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Valgo más vivo que muerto

Ernesto Guevara de la Serna es uno de los íconos más populares de la historia, aclamado pero desconocido, tanto como la propia Revolución Cubana. A lo largo de sus páginas, la obra del periodista cubano Alberto Müller, devela la vida y obra del revolucionario cubano-argentino.

A través de sus siete capítulos, el autor desentraña la formación, cúspide y desenlace de la vida de Teté, apodo con el que su familia llamaba a Ernesto Guevara cuando niño, de este tipo de anécdotas o breviarios, está plagada Che Guevara Valgo más vivo que muerto  (Biblioteca Nueva).

A manera de introducción, Müller establece un personaje que poco tiene que ver con el comandante revolucionario que derrotó a Batista, en una breve reseña, el autor describe a un niño introvertido y con capacidades físicas disminuidas que padece de asma, condición que lo acompañaría hasta el último de sus días en las montañas de Bolivia.

En 1952, el Che realizó su primer viaje por Latinoamérica, fue entonces cuando mediante la aventura se interesó por la lucha contra las injusticias sociales y en especial contra la política norteamericana contra la que enfocaría la lucha revolucionaria en el futuro.

La travesía del Che Guevara para convertirse en el mítico revolucionario se forjó en un foquismo maoísta y en el concepto de la revolución permanente, de ahí que fuera considerado como una persona de alta peligrosidad por sus ideales trotskistas en contra del imperialismo y del progreso a través de la explotación del hombre por el hombre.

El autor también retrata una parte del Guevara mucho más personal, documentado en escritos personales como cartas o su diario, en éstas el Che confiesa sus inquietudes y sueños, en estos papeles plasmó los vericuetos de la mente de un soñador, en su prosa se puede leer invitaciones a sus hijos para vacacionar en la luna y la aceptación de que ya no le interesa ser médico y que después de todo no fue tan mal soldado.

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Esta obra describe la evolución del hombre aventurero que inició su travesía en Sudamérica, hasta aquel que renunció a su ciudadanía cubana para viajar a África siempre con una obsesión existencial por la revolución permanente, se muestra la cara humana de quien fuera catalogado por su viuda como “un hombre sin defectos”.

Asimismo el autor narra el abandono, sino traición, que Fidel Castro ejerció en contubernio con autoridades de la Ex Unión Soviética, quienes manejaban una ideología insoportable para Ernesto Guevara.

El Che desde el inicio de su activismo sostuvo una ideología que apoyaba a las naciones no alineadas que luchaban contra el imperialismo, el colonialismo y el neocolonialismo, así lo sostuvo en sus discursos ante las Naciones Unidas y en la Conferencia Afroasiática de Argel en la que destacó que “los medios de producción deberían estar preferentemente en manos del Estado, para que fueran desapareciendo los signos de la explotación”.

A la larga sería esta ideología la que marcaría una brecha irreconciliable con Fidel Castro, quien impulsaría el movimiento revolucionario del Che en naciones donde el éxito en la operación estaba coartado por múltiples condiciones.

Así pasó en el Congo, donde el Che y una parte de su grupo salieron vivos de milagro para refugiarse en Europa, seguido de un intento de revolución en Bolivia, propuesta de Castro, en el único país de Sudamérica en el que no contaría con el apoyo de los campesinos.

Ernesto Guevara murió en las montañas de La Higuera con bolsas en lugar de botas y fusilado, como el propio Fidel fusilaría a muchos partidarios suyos en la “Cuba libre”.

La obra biográfica autoría del periodista cubano Alberto Müller ofrece una versión cercana y familiar de la historia de Ernesto Guevara, invita a la reflexión a través de argumentos y documentos que hacen pensar qué sería del mundo si la visión del “hombre nuevo” planteada por el Che hubiera prevalecido.

Che Guevara Valgo más vivo que muerto, Ernesto Müller, Biblioteca Nueva, 2014

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Atrapados por la violencia: Indio Borrado

Para algunos es probable que la violencia sea una cuestión tan lejana que en la actualidad sólo se trata de un mito o algo que se puede leer en tabloides, por lo que es cuestión del crimen organizado, pero existen personas que por el hecho de nacer en ciertas zonas están atrapadas en un mundo donde el fuerte prevalece como nos muestra Luis Felipe Lomelí, en Indio Borrado (Tusquets).

En esta obra el autor nos transporta a un Monterrey, que podría parecer del pasado, en el que bandas rivales combaten por territorios y los jóvenes se labran un nombre gracias a sus puños, así lo deseen o no; una historia  que recorremos en compañía de El Güero, quien recuerda con su apodo que lo que se cuenta podría ser la historia de cualquiera, de un amigo cercano, un vecino o alguien con quien coincidimos en la vida.

La manera que tiene el escritor para introducirnos a ese mundo es mediante la utilización de palabras y expresiones comunes del barrio, la construcción del ambiente en el que destacan balaceras nocturnas que acosan la tranquilidad de la noche, además de que nos lleva al territorio onírico del protagonista quien está atrapado en el mundo que le rodea.

Un sentimiento de desesperación es el que podemos sentir en el protagonista, ya que el Güero parece no encontrar una salida a su propia vida, aunque en momentos sólo se deja conducir pues se tiene que volver en un hombre a tan temprana edad, también mostrar su valía para los miembros de la banda a la que pertenece; existe un dolor del pequeño que se ve acosado por la imagen de hombría que debe tener ante la sociedad.

Debido a todo lo que carga en sus hombros el protagonista atraviesa diversos conflictos internos que al soñarlos se vuelven fascinantes de seguir, en los que la muerte está muy presente, ya sea para él o las personas que lo rodean, aquí Lomelí nos encgancha con una manera única para describirlos y mostrar cómo es que la realidad es la que golpea a sus protagonistas y el ensueño sólo se vuelve en una alternativa a la realidad no un territorio de magia.

Un mundo en el que no hay espacio para la imaginación y sólo las acciones son las que nos definen y en el que los peores sucesos se vuelven relevantes en este mundo para dar forma a las leyendas de las bandas, historias de aquellos que se enfrentaron, o incluso  mataron, a varios contrincantes o fueron abatidos de manera heroica y sólo son recordados por sus camaradas y logran trascender en la memoria colectiva.

En detalles nos presenta el panorama social en el que viven los personajes, que parecen estar en medio de una constante construcción de su propia identidad como ocurre con la ciudad, se trata de un Monterrey dividido, donde algunos barrios van en ascenso y otros en decadencia. Sólo aspiraciones pues hay colonias que serían proyectos innovadores para copiar lo mejor del país, pero nunca sucedieron, pero aún así se alza con orgullo para decir «Somos Monterrey».

Aunque los personajes parecen no tener salida la esperanza se asoma de vez en cuando por el amor e inocencia como si fuese algo puro que no permiten sea tocado ni evidenciado, un pequeño rincón que sólo les pertenece y que por ocultarlo en ocasiones se pierde. También el lenguaje es el que nos ayuda a pensar en esa esperanza por los tientes poéticos que en momentos deja entrever el escritor.

Indio Borrado, Luis Felipe Lomelí, Tusquets, 2014

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Leyendas De Las Calles Retratadas Por Antonio Ramos Revillas

Cuando niños era común que nos dejáramos guiar por lo que se dice en las calles y de ahí tuvimos el primer contacto con la narrativa, pues había alguien que nos contaba los relatos de aquellos que se rifaban en los golpes, aquel que era muy buen jugador de futbol, al más galante de la colonia también se le hacía homenaje al contar sus hazañas, así que leer Polo Ortega Cocinero, de Antonio Ramos Revillas, fue regresar a ese momento de la infancia en el que todo lo que nos contaban era fantástico.

Un elemento que sobresale en esta publicación es la violencia que habita en las calles, mas no como algo malo o cargado de odio, sino como algo natural que se puede respirar en el aire y es por ello que en la pirámide social encontramos a Polo Ortega que se dice es todo un maestro en el uso de la navaja.

En ese diálogo en torno a la violencia existe una clara diferencia cuando se trata de humano-a-humano y humano-animal, pues la primera tiene un aspecto salvaje, pero que fue conducido por el miedo, es en ese temor que surge el ataque a otro ser; en tanto que con el animal incluso se trata de todo un ritual y existen reglas que los cazadores deben tener presentes, sino es posible ser afectados por una especie de venganza mágica.

Con un lenguaje propio del norte, Revillas nos introduce en ese mundo donde la ley que se hace valer, es con la navaja, donde un debate se gana a estocadas, por lo que se vuelve un trabajo interesante para los jóvenes que están a punto de pasar a la madurez, tal y como sucede con Polo quien a manera de anécdota relata ese punto de inflexión en su vida tras un hecho inocente y al verse atrapado en una encrucijada sólo pudo recurrir al poder de su navaja.

Sin embargo, nos muestra cómo es que la vieja escuela pese a la violencia respeta al prójimo y se trata de una pelea entre caballeros, un enfrentamiento que al terminar se puede entablar un diálogo cordial entre iguales, así en una pequeña historia es capaz de construir el ambiente salvaje en las calles.

Algo que me encantó de Polo Ortega es que nos hace reflexionar acerca de los hechos que existen tras aquellas figuras míticas con las que convivimos cerca de nuestros hogares, aquellos que viven con las reglas de las calles y con sus hazañas logran trascender al tiempo y quedar plasmados en una publicación.

Este libro fue publicado por Editorial Resistencia como parte de la colección Edubba el cual está ilustrado por Arturo Lechuga Lozano, Zaira Julieta Torres Ambriz y Jorge Alberto Sosa Espejo, quienes logran hacer un choque en el lector presentando tiernas criaturas contrastadas con la violencia que se narra. Así logran ese punto intermedio que significa crecer.