos demuestra que la expulsión de Aristobul se debe a esas palabras directas y filosas.

Un libro que muestra el poder en diversas presentaciones y cómo éste es proclive a la soberbia, y éste mal nos corrompe y lo seguirá haciendo en el futuro. Además de recordarnos la figura del héroe, que también debe luchar contra su propia vileza para inspirar.

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Hustlers y lo femenino al control

En la película Hustlers (2019), de Lorene Scafaria, las mujeres toman el control, así de sencillo. El soundtrack desde las primeras escenas marca esto, así que vemos personajes que resultan incómodos, ya que ese trata de féminas que utilizan sus cuerpos para hacerse de la situación que les rodea.

Lo que plantea las película es un caso basado en la realidad. Un grupo de bailarinas exóticas ven una oportunidad para obtener dinero al estafar a hombres, al explotar su lujuria, lo que coloca al hombre en posiciones de víctima.

Las protagonistas de esta historia son Destiny (Constance Wu) y Ramona (Jennifer Lopez), quienes inician con todo el glamour de los clubes nocturnos en Nueva York, que era frecuentados por asociados de Wall Street.

Todo el lujo se termina con la crisis financiera del 2008, las risas se acabaron y había que volver a la realidad, toda esa ilusión de la burbuja financiera se rompe y vemos a estas mujeres teniendo que traspasar límites.

El cambio resulta interesante, ya que en muchas películas del tipo se ve desde los causante y no el que sufre el lado negativo de una mala economía. Este impasse presenta una oportunidad, que Ramona aprovecha para atacar a los hombres y robarles.

Poco a poco, vemos como la situación de las protagonistas otra vez comienza a ir bien. Aquí lo interesante es descubrir cómo es que se justifican, al comprarse el mito de Robin Hood y vengarse, ya que fueron los de la banca quienes provocaron la crisis.

La vida comienza a ir bien de nuevo, pero siempre se nos recuerda que finalmente cometen un crimen. Tan bien va, que se convierten en una pequeña organización de «emprendedoras. Una mafia. La culpa y el arrepentimiento viene de la Constance del presente, quien es la que relata todo lo sucedido, aquí la directora encontró un buen formato para contar la historia, sin tantas complicaciones, sólo un relato de lo que sucedió.

La visión de Constance es la que nos lleva por toda la película, que pasa de ser un personaje más inocente a tomar fuerza y revelarse a sus propias amigas, todo por la familia, una buena evolución y lógica, no hay finales épicos. Sólo una historia más.

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Por momentos, la película recuerda al Lobo de Wall Street no en lo fílmico, sí están mu lejos, pero en cuanto a la temática, incluso cómo este tipo de historias toman otras perspectivas al ser mujeres. Si bien existe el desenfreno, también está la familia y una camaradería más difícil de quebrantar, aunque el llamado de la sangre es más fuerte.

Una película que muestra, tal vez a propósito o no, que ciertas visiones y cuestiones que en la sociedad se han colocado pueden utilizarse para un beneficio. Aquí las mujeres utilizan el cuerpo como un medio para estafar el deseo de los hombres, sin detenerse a pensar en lo simbólico de esto. Y al mostrar al hombre como víctima e incluso ahí tiene su apartado y golpe de realidad para el espectador masculino, ya que a aquellos que denuncian no les creen o son minimizados.

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Contundencia narrativa de London Calling

Existen ciertas ideas que se clavan en la mente colectiva, percepciones del mundo que damos por sentadas, elementos de la realidad que de ser descubiertos ofrecen oportunidades únicas, incluso divertidas, para la narrativa, esto es algo que aborda el escritor Juan Pedro Aparicio en  London Calling (Páginas de Espuma, 2015).

Como lo indica el título en inglés, la obra remite a la tierra de Holmes, a un Londres marcado por la elegancia de sus caballeros. Aunque también se hace referencia a la canción homónima de The Clash y como no considero que aquí las palabras estén al azar, el autor al utilizar rememorar al grupo nos ofrece textos concretos y poderosos, con cierta contundencia punk.

Si bien se relatan distintos sucesos, todo lo que se cuenta es en un ambiente de elegancia, característica de los ingleses, esa idea imaginaria que se tiene de ellos. Se nos presenta a un embajador español siendo observado, estudiado, por un grupo de caballeros, todos reunidos alrededor del buen salvaje. En esta congregación vemos lo filoso de la lengua de Shakespeare y esa capacidad de ofender y congraciar al invitado.

La narrativa es apoyada por las ilustraciones de Fernando Vicente, quien logra resignificar a las palabras de Aparicio. Se trata de una serie de dibujos que remiten a cierta elegancia londinense, pese a lo estrafalario y maravilloso que se llega a contar. Vicente dota sus imágenes con cierta oscuridad, por la que se mueven los textos.

Todo lo que se conversa va desde lo mas banal como el amor, el ánimo de los ingleses y otras nacionalidades. Poco a poco, en esa inspección al extranjero la conversación se adentra en discusiones más místicas como la existencia de los ángeles, esto resulta una visión extraña, y jocosa, que nos ofrece Aparicio, ya que estos temas en boca de los civilizados ingleses, adquieren un aire de exoticidad.

Sin duda, este aspecto de lo extraordinario es de lo más llamativo, ya que también son las ilustraciones más bellas de Vicente. Las experiencias del más allá parecen traer algo que nos une en la espiritualidad, en la creencia de lo maravilloso. Además de que todo esto se hace muy cercano por la familiaridad con la que escribe Aparicio, que invita a revisar los cuentos de manera azar.

Estos cuentos demuestran el gran poder imaginativo del escritor, ya que encontrar puntos en común con el «otro» es un trabajo complejo, una tarea que sólo se permite en la escritura. Así vemos como los ingleses miran con extrañeza al embajador, pero con un poco de alcohol, ellos mismos parecen descubrir ciertas semejanzas entre naciones, ciertos vasos comunicantes que son universales y logra vislumbrar Aparicio.

London Calling es una lectura sencilla, mas no simple, que destaca por su humor que hace llevadero todo el texto, y que demuestra una carrera en la literatura, pues cada cuento, pese a su brevedad, esconde misterios, elementos a desentrañar. El escritor demuestra que cada palabra tiene un propósito, bien medido. Así deja la puerta revisitarlo y descubrir nuevos elementos tras cada lectura.

Por momentos es fácil olvidar que se trata de una tertulia, pues cada voz de los personajes tiene un peso y peculiaridad. Incluso deja entrever que el libro está divido por cada miembro de la charla, aunque dándole una vuelta podría ser por alguna temática o personalidad, incluso que se trate de algo más del azar. Cada lector le dará un significado particular.

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Joker y la violenta caída al abismo

La vida puede ser convertirse en un martirio para muchas personas, sobretodo para aquellos que están alineados, aquellos que viven fuera de lo aceptable, algo que podemos ver en la película Joker (2019), dirigida por Todd Phillips, que estrenará el 4 de octubre.

En esta producción seguimos los pasos de Arthur Fleck (Joaquin Phoenix) en su caída en el abismo, situación que lo lleva a convertirse en el criminal payaso, conocido como el Joker. Si bien este personaje es reconocido por su unión al mítico Batman, la historia que se trata aquí es algo alternativo, una versión diferente, un Elsewords.

Fleck en las primeras escenas se muestra como un hombre enfermo, una persona con problemas mentales, que destaca por un peculiar «tic», ya que cada que tiene miedo, está nervioso o estresado se ríe de manera involuntaria, una condición que incomoda a quien lo rodea, incluso causa cierta repulsa. Algo que nos confronta porque este comportamiento de alejamiento a la enfermedad es de lo más usual.

Al principio de la película, Arthur intenta llevar una vida «normal», un sujeto que simplemente intenta encajar, disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Estos placeres son ver su programa favorito conducido por Murray Franklin (Robert de Niro) en compañía de su madre Penny Fleck (Frances Conroy). Al estar la figura paterna ausente, la fantasía de Arthur es que algún día Murray reconociera los sacrificios que éste hace para cuidar a su madre. La fantasía es algo recurrente en la vida de Fleck, un medio para alejarse del cruel mundo.

En diversos momentos, Fleck intenta conectar con personas que están fuera de su círculo, aquí destaca la presencia Sophie Dumond (Zazie Beetz), una vecina que sólo con una muestra de amabilidad logra confundir a Fleck, quien en desesperado soledad la busca.

La ciudad resulta ser muy cruel para alguien que no está capacitado mentalmente, ya que una tarea tan sencilla como el trabajo de ser payaso es algo de lo más complejo para Arthur, pues desde chicos que se aprovechan de él hasta compañeros que en la primera oportunidad lo traicionan es algo que vive día a día.

Sería fácil ver con cierta pena al personaje de Phoenix, pero no debemos olvidar en quién se convertirá, todo esto son sólo los ingredientes que nos permiten un poco de empatía, mas no aprobar su comportamiento.

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En diferentes momentos, Fleck es mostrado en este ahínco de subir unas escaleras, una forma de mostrar cómo es que él se empeña en llegar a la cordura, esa cuesta que lo desgasta, siempre en oscuridad. El cambio es cuando acepta su locura y por eso como se muestra en el clip de arriba, vemos hasta un colorido, cuando el protagonista desciende.

Pero no cae solo, en cierta forma es empujado, ya que la violencia, de la que tanto se habló, es ejercida a Arthur Fleck, un enfermo mental que es aplastado por la indiferencia y bulleo (por decirlo de una manera), una víctima fácil para aquellos que en grupo buscan aprovecharse de alguien.

Este ambiente violento, es parte del contexto en el que se presenta Gotham, una ciudad llena de ira, una población que se siente engañada y burlada por la clase alta. Aquí hay otra clara muestra del viejo adagio, de que el arte imita a la vida, por toda esta situación los pobres son los afectados, pues programas de apoyo y asistencialismo, del que es parte Fleck, son cortados debido a que no son tomados en cuenta.

Un ser invisible que sólo es receptor de la violencia se transforma al defenderse. Fleck un día se harta y se defiende, un acto que lo marcará, ya que es su primer paso a abrazar la locura, pues esto lo transforma y lo convierte en alguien que influye en la sociedad, una especie de vengador por los pobres, ya que mata a  tres banqueros, tres seres que representan lo «mejor de la sociedad». 

Cada elemento mostrado en la película son esenciales para comprender el camino que recorre Fleck, para empatizar con sus malestares, la soledad y tristeza que le invaden, además de sentir que es alguien invisible, que no existe salvo por los actos horribles que comete. Se reconoce en lo monstruoso.

Esto puede ser la razón del rechazo y ataques, un miedo de que algunos se justifiquen en la ficción, pero es algo extremista. Como siempre este tipo de reacciones nos hablan más de las personas que lo hacen. Tal vez aquellos que atacaron la película de Phillips es que se ven reflejados en alguna de las actitudes violentas hacia el personaje de Fleck. Sólo una observación.

Y es que el director en ningún momento muestra rechazo o aprobación hacia los actos que comete el personaje de Phonenix, ya que éste sólo es llevado por la vida, la narración lo lleva hasta convertirse en ese ser capaz de incidir en las masas. En cierto momento, los participantes de una historia viven su propia vida.

Otro punto que confronta a algunos espectadores es el poder mediático, pues son estos los que alimentan a Arthur, además de que buscan burlarse de sus acciones y todo su ser. Este grupo que es capaz de incidir en las sociedades, aquí se reparte algo de culpa, pues ellos son partícipes de la creación del Joker. En alimentar el ego de este tipo de personas.

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La gran tragedia de Arthur regresa a su madre, a una mujer que también enferma lastimó a su hijo y es responsable de esa risa incontrolable. Este arco concluye de manera muy griega, con un parricidio, último acto que lo libera, último vínculo que lo deja caer al vacío. Al final de todo este drama sólo queda aceptarlo y al ritmo de That’s Life (Remastered 2008), de Sinatra,  se relata el último acto. Un cierre en el que Fleck sólo disfruta, acepta lo que se viene con una sonrisa.

Joker es una película que nos confronta en cómo tratamos a aquellos alineados, no por el miedo en que se conviertan en asesinos, sino el cómo los ignoramos, como en algún momento hemos sido quienes lo molestan y que bastan una serie de eventos desafortunados para que ellos (o nosotros mismos) caigamos en la locura. Pero la caída nunca es tan fácil, se trata de una serie de eventos. No sólo un mal día basta como en Killing Joke.

 

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Divertido zoológico canino de Aurore Callias

Ciertas editoriales se arrojan a captar la atención del público más difícil: los pequeños. Por esto es que crean fantásticos libros, que en su mayoría, cuentan con increíbles ilustraciones para no perder la atención de lo niños, así es La isla de los perros, de Aurore Callias, (Libros del Zorro Rojo, 2014), que relatan una historia sencilla y bonita para descubrir cómo se crean las cosas al nombrarlas.

Callias nos relata con sus dibujos, la vida de Ida una pequeña que habita una isla en compañía de sus 33 perritos, una peculiar tropa que vive en una isla.

Un día Ida aburrida con su gran imaginación comienza a nombrar a cada uno de los perros con un nombre de algún animal, que para nosotros como adultos puede resultar algo de lo más normal: «¡Búho!», «¡Erizo!», «¡Morsa!». Pero algo fantástico sucede con esta sencilla acción.

Al dar estos peculiares nombres vemos como cada perro se transforma, las líneas de Callias nos llevan en este viaje por un increíble zoológico imaginario. Cada perrito se transforma ante los ojos del lector, vemos esta metamorfosis, este juego para que los niños aprendan a identificar el reino animal.

Así, el dálmata se convierte en vaca, el bulldog en rana, el caniche en oveja… y así la historia se convierte en un auténtico desfile de animales. Además, si deseamos conocer más de los perros, al final se nos ofrece una lista con los participantes de tan peculiar obra, así podremos identificar la raza de cada perrito.

Un libro ilustrado con diversión y una idea sencilla, que destaca por su arte y que conviene tener en la colección para los más pequeños, aunque también los grandes podemos disfrutar del trazo.

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Green Book, historia de una amistad entrañable

En ocasiones, es posible sentir presencias fantasmales, fuerzas que ya no deberían existir, pero que persisten pese a todo, esto es la marca del racismo, situación que retrata Peter Farrelly en Green Book (2018), su más reciente obra, y que nos muestra un Estados Unidos en los 60s que no parece haber cambiado mucho en lo que respecta a su trato hacia los afroamericanos.

La historia que Farrelly aborda, está basada en un hecho real y se trata un suceso, que es poco usual en la vida: la forja de una amistad. Este lazo se da entre Nick «Tony Lip» Vallelonga (Viggo Mortensen) y Dr. Don Shirley(Mahershala Ali), unión que se construye en una filme de carretera; que muestra cómo la cotidianidad y el trato es lo que permite desterrar al fantasma.

La obra de Farrelly se sustenta en las personajes, así que es clave conocer a cada uno antes de su encuentro. Para empezar tenemos a Tony Lip, un italiano promedio, con poca educación, que resuelve «problemas» a puños, en la mayoría de ocasiones y que se ha ganado fama por esto. Se trata de un hombre apegado a sus hijos y, en especial, a su esposa, interpretada por Linda Cardellini. Se trata de un alguien propio de su época, que no es racista por gusto, si no que en los 60s era el status quo.

Por su parte, el buen Don Shirley es un músico afroamericano con talento excepcional, cuya habilidad lo llevo a tener la oportunidad de superarse y prepararse para interpretar las grandes obras para piano de los grandes como  Beethoven, Chopin, Rachmaninov… Pero, debido a su color de piel sus allegados le recomiendan tocar piezas más populares, algo más accesible para los blancos. Se trata de una persona, que por su intelecto y bagaje cultural se ve alejado de la sociedad, a vivir bajo el estigma del genio y obligado a estar en soledad.

¿Cómo es que estos personajes tan desiguales se unen en la década de los 60s? Por una propuesta de trabajo inusual, ya que Don Shirleyrequería un chófer para una serie de gira por los estados del Sur, de Estados Unidos, aquellos donde era más compleja la situación racial, así que las habilidades de alguien como Lip eran requeridas, pues se esperaban una gran variedad de problemas.

Si bien, al primer encuentro de estos personajes se ve una historia usual, donde estos lucharán hasta aceptarse y tratarse con respeto, Farrelly logra una buena química entre Lip y Shirley, además de que el humor, en buena medida, hace diferente esta experiencia fílmica. Es posible apreciar cómo cada uno se nutre entre el intercambio, cómo es que logran aprender.

Un punto al que invita a reflexionar la película, al menos para algunos espectadores, es que que esta situación racial aún no ha cambiado mucho en algunos sectores, ya que al afroamericano aún se leve cómo ese ser que se le puede ensalzar como un premio o un medio para mostrarse como menos racistas, sólo por «tener un amigo negro».

Un punto álgido en la película es cuando Shirley y Lip se enfrentan, momento en el que se deja entredicho que no importa que Lip sea de la clase trabajadora y no tuviese la oportunidad de estudiar, él nunca podrá entender la discriminación, que no importa lo genial que sea Shirley seguirá siendo sólo un negro más, sin importar su clase y educación; algo incómodo para ver, sin duda.

Pese a todo ese dolor racial, se trata de una película amigable, que utiliza el humor para sobrellevar la situación y que muestra que lo épico está en estas situaciones, que podrían considerarse, pequeñas. Demuestra que el forjar una amistad es el medio para romper las fronteras con el otro, un suceso que enriquece a las personas y permite cambiar puntos de vista.

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«The mule», un viaje por la diversidad de Estados Unidos

Una de las grandes tragedias de la vida es que sólo una vez recorrida, somos apreciar los detalles; una vez que llegamos a la vejez descubrimos que lo más relevante son las personas que nos rodean, algo que deja entrever The mule (2018), la más reciente película dirigida, y actuada, por Clint Eastwood.

El largometraje relata la historia de Earl Stone (Clint Eastwood), un horticultor en la cima del éxito, un hombre que se dedicó pondero las flores por encima de su familia. Un día, de la nada, todo su éxito esfuma, y la única forma que encuentra para producir dinero es convertirse en traficante de drogas, en una «mula».

Si bien el argumento de la película se basa en un hecho real, que destaca por lo sorprendente, un hombre blanco que se convierte en narco. Más allá del sensacionalismo, lo que más destaca de la película son las relaciones, que van desde lo familiar, su comunidad, hasta con los nuevos habitantes de Estados Unidos, que se han integrado a la cultura, algo que Eastwood, repite. Si en esta ocasión fueron latinos, el grupo más evidente, en el pasado eligió a los homng, Gran Torino (2008).

Para empezar hablar de las relaciones, tenemos una familia rota, Stone se encuentra separado de su esposa Mary (Diane West), mientras que es odiado por su hija Iris (Alison Eastwood), casi podría decirse que se trata de una típica familia norteamericana. La única que espera algo del horticultor es su nieta Ginny (Taissa Farmiga), por cumplir sus promesas hechas a ella es que el protagonista iniciará su travesía como narcotraficante.

El amor y culpa conducen a Earl a convertirse uno de los principales traficantes de un cártel mexicano. Esto da paso a a su vínculo con los latinos, que en el primer contacto sólo lo tratan como un viejo más, pero conforme cumple sus encargos el veterano de guerra se gana su confianza y crea una especie de amistad entre iguales, tanto así que recibe el apodo de «Tata».

La interacción con ese segmento de la población, aunque muy por debajo, muestra los beneficios del intercambio cultural, ya que con ellos ayudan a Stone a entender el funcionamiento de un celular. El director convierte a los smartphones en un chiste habitual, al repetir que estar «pegados» a los celulares es un problema usual de la generaciones más jóvenes. Otra «denuncia» o aspecto dañino de la sociedad, es el olvido de los viejos, veteranos en particular una comunidad a la que el pertenece el personaje de Eastwood, éste utiliza el dinero de las drogas para subsanar el mal y convertirse en una especie de Robin Hood.

El viaje es lo que abre a nuestro protagonista a interactuar con los más variados grupos sociales, como un grupo de motociclistas lesbianas, algunos afroamericanos, incluso aquellos poblados habitados sólo por los blancos. Se trata de un mapa poblado de gran variedad, propio de las carreteras y que se traza, no sólo con las imágenes, sino también con el soundtrack, algo que muestra cómo se funden las culturas.

Aunque muchos de los encuentros que tiene con los diferentes grupos, podrían indicar un cierto racismo, debido a las bromas y formas de expresarse de Stone, el soundtrack elegido muestra muchos ritmos latinos.

Pero The mule no sólo se trata del viaje, también es de crimen, así que aún vemos un poco de aquellos personajes forajidos de Eastwood al enfrentarse al personaje al agente de la DEA Colin Bates (Bradley Cooper). Una observación al pie, resulta curioso que la policía y agencias no sospechan de Stone, resultan ser estos los que infligen más racismo.

Todos los viajes que realiza el viejo Stone lo llevan a reencontrarse con su familia, hasta que logra «echar raíces», una metáfora con la que se juega a lo largo de la película, como si lo efímero de la fama, se dejará de lado y sólo dejar que florezca esa cercanía con sus seres queridos. Un viaje de reconciliación.

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«La Violación», un retrato de la violencia que perdura

La Muestra Internacional de Cine con Perspectiva de Género (MICGénero) lleva años impulsando los proyectos cinematográficos alternativos que acercan los estudios de género y los derechos humanos a un público diverso que puede o no estar familiarizado con estos temas a través del cine y otras disciplinas.

El MICGénero se ha vuelto todo un ícono en la lucha por la igualdad, así que para continuar con su lucha fue creado Bestiario Films,  una distribuidora de reciente creación que buscar mostrar las películas del MICGénero de manera más comercial.

Los responsables de Bestiario Films & Productions describen el proyecto como «una distribuidora/productora atenta al cambio social y a las estéticas emergentes de nuestros tiempos. La cultura, la política y la sociedad están en una transformación, generando resiliencia. En este sentido, somos una galería de monstruos desfilando en imágenes. Por tanto y parafraseando a la poetisa trans Susy Shock, reivindicamos nuestro derecho a ser un monstruo. Mostremos el bestiario del mundo».

Una de las primeras películas que Bestiario, presenta en el México como distribuidora, es La violación (Le Viol du routier), dirigida por Juliette Chenais de Busscher, que relata la historia de Tamara y Gabrielle, una par de jóvenes francesas que se conocen durante un viaje que realizan por Francia y que está marcado por la violencia que ellas ejercen hacia los hombres.

La obra, filmada en blanco y negro con la finalidad de atenuar la violencia, muestra cómo las protagonistas utilizan su feminidad y sexualidad para explotar las debilidades de los hombres que se durante un viaje por la carretera.

El título violento del filme, que en español se dejó sólo como La violación, anuncia que las protagonistas están en una caza constante de víctimas para dominarlas, aunque por ciertas pistas que nos da Chenais, esto no es gratuito, ni un capricho, sino que una de las protagonistas oculta un trauma, así que se trata de una venganza a los hombres que acosan y atemorizan a las mujeres diariamente.

Debido al juego que las protagonistas que utilizan su sexualidad, se tiene esta fuerza desde diversas aristas, que van desde la violencia hasta la fantasía. El punto de la ensoñación y el deseo evocan a que ciertas secuencias se difuminen con la fantasía, que no dejan claro si es algo que ocurre o sólo imaginación. Una de las que más destaca en esta área es el encuentro entre Eros y Thanatos, que sucede en un trío entre Gabrielle, Tamara y un chico con una enfermedad, en la que se reluce la fragilidad de lo masculino.

Sin duda, la obra de Juliette Chenais de Busscher resulta incomoda para los hombres, aunque para cualquiera que sea sensible, ya que el espectador es obligado a enfrentarse a las acciones cometidas por su propio sexo. Las escenas que se muestra más claro, y que rompe con la narrativa, es cuando de manera directa las protagonistas le hablan al público y lanzan «piropos» hacia el público, esto sirve para denunciar cómo estos no tienen nada de agradable y sólo es algo de mal gusto.

Gabrielle y Tamara se convierten en una especie de heroínas, debido a que ellas deciden sus aventuras sexuales, en todo momento tratan de mostrarse fuertes, aunque su personalidad no sea así, se complementan mediante la amistad que forjan en el camino, aunque tienen roces, como es común en cualquier relación humana, esto las muestra como personajes más reales, que sienten celos y envidia de una compañera.

Uno de los puntos álgidos es el final cuando la película hace «honor» a su nombre, que se entremezcla con el recuerdo violento que sucedió a una de las protagonistas, con una carga simbólica fuerte.

Posterior a la proyección se sostuvo una conversación con la directora Juliette Chenais de Busscher, que aclaró algunos puntos acerca de la realización de la película, en la que ella buscaba una representación más femenina en el cine, ya que considera que aún existen muy pocos personajes femeninos. Además de visibilizar la situación de violencia que aún viven las mujeres.

Para Juliette Chenais de Busscher era importante mostrar el viaje introspección que viven Gabrielle y Tamara, el cómo pese a ser mujeres fuertes tienen dificultades para mostrar sus emociones, además de la relación de amistad, que es algo inusual, debido a que se tiende a tomar como una relación lésbica, y que de eso no hay nada.

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Nuestra unión con el otro bellamente representada en «En un mismo barco»

La vida es un viaje que nos han dicho se navega en soledad, aunque es posible evitar este adagio y hacerlo acompañado, esto siempre y cuando estemos dispuestos a comunicarnos con el «otro», una variante que muestra Monique Zepeda en el libro En un mismo barco (Fondo de Cultura Económica-2016).

En pocas páginas, Zepeda nos presenta un territorio poblado por seres de lo más variopinto, que son aquellos con los que realizamos nuestro incursión personal para descubrirnos, con los que más allá de las diferencias siempre conectaremos si recordamos un lenguaje único: la risa.

¿Pero cómo acceder a ese conocimiento? Quienes resultan mejor capacitados para conectar mediante la risa, sin duda, son los niños debido a su conexión más cercana al juego, un territorio en el que podemos convertirnos en cualquiera, desde un aventurero hasta en la persona que tenemos en frente, un ejercicio de empatía que parece perdemos con la edad.

De una manera muy sencilla, la escritora nos muestra la belleza y riqueza que existe en aprender a notar las diferencias, pero nos dice que el camino es sólo si aceptamos las cosas buenas y malas que trae consigo, nos recuerda que la vida es un riesgo. Antes de cruzar el puente para llegar al otro, existe una recomendación de Zepeda y se trata de encontrarnos en la soledad, un momento de diálogo personal para formar ideas propias y concepciones del mundo, aunque siempre cuestionándonos; si no se tiene cuidado se puede volver peligroso, ya que estos pensamientos se pueden convertir en jaulas que no permitan ver otros puntos de vista.

Lo que se nos propone es una forma de vivir, una en la que siempre busquemos las cualidades y diferencias que hacen a una persona grandiosa, aprender a ver colores ajenos a los nuestros, algo que nos llevará a descubrir el amor, de encontrar un amigo y llegar juntos a nuestro destino; una advertencia, un llamado a ser precavidos y no decaer, pues no siempre encontraremos esto, no con todos es posible congeniar, pero sí crear un lazo que nos une como personas.

El título En el mismo barco es un recordatorio de que estamos juntos en la Tierra, de que nunca estaremos solos, una frase que puede sonar compleja para los niños pero deja una semilla para comprender la complejidad del mundo, para que en un futuro resuene la unidad que existe entre todo lo que nos rodea.

Todas las imágenes son © Monique Zepeda