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Itaiupú, de Philip Glass, cierra actividades del FIAC

Uno de los eventos más espectaculares del FIAC, al menos para un servidor, fue la presentación de la Orquesta Sinfónica Pinto Reyes (OSPR) que interpretó Itaipú, una pieza de Philip Glass, un compositor del que poco se tiene la oportunidad de disfrutar en vivo.

Para conocer más acerca del espectáculo, platiqué con José María Melgar, director de la OSPR, quien explica que Itaipú es una zona donde está una represa entre Brasil y Paraguay. «Se habla de que si algún día hubiese una sequía, sería la última reserva de agua en el mundo, así que Glass en un viaje a las Cataratas del iguazu» fue seducido por la presa.

Acerca de montar la pieza, indica que si bien Glass es complejo, no lo es más que un Beethoven, Brahms, Tchaicovsky, y es que para María Melgar «ya es uno de los clásicos modernos, que dentro de 50 años todos lo van a interpretar, que tiene complicaciones logísticas, técnicas y muy diferentes a otras obras, pero aceptamos el reto».

Itaipú fue acompañada de una animación, que muestra imágenes de la región de la presa en Brasil y de algunos lagos ubicados en León, Guanajuato, para que exista una concordancia entre la obra y lo local. Respecto a la elección del trabajo de Glass, agrega que «se pensó para un sólo programa, habíamos pensado en otras, pero es suficiente en esto. Tal vez no tan relacionado con el agua, pero se deshechó la idea».

Algunos detalles de la música, explicadas por el maestro es que se trata de retratos sinfónicos, compuestos por «cuatro movimientos, pero que son continuos. Cada uno representa una temática, Glass va describiendo qué está pasando en cada movimiento, hablar sobre el manto grosso; luego describe el lago; y luego la presa; y la llegada al mar, la tranquilidad de éste es con lo que termina».

El director de la OSPR, explica que en ocasiones se olvida la parte narrativa, la hermeneútica de la música, «qué dice un pasaje, qué dice una nota, que debemos interpretarlo cómo tal, si estamos hablando del cauce de un río, pensarlo cómo tal, y sentirlo, y tocarlo como tal, o sea no vas pensarlo como un lago apacible, es lo que tenemos que llegar, la interpretación de la obra».

José María tiene un gusto peculiar por Philips Glass Piezas de Glass, en específico por sus conciertos para violín, ya que tuvo la oportunidad de interpretarlo como estudiante, un primer contacto que le descubrió la complejidad del estadounidense. «Las texturas, colores, sabores, porque realmente esta obra tiene todo esto, hay que sacarle los colores fuertes, sentir el drama, ya que es una pieza dramática desde cierto punto, por eso me llamó la atención de presentar Itaipú, ya que hay un drama detrás, que sería la falta de agua que esperamos nunca vivir».

La Orquesta Sinfónica Pinto Reyes nace gracias al maestro Erick Flores. Empezó como una camerata, cuerdas y algunos alientos. Conforme el proyecto funcionó se hizo más grande y se atrajo a más personas a participar, hasta que terminó formando una orquesta. «En el futuro se espera que sea la oficial de la ciudad» de León, dice el director. Los músicos básicamente son de la Escuela de Música de León, «hay algunos maestros que nos apoyan y hay gente de otras orquestas, y otros, los menos, vienen de Guanajuato que tienen la Universidad».

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Philip Glass comparte su vida musical en libro autobiográfico

El músico estadounidense Philip Glass (Baltimore, 1937) aseguró que ante el desorden que existe en el mundo hay una sola cosa que podemos tomar como un medicamento o remedio: nuestras culturas antiguas.

“Son una medicina estupenda que nos puede curar, sanar y debemos de hacer esfuerzos para permitir que continúen”, afirmó uno de los compositores más representativos e influyentes del siglo XX, en la presentación de su libro autobiográfico Palabras sin música.

“He viajado a India, África, Australia, he conocido gente, pasaba tiempo con ella y siempre estaba con la música. Lo que quería hacer era tomar el ethos, el corazón de la cultura y absorber todo lo que pudiera para hacerlo propio. Sólo tengo una vida para hacer las cosas e iba a hacer todo lo posible”.

Aunque reconoció que en su propio país y en muchos otros existe muy poca valoración para las raíces culturales, Glass dijo sentirse afortunado de estar conectado en las últimas décadas con México, su historia y su cultura, que se refleja en propuestas como El espíritu de la Tierra, donde colabora con músicos wixárikas.

“Una de las cosas estupendas de trabajar con las personas que siguen vivas y son parte de la tradición antigua como es el caso del pueblo wixárika es que podemos escuchar las palabras, ya sea traducidas, que son hermosas”.

Es justo con este proyecto musical que el artista celebrará 80 años de vida con dos presentaciones en el Auditorio Divino Narciso de la Universidad del Claustro de Sor Juana, los días 2 y 5 de diciembre.

Los festejos continuarán en 2018, los días 11 y 13 de mayo, cuando la Orquesta Sinfónica Nacional interprete por primera vez en nuestro país su creación titulada  Sinfonía Tolteca.

“Lo que parece importante ahora es el redescubrimiento de la cultura profunda de los pueblos indígenas no sólo en México, sino también en otras regiones como África, Australia y lugares de Sudamérica”.

Para dar a conocer el título publicado por Ediciones Malpaso, Philip Glass estuvo acompañado del director del Museo Nacional de Antropología, Antonio Saborit, el antropólogo Víctor Sánchez, el politólogo Jesús Silva-Herzog Márquez y el editor en jefe de la sección de Cultura del periódico La Jornada Pablo Espinosa.