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Cine Reseñas

The reporter revela los casos de tortura de EU

En la actualidad, parece que el miedo ya no está presente en la sociedad de Estados Unidos, el cual llegó y se asentó tras los ataques terroristas del 2001, un suceso que parece lejano, cuyas repercusiones aún se pueden sentir y que demostró que el enojo incentivado por el terror puede ser más peligroso.

Tener presente este contexto es necesario para entender lo que sucede en la película The Report (Scott Z. Burns, 2019), que relata la historia del investigador para el Senado de EU Daniel Jones (Adam Driver) quien debe desentrañar los casos de tortura en la guerra que tuvo el país para hallar a Bin Laden, responsable de los ataques del 11/S.

Para lograr dar con Bin Laden se muestra que la CIA, Agencia de Inteligencia, utilizó técnicas de tortura mejorada, debido al miedo que movía a los estadunidenses ésta fue aceptada, pero había ciertas cuestiones que debían conducirse con sumo cuidado y en momentos extraordinarios, así que Jones debe investigar si la tortura fue utilizada de forma debida.

Contada a manera de relato, al menos los primeros años de investigación, seguimos la carrera de Jones, quien por razones del destino es nombrado por la senadora Dianne Feinstein (Annette Bening) a conducir la investigación que se alargó por 10 años, quien poco a poco se adentra en los malos procesos de la CIA con la tortura.

El director logra mantener al espectador al borde del asiento, ya que muestra los traspiés que enfrenta Jones para que la verdad sea relevada al mundo, una tensión que compartimos con el personaje de Driver. Si bien la vida del personaje nunca corre peligro, sí vemos cómo la política y los intereses empantanan la investigación.

Puede ser algo difícil de seguir, pues la película da demasiados brincos en la historia, aunque siempre se sienten naturales, pero algunos espectadores podrían perderse. Aquí es donde la ficción entra en acción, con la recreación de charlas, encuentros e incluso la recreación de algunas torturas.

La película cumple con cierta denuncia, pues si bien a nadie se sentenció tras la investigación, sí nos hace ver la inmoralidad de ciertos personajes como Dr. Mitchell, quien fue el responsable de convencer a los encargados de la CIA de implementar la tortura basado en nada, sólo en su propios resultados.

Puede que estamos acostumbrados ya a ciertos temas, pero las escenas de tortura aunque impactantes no son tan estremecedoras, lo más impactantes es lo amoral de los personajes, que justificados en su miedo siguen adelante, sin cuestionarse todo lo que sucede. Salvo por algunas voces, los demás siguen adelante sólo por la noción de alguna orden, muy de los Nazis.

The report resalta el poder de las instituciones de Estados Unidos, así que hasta tiene tintes de una película patriótica. Y es que vemos que los personajes dan su fe en los organismos y procesos del país, pero ésta no cae en saco roto.

La película reta al espectador, pues siempre se debe seguir de cerca, hay que poner atención a las palabras, a los legalismos, en las que algunos buscan filtrarse para evadir la realidad. Aquí resalta el uso de «implicar», que muestra cómo ésta es la salida para no tener repercusiones legales, de igual manera se implica a los culpables en el trabajo Scott Z. Burns.

Un punto que se deja claro es que la tortura nunca llevó a nada, la información siempre se encontró de otra manera, pero el miedo u orgullo no permitió que nadie lo viera en su momento, algo que el personaje de Driver repite hasta el cansancio y, por momentos, parece que no es escuchado.

Se trata de un largometraje difícil de ver, debido a los temas complejos que plantea. La búsqueda de la verdad siempre debe ser lo más relevante en ese tipo de casos de guerra. No es una gran intriga, al menos de esas de acción, pero de manera discreta y real descubre el oscurantismo en el que se sumergió Estados Unidos.

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Cine Reseñas

El destino inevitable de la guerra entre máquinas y humanos

Sin duda, volver al pasado puede ser arriesgado, ya que todo lo que se fue creado está en riesgo de ser trastocado, volverse en algo nuevo, esto es lo que sucede en, y le ocurre a la saga, Terminator: Dark Fate, dirigida por Tim Miller, y que sería la tercera parte de la saga.

La película desde el principio busca alejarse de sus predecesoras, pues la mítica figura de John Connor es borrada de la historia, aunque el futuro que liberaría tampoco existe ya, esta posibilidad se deja desde Termiator 2 Judgment Day con la destrucción de Cyberdyne.

La segunda película y su final en la carretera se deja la idea de que el destino no está escrito, pero parece que el destino es inamovible, ya que si Skynet no inicia la guerra vendrá algo más para que se de la guerra entre la humanidad y las máquinas.

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Todo esto nos deja a a una Sara Connor (Linda Hamilton) que, pese a salvar a la humanidad, no fue capaz de salvar a su propio hijo, lo que la transforma en un personaje trágico, que no tiene un propósito claro. Y en este nuevo universo tenemos a una nueva abanderada Dani Ramos (Natalia Reyes).

Dani es la protagonista a cuidar, como es costumbre en Terminator. Ciertos elementos se repiten, así que no se logra alejar lo suficiente de la saga. En esta ocasión, será protegida por Grace (Mackenzie Davis), una humana aumentada, que es la muestra de cómo la visión de las personas hacia la tecnología ha cambiado.

La marcada presencia femenina ha causado un gran revuelo en los seguidores de la franquicia, aunque no debería existir, pues si bien John era visto como el gran salvador del futuro, en el presente es Sarah quien tomaba el liderazgo. Ahora sólo lo borraron de la ecuación por completo.

Un vestigio de ese futuro que no fue es el T-800, responsable de la muerte de John, conocido como Carl (Arnold Schwarzenegger). Sin más órdenes el autómata se queda sin un objetivo, aquí es él quien ofrece la reflexión que tienen las películas con el sello de James Cameron.

¿Sería posible que el robot adquiera consciencia? Sin un propósito y sin más órdenes que seguir, parece que la vida, incluso mecánica, sigue y encuentra un camino. Proteger a su familia es lo que se plantea como misión primordial Carl.

Resulta curioso como se invierten papeles, Sarah pierde su humanidad y el T-800 la gana, qué nos define como humanos, será el amor hacia el otro, tener un objetivo, una misión, aquí cada quien escogerá su propia respuesta. Cada quien, si es que la ve, tendrá su propia reflexión en este punto en particular. También se puede pasar de largo y centrar en la acción, que es buena.

El peculiar grupo se enfrentará al Rev-9 (Gabriel Luna), una máquina que hasta el momento es la más mortal de la saga, casi indestructible, que es una suma de las primeras dos películas, sí, pero parece algo orgánico. Algo natural, que muestra el desgaste de las películas, habría que dejarla descansar un poco más.

Algunos puntos a destacar son los recuerdos de Grace, la mirada que ofrece del futuro, aún más mortal y desesperante que el futuro anterior, se trata de recuerdos de algo que será. 

Un punto inexplicable es el trato y visión hacia la nueva protagonista, ya que Sarah desde la segunda película muestra estar con los alineados de la sociedad, que aquí se trata de migrantes, por eso no es de extrañar que de aquí venga el nuevo salvador. Se tienen que mover fuera de la ley y no se ve como una inclusión forzada, aunque muchos lo notaron así. 

Todos estos elementos ofrecen una buena película de acción, muy del pasado, aunque ciertos aspectos no logran fundirse del todo, aun así está por encima del promedio de lo que se ofrece en el género.

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Cine Reseñas

Hustlers y lo femenino al control

En la película Hustlers (2019), de Lorene Scafaria, las mujeres toman el control, así de sencillo. El soundtrack desde las primeras escenas marca esto, así que vemos personajes que resultan incómodos, ya que ese trata de féminas que utilizan sus cuerpos para hacerse de la situación que les rodea.

Lo que plantea las película es un caso basado en la realidad. Un grupo de bailarinas exóticas ven una oportunidad para obtener dinero al estafar a hombres, al explotar su lujuria, lo que coloca al hombre en posiciones de víctima.

Las protagonistas de esta historia son Destiny (Constance Wu) y Ramona (Jennifer Lopez), quienes inician con todo el glamour de los clubes nocturnos en Nueva York, que era frecuentados por asociados de Wall Street.

Todo el lujo se termina con la crisis financiera del 2008, las risas se acabaron y había que volver a la realidad, toda esa ilusión de la burbuja financiera se rompe y vemos a estas mujeres teniendo que traspasar límites.

El cambio resulta interesante, ya que en muchas películas del tipo se ve desde los causante y no el que sufre el lado negativo de una mala economía. Este impasse presenta una oportunidad, que Ramona aprovecha para atacar a los hombres y robarles.

Poco a poco, vemos como la situación de las protagonistas otra vez comienza a ir bien. Aquí lo interesante es descubrir cómo es que se justifican, al comprarse el mito de Robin Hood y vengarse, ya que fueron los de la banca quienes provocaron la crisis.

La vida comienza a ir bien de nuevo, pero siempre se nos recuerda que finalmente cometen un crimen. Tan bien va, que se convierten en una pequeña organización de «emprendedoras. Una mafia. La culpa y el arrepentimiento viene de la Constance del presente, quien es la que relata todo lo sucedido, aquí la directora encontró un buen formato para contar la historia, sin tantas complicaciones, sólo un relato de lo que sucedió.

La visión de Constance es la que nos lleva por toda la película, que pasa de ser un personaje más inocente a tomar fuerza y revelarse a sus propias amigas, todo por la familia, una buena evolución y lógica, no hay finales épicos. Sólo una historia más.

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Por momentos, la película recuerda al Lobo de Wall Street no en lo fílmico, sí están mu lejos, pero en cuanto a la temática, incluso cómo este tipo de historias toman otras perspectivas al ser mujeres. Si bien existe el desenfreno, también está la familia y una camaradería más difícil de quebrantar, aunque el llamado de la sangre es más fuerte.

Una película que muestra, tal vez a propósito o no, que ciertas visiones y cuestiones que en la sociedad se han colocado pueden utilizarse para un beneficio. Aquí las mujeres utilizan el cuerpo como un medio para estafar el deseo de los hombres, sin detenerse a pensar en lo simbólico de esto. Y al mostrar al hombre como víctima e incluso ahí tiene su apartado y golpe de realidad para el espectador masculino, ya que a aquellos que denuncian no les creen o son minimizados.

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Arte Contemporáneo Cine

Arte ucraniano se hace presenta de manera única en México

La línea del frente. El arte ucraniano, 2013-2019 explora cómo los artistas visuales y los cineastas contemporáneos interpretan e influyen en la turbulenta situación política y cultural en Ucrania de los últimos seis años: desde las protestas cívicas en Kyiv (2013- 2014) a la anexión de la península de Crimea y el conflicto militar en el este del país (2014-hoy).

El propósito de la exposición y presentación de cine documental no sólo mostrar las obras de arte contemporáneo ucraniano, sino también organizar proyecciones de documentales y debates, dando voz a artistas, cineastas e historiadores.

Es el primer proyecto en México que se centra en el arte y el documental contemporáneo ucraniano. También es el primer gran escaparate de destacados artistas ucranianos en toda América Latina. Se enfoca en establecer una conexión intercontinental y en el desarrollo de nuevas colaboraciones artísticas y académicas entre las diversas regiones.

El proyecto tendrá lugar entre septiembre y diciembre de 2019 en la Ciudad de México e involucrará tres sedes culturales importantes en la Ciudad de México: El Museo nacional de las Culturas, el Museo de Memoria y Tolerancia y la Cineteca Nacional.

La Línea del Frente. DocUcraniano se proyectó el viernes 8 de noviembre en la Cineteca Nacional y abrió con la película de Sergei Loznitsa «Maidan» ( 2014, 128 min).

Este es primer ciclo, que toma lugar entre el 8 y el 14 de noviembre en la Cineteca Nacional, donde se proyectan 10 documentales ucranianos e internacionales que, a través del lenguaje cinematográfico, buscan interpretar la turbulenta situación de los últimos seis años en Ucrania: desde las protestas cívicas en Kyiv, Maidán (2013-2014) hasta la guerra en el Este del país (2014-hoy).

El programa documental es una parte de un proyecto más grande «La línea del frente. El arte ucraniano, 2013-2019» que consiste en una exposición en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo (25 de septiembre de 2019 y 5 de enero de 2020) y las charlas que tomarán lugar en octubre en el Museo de Memoria y Toleranci

La línea del frente… es una exposición de arte contemporáneo que pretende visibilizar y generar discusión en torno a las tensiones sociales y políticas en Ucrania, derivadas de las protestas cívicas de Kyiv (2013-2014); la polémica anexión de la península de Crimea a Rusia (2014), y el conflicto militar subsecuente que se ha desarrollado desde esos años hasta la actualidad.

Primer proyecto en México sobre arte contemporáneo ucraniano, la muestra explora cómo los artistas, radicados tanto en Ucrania como en América Latina, reflejan la situación de su país. Asimismo, reflexiona en torno a la importancia del arte dentro de los movimientos sociales locales e internacionales, sirviendo como un espacio de expresión, discusión y propuesta.

Se muestran los trabajos audiovisuales de Mykola Ridnyi, quien hace un paralelo entre los enfrentamientos violentos de las protestas de Kyiv y las consecuencias en su ciudad natal Járkov, la segunda ciudad más grande de Ucrania; de la artista Olia Mykhailiuk, quien capturó el destino de los refugiados de Luhansk, una de las principales ciudades industriales del este de Ucrania, y de Piotr Armianovsky, quien analiza los espacios, historias y realidad cotidiana de las personas afectadas de la región oriental.

La escultora Zhanna Kadyrova participa con una obra que cuestiona la división creada por la anexión de la península de Crimea. La instalación de Lada Nakonechna analiza el papel de los medios de comunicación como acrecentador del conflicto. El trabajo de Roman Mikhailov refleja las sombras de la flota detenida en el Mar Negro en Crimea, situación que fue un detonante del enfrentamiento; y del pintor Anton Poperniak se exhiben unos collages hiperrealistas que reflejan la historia de Ucrania de los últimos años.

La exposición es parte del proyecto interdisciplinario La línea del frente. El arte ucraniano, 2013-2019, el cual además contempla una serie de mesas de análisis del arte contemporáneo en el contexto de los conflictos sociales, con sede en el Museo Memoria y Tolerancia, en octubre próximo, donde participarán artistas y académicos mexicanos y ucranianos; así como un ciclo de proyecciones documentales sobre la historia y actualidad de Ucrania, en la Cineteca Nacional, a lo largo de noviembre.

El proyecto es dirigido por la artista y curadora Svitlana Biedarieva, doctorante en Historia del Arte por la Universidad de Londres, quien ha presentado en México su trabajo “Morfología de la Guerra”, en el Museo Taller Erasto Cortés, de Puebla, y en el Centro Nacional de las Artes. Ha sido profesora en la Universidad de las Américas de Puebla, en la Universidad Anáhuac Norte y en el Instituto de Estudios Críticos, además de colaborar en las revistas La Tempestad, Hyperallergic y Código, entre otras.

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Cine

#67Muestra llega con 14 sorprendentes filmes a la Cineteca Nacional

La Cineteca Nacional presentó las películas que conformarán la 67 Muestra Internacional de Cine. Como un homenaje a los grandes maestros, la programación se compone de directores como Agnés Varda, Federico Fellini, Arturo Ripstein, entre otros.

Del 15 de noviembre al 2 de diciembre, podrás disfrutar de 14 filmes que han sido galardonados en los mejores festivales del mundo. Habrá películas de Italia, Estados Unidos, Francia, Argentina, Bélgica, Suiza, Argelia, Reino Unido y México.

La Muestra arrancará con una película mexicana: Esto no es Berlín, de Hari Sama, que tuvo su estreno nacional en el Festival Internacional de Cine de Morelia y recorrió otros festivales como Sundance.

“Para mí es un privilegio y un honor, compartir la Muestra con estos títulos. No lo puedo creer, yo crecí con la Muestra, esta fue mi universidad primera de adolescente, correr a conseguir mi abono” explicó el director.

En conferencia de prensa, estuvo presente Alejandro Pelayo, Director General de Cineteca Nacional, quien enfatizó en la inclusión de títulos mexicanos en esta edición de la Muestra. Por un lado, se une Arturo Ripstein con El diablo entre las piernas, sobre una pareja de edad madura, sus celos y el deseo. Asimismo, Esto no es Berlín aporta una visión ochentera de la juventud, la identidad y el deseo de pertenencia.

Por su parte, Nelson Carro, Director de Programación, destacó lo más reciente de Woody Allen, cineasta que ha acompañado a la Muestra en varias ocasiones. “A sus 83 años, hace una comedia romántica, ingeniosa, divertida, ligera. Un día lluvioso se puede ver su amor hacia Manhattan, el jazz, el cine, la literatura”.

Entre los títulos clásicos se podrá disfrutar de La Dolce Vita de Federico Fellini quien está por cumplir cien años de su nacimiento y sesenta años desde que la cinta ganara la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes.

A continuación te presentamos la lista completa de las 14 películas que componen la programación de la 67 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional.

  • Esto no es Berlín (2019), de Hari Sama.
  • Un día lluvioso en Nueva York (2019), de Woody Allen.
  • La dolce vita (1960), de Federico Fellini.
  • Queen of Hearts (2019), de May el-Toukhy.
  • Por la gracia de Dios (2019), François Ozon.
  • La odisea de los Giles (2019), de Sebastián Borensztein.
  • El despertar de la fiera: Dogman (2018), de Matteo Garrone.
  • El diablo entre las piernas (2019), de Arturo Ripstein.
  • Varda por Agnès (2019), de Agnès Varda.
  • Génesis 2.0 (2019), de Christian Frei.
  • El joven Ahmed (2019), de Jean-Pierre y Luc Dardenne.
  • Papicha (2019), de Mounia Meddour.
  • Ray & Liz (2018), de Richard Billingham.
  • Bacurau (2019), de Kleber Mendonça.

La Muestra Internacional de Cine de este año, se compone de 14 títulos que podrán disfrutarse a partir del del 15 de noviembre y hasta el 2 de diciembre en las salas de la Cineteca Nacional; posteriormente recorrerá el circuito CDMX en distintas sedes (cinco sedes de la UNAM, dos del IPN, tres complejos Cinépolis, cinco complejos Cinemex, el IFAL, Cinemanía Loreto y La Casa del Cine) durante más de tres semanas, para, finalmente, arrancar el 2020 con un recorrido al el interior de la República en más de 30 ciudades.

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Cine Entrevistas Fotografía

Elena Pardo explora el impacto minero en Pulsos Subterráneos

El espacio es una expansión de nosotros mismos, un cuerpo fuera de nosotros en el que no siempre reflexionamos hasta que es demasiado tarde, esta corporeidad es en lo que centra su atención Elena Pardo, artista audiovisual, en su proyecto Pulsos Subterráneos.

Se trata de un performance, que tuvo su primera presentación en el Museo Rufino Tamayo, que es un registro audiovisual en película de 16 mm de las experiencias de cultura y vida de dos comunidades frente a la actividad minera: Vetagrande, en Zacatecas, y Calpulálpam, en la Sierra Norte de Oaxaca.

«Son dos lugares que tienen una historia de minería», explica la artista. En su investigación descubrió que Vetagrande, desde la conquista es un espacio utilizado para la minería, que no se ha dejado de explotar. Por su parte, Calpulálpam también se trabajó en la colonia, pero en los 90s fue cerrada y hace algunos años se pretende volver a explotarla, pero la comunidad se ha opuesto a este proyecto.

«Son dos lugares geográficamente muy distintos, pero en los que es posible ver los efectos (de la minería) en cada zona, que se contrastan por las realidades que viven. En pocos años se ha visto un cambio fuerte en el paisaje, la manera en que se va haciendo se cortan los cerros…, es para pensar», indica Pardo respecto al territorio en los que centra su atención.

La artista busca centrarse en capturar cómo se organiza la gente en un lugar y en el otro, cómo viven esta situación en cada comunidad. Si bien es cercana a las comunidades, este aspecto más personal le resulta interesante, ya que busca descubrir, por ejemplo, como en Oaxaca las personas se organizan para luchar contra las mineras.

El «detonante» de Pulsos Subterráneos está en Zacatecas, pues si bien existía una mina, ya era parte del territorio y de la vida cotidiana del pueblo de Calpulálpam. Aunque esto cambió cuando algunos amigos suyos le contaros, y mostraron, como su casa comenzaba a caerse debido a las nuevas técnicas de minería. 

«Fui un día (a Zacatecas) y un cerro ya no existía. Es impresionante como se transforma el paisaje en poco tiempo tan drásticamente; así que empece a sacar fotos», relata.

Respecto a las cuestiones técnicas del proyecto artístico, Pardo explica que trabaja en 16mm, pues es un formato en el que se siente cómoda al trabajar. Además de que es una cuestión más abstracta con el material, ya que al venir de la plata es algo que la hace pensar en el material mismo de que también la minería es algo útil para la vida diaria.

La forma en que presenta Pulsos subterráneos es una presentación de cine expandido, para lo que en vivo trabaja con dos proyectores y realiza algunos loops. «No es un documental en el sentido que lo conocemos, porque creo hay más la intención de generar una sensación sobre lo que pasa con el paisaje…», Pardo busca crear una ambientación, una sensación.

Para lograr su objetivo, además de la imagen, se trabaja con Nahú Rodríguez, paisajista y experimentador sonoro oaxaqueño; Kunt Vargas,  músico trombonista y actual miembro de Los Pream; y Fabián Campuzano, intérprete de tuba y catedrático de UABJO.

Lo que Elena Pardo busca transmitir en la presentación del performace es que se entienda el paisaje como una parte de nuestro cuerpo social; «la sensación de destrozo, de tristeza, creo que algunas de las imágenes logran captar eso, quizás es que la gente reflexione acerca de la intervención humana en el paisaje».

Lo anterior, es en lo visual y la musicalización, pero con las entrevistas, que igual tienen ciertos ritmos, espera que las personas reflexionen acerca de las «experiencias personales, porque hay visiones distintas, hay personas que siempre han vivido de la minería y nos les parece mal esa posibilidad».

«En Oaxaca, la postura es no a la minería; y Vetagrande, (sí pero) que no les destruyan el pueblo, reflexionar esas dos posturas. (Pensar) que lo que nosotros hacemos requiere de la minería. Por ejemplo, la película de cine utiliza plata», así que es necesaria la minería. Para la creativa se trata de ser más críticos de la manera en que consumimos.

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La presentación del performance es la manera en que Pardo presenta su primer año de trabajo, que consistió en acercarse a la comunidad, hacer contacto y, poco a poco, lograr que las personas se abrieran. «Esta es la parte más superficial del proyecto, (es retratar) como se ve el paisaje tal cual, ver el pueblo. Me gustaría adentrarme más en el tema y en el paisaje».

Ahonda en que busca entender la lógica de los lugares que visita. Al igual que las personas que habitan los pueblos, que están vivos y tienen cambios, Pulsos Subterráneos también es cambiante.  «Además de ver los resultados, y como son presentaciones en vivo, hasta que no las realizo puedo ver si en verdad comunica lo que yo quiero». 

Uno de los grandes cambios para Pardo, en este año de trabajo, fue el darse cuenta que la minería tiene algo de necesaria, así que seguirá explorando esto. «Si bien es cierto que la minería es dañina para el ambiente, a la vez, requerimos de ella. «Pensar en ese conflicto que tenemos todos, porque por un lado no queremos que se destruya, pero tenemos necesidades».

Una de las grandes sorpresas, para Pardo fue el descubrir una minería independiente, alternativa, de gente que vive esto como una pasión, algo que es parte de ellos. Se trata de gente, «que consigue terrenos, saben reconocer a vista donde hay vetas,así que un señor con sus dos amigos rompiendo piedras, esa parte no la conocía. Los llaman gambuzinos, son como buscadores de piedras y de oro. Hay en todo el país se pasan el pitazo y andan rondando; que me pareció muy interesante no conocía ese universo, es algo que no esperaba».

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Cine Festivales

Lo mejor del cortometraje español es reconocido en Premios Fugaz

Los productos audiovisuales se están adaptando a los gustos de los espectadores, que demandan cada vez historias más breves. El caso del cortometraje, que está adquiriendo más fuerza que nunca y que cuenta cada día con más adeptos, es buena prueba de ello.

Más de cien municipios españoles proyectan cada año los audiovisuales más destacados de los Premios Fugaz al cortometraje español en el Festival Itinerante CortoEspaña. Este año, las obras están protagonizadas por estrellas como Leonor Watling o Pedro Casablanc y dirigidas por cineastas como Carlota Pereda o Eduardo Casanova.

Los cortometrajes pertenecen a géneros diversos y tratan temáticas muy variadas: narraciones que se desarrollan durante la transición, peculiares interpretaciones históricas, reivindicaciones sociales, singulares romances… Historias sólidas que sacian todos los apetitos y que cuentan con la ejecución excepcional de los mejores cortometrajistas de España.

El Festival Itinerante CortoEspaña celebra este año su 10º aniversario. Durante esta década, la plataforma de promoción y exhibición del cortometraje ha organizado más de 1.000 proyecciones y ha llegado a más de 150.000 espectadores. Samuel Rodríguez, codirector de Premios Fugaz y del Festival Itinerante CortoEspaña, señala que «el nivel del cortometraje en nuestro país es altísimo. Solo en los últimos 15 años, 7 cortometrajes españoles han sido nominados a los Óscar. Hace mucho que el corto dejó de ser ese campo de prácticas de estudiantes y se ha convertido en el formato ideal para contar historias en esta sociedad sin tiempo».

Paralelamente, los Premios Fugaz son los galardones del cortometraje español más importantes y los únicos votados por una amplia comisión de más de 400 profesionales del corto. Su tercera edición, celebrada en mayo de 2019 en la Sala 25 de Kinépolis Madrid con más de 1.000 butacas, duplicó por segundo año consecutivo el aforo de asistentes y demostró, un año más, la formidable salud del formato corto.

A la edición de 2019 se presentaron 678 cortometrajes que, según las bases, debían durar menos de 30 minutos y ser realizados por cortometrajistas de nacionalidad española. La mayoría de las obras que se presentaron están en castellano y hubo audiovisuales de más de 25 idiomas. Las comunidades autónomas con mayor participación fueron Madrid, Andalucía y Cataluña.

Los galardones estuvieron muy repartidos entre todos los nominados: se otorgaron 18 estatuillas que premiaron todos los aspectos que intervienen en la creación de un cortometraje, además de dos premios homenaje que recayeron en las figuras de Daniel Sánchez Arévalo y Asunción Balaguer por sus carreras profesionales íntimamente ligadas al formato corto.

Estos son los cortometrajes más destacados de los Premios Fugaz 2019 que se están proyectando en el Festival Itinerante CortoEspaña:

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Background

Dirigido por Toni Bestard

Premios Fugaz 2019 a mejor cortometraje y mejor montaje

Sinopsis: Un tipo anodino y gris, atraído por la inusual belleza de una joven y enigmática mujer, intenta despertar su atención en medio de un peculiar universo, en el que hay que respetar una serie de normas, a cada cual más surrealista.

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Bailaora

Dirigido por Rubin Stein

Premios Fugaz 2019 a mejor sonido -José Tomé- y mejor dirección de fotografía -Alejandro Espadero-

Sinopsis: Una guerra. Una niña. Un sueño.

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Cerdita

Dirigido por Carlota Pereda

Nominado a mejor cortometraje, mejor dirección, mejor guión y mejor actriz -Laura Galán-

Sinopsis: Sara es una adolescente con problemas de obesidad que vive atemorizada por las burlas de unas niñatas, de vacaciones en su pueblo. Ni siquiera Claudia, amiga de la infancia, sale en su defensa cuando le acosan ante un Desconocido y le roban la ropa en la piscina. El largo camino de vuelta marcará lo que le quede de vida.

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Flotando

Dirigido por Frankie de Leonardis

Premio Fugaz 2019 a mejores efectos visuales -Oriol Tarrida, Marcos Diaz y Frankie de Leonardis-

Sinopsis: Un astronauta ruso despierta en un módulo de la estación espacial tras un accidente. Su atención es rápidamente desviada a unos golpes desde el exterior. Alguien ha venido a darle la bienvenida, aunque podría ser simplemente su imaginación. O no.

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I Wish…

Dirigido por Víctor L. Pinel

Nominado a mejor dirección novel y mejor corto de animación

Sinopsis: I wish… trata de un hombre incapaz de perseguir sus deseos, y de cómo cuando no sigues tus sueños, son ellos quienes te persiguen a ti.

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Ipdentical

Dirigido por Marco Huertas

Premio Fugaz 2019 a mejor dirección de arte -Juan Eduardo Peso-

Sinopsis: Anna vive en una distopía donde no hay propiedad intelectual. Cansada de la realidad que le rodea, inicia la búsqueda de la única canción original que recuerda.

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La Guarida

Dirigido por Iago de Soto

Premio Fugaz 2019 a mejor dirección

Sinopsis: Mario conduce de noche, bajo la lluvia, por una carretera solitaria. De repente, se detiene. En medio de la carretera hay una mujer desorientada y manchada de sangre, no recuerda lo que le ha pasado ni cómo ha llegado hasta allí.

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La Noria

Dirigido por Carlos Baena

Premios Fugaz 2019 a mejor corto de animación y mejor banda sonora -Johan Söderqvist-

Sinopsis: La oscuridad no es siempre lo que parece.

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La Tierra llamando a Ana

Dirigido por Fernando Bonelli

Premio Fugaz 2019 a mejor actriz -Laia Manzanares-

Sinopsis: Un día la vida te aísla del mundo. Sin previo aviso. Desconexión. Como estar sola en el espacio. Es lo que le ocurrió a Ana. No más discos ni más giras; no más escenarios. Sólo la música, en su interior, y Juan, su amor, su mitad, su Tierra. Tres años después, Ana comienza a sentirse fuerte. Pero hoy no ha sido un buen día. Hoy, su burbuja tiembla.

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Lo siento mi amor

Dirigido por Eduardo Casanova

Premios Fugaz 2019 a mejor vestuario -Carlos Paredes y Renato Rufoni- y mejor peluquería -Lolita Gómez, Selmo del Campo y David Ambit-

Sinopsis: Un matrimonio que representa el sueño americano está inmerso en una crisis personal. Jackie está cansada de fingir, pero la responsabilidad es mucha y ser consecuente es complicado. En plena guerra fría del matrimonio Kennedy, aparece un tercero inesperado. Un tercero que cambiará la historia, o cómo nos la han contado.

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Mi hermano Juan

Dirigido por Cristina y María José Martín

Premio Fugaz 2019 a mejor dirección novel

Sinopsis: Ana es una niña de 6 años que está haciendo una terapia infantil con una Psicóloga, hablando de lo que ha vivido con su hermano Juan, a través de juegos y dibujos.

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Seattle

Dirigido por Marta Aledo

Premio Fugaz 2019 a mejor guión

Sinopsis: La historia de amor entre Iván, un piloto, y Amanda, una azafata, a través de sus encuentros en hoteles por diferentes ciudades del mundo.

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Uno

Dirigido por Javier Marco

Premio Fugaz 2019 a mejor actor -Pedro Casablanc-

Sinopsis: Un teléfono móvil dentro de una bolsa hermética suena en medio del mar.

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2001 Destellos en la oscuridad

Dirigido por Pedro González

Premio Fugaz 2019 a mejor cortometraje documental

Sinopsis: TCM recrea mediante diferentes técnicas de animación la entrevista realizada por Playboy a Stanley Kubrick en 1968 con Keir Dullea dando voz al famoso director.

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Cine Reseñas

Joker y la violenta caída al abismo

La vida puede ser convertirse en un martirio para muchas personas, sobretodo para aquellos que están alineados, aquellos que viven fuera de lo aceptable, algo que podemos ver en la película Joker (2019), dirigida por Todd Phillips, que estrenará el 4 de octubre.

En esta producción seguimos los pasos de Arthur Fleck (Joaquin Phoenix) en su caída en el abismo, situación que lo lleva a convertirse en el criminal payaso, conocido como el Joker. Si bien este personaje es reconocido por su unión al mítico Batman, la historia que se trata aquí es algo alternativo, una versión diferente, un Elsewords.

Fleck en las primeras escenas se muestra como un hombre enfermo, una persona con problemas mentales, que destaca por un peculiar «tic», ya que cada que tiene miedo, está nervioso o estresado se ríe de manera involuntaria, una condición que incomoda a quien lo rodea, incluso causa cierta repulsa. Algo que nos confronta porque este comportamiento de alejamiento a la enfermedad es de lo más usual.

Al principio de la película, Arthur intenta llevar una vida «normal», un sujeto que simplemente intenta encajar, disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Estos placeres son ver su programa favorito conducido por Murray Franklin (Robert de Niro) en compañía de su madre Penny Fleck (Frances Conroy). Al estar la figura paterna ausente, la fantasía de Arthur es que algún día Murray reconociera los sacrificios que éste hace para cuidar a su madre. La fantasía es algo recurrente en la vida de Fleck, un medio para alejarse del cruel mundo.

En diversos momentos, Fleck intenta conectar con personas que están fuera de su círculo, aquí destaca la presencia Sophie Dumond (Zazie Beetz), una vecina que sólo con una muestra de amabilidad logra confundir a Fleck, quien en desesperado soledad la busca.

La ciudad resulta ser muy cruel para alguien que no está capacitado mentalmente, ya que una tarea tan sencilla como el trabajo de ser payaso es algo de lo más complejo para Arthur, pues desde chicos que se aprovechan de él hasta compañeros que en la primera oportunidad lo traicionan es algo que vive día a día.

Sería fácil ver con cierta pena al personaje de Phoenix, pero no debemos olvidar en quién se convertirá, todo esto son sólo los ingredientes que nos permiten un poco de empatía, mas no aprobar su comportamiento.

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En diferentes momentos, Fleck es mostrado en este ahínco de subir unas escaleras, una forma de mostrar cómo es que él se empeña en llegar a la cordura, esa cuesta que lo desgasta, siempre en oscuridad. El cambio es cuando acepta su locura y por eso como se muestra en el clip de arriba, vemos hasta un colorido, cuando el protagonista desciende.

Pero no cae solo, en cierta forma es empujado, ya que la violencia, de la que tanto se habló, es ejercida a Arthur Fleck, un enfermo mental que es aplastado por la indiferencia y bulleo (por decirlo de una manera), una víctima fácil para aquellos que en grupo buscan aprovecharse de alguien.

Este ambiente violento, es parte del contexto en el que se presenta Gotham, una ciudad llena de ira, una población que se siente engañada y burlada por la clase alta. Aquí hay otra clara muestra del viejo adagio, de que el arte imita a la vida, por toda esta situación los pobres son los afectados, pues programas de apoyo y asistencialismo, del que es parte Fleck, son cortados debido a que no son tomados en cuenta.

Un ser invisible que sólo es receptor de la violencia se transforma al defenderse. Fleck un día se harta y se defiende, un acto que lo marcará, ya que es su primer paso a abrazar la locura, pues esto lo transforma y lo convierte en alguien que influye en la sociedad, una especie de vengador por los pobres, ya que mata a  tres banqueros, tres seres que representan lo «mejor de la sociedad». 

Cada elemento mostrado en la película son esenciales para comprender el camino que recorre Fleck, para empatizar con sus malestares, la soledad y tristeza que le invaden, además de sentir que es alguien invisible, que no existe salvo por los actos horribles que comete. Se reconoce en lo monstruoso.

Esto puede ser la razón del rechazo y ataques, un miedo de que algunos se justifiquen en la ficción, pero es algo extremista. Como siempre este tipo de reacciones nos hablan más de las personas que lo hacen. Tal vez aquellos que atacaron la película de Phillips es que se ven reflejados en alguna de las actitudes violentas hacia el personaje de Fleck. Sólo una observación.

Y es que el director en ningún momento muestra rechazo o aprobación hacia los actos que comete el personaje de Phonenix, ya que éste sólo es llevado por la vida, la narración lo lleva hasta convertirse en ese ser capaz de incidir en las masas. En cierto momento, los participantes de una historia viven su propia vida.

Otro punto que confronta a algunos espectadores es el poder mediático, pues son estos los que alimentan a Arthur, además de que buscan burlarse de sus acciones y todo su ser. Este grupo que es capaz de incidir en las sociedades, aquí se reparte algo de culpa, pues ellos son partícipes de la creación del Joker. En alimentar el ego de este tipo de personas.

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La gran tragedia de Arthur regresa a su madre, a una mujer que también enferma lastimó a su hijo y es responsable de esa risa incontrolable. Este arco concluye de manera muy griega, con un parricidio, último acto que lo libera, último vínculo que lo deja caer al vacío. Al final de todo este drama sólo queda aceptarlo y al ritmo de That’s Life (Remastered 2008), de Sinatra,  se relata el último acto. Un cierre en el que Fleck sólo disfruta, acepta lo que se viene con una sonrisa.

Joker es una película que nos confronta en cómo tratamos a aquellos alineados, no por el miedo en que se conviertan en asesinos, sino el cómo los ignoramos, como en algún momento hemos sido quienes lo molestan y que bastan una serie de eventos desafortunados para que ellos (o nosotros mismos) caigamos en la locura. Pero la caída nunca es tan fácil, se trata de una serie de eventos. No sólo un mal día basta como en Killing Joke.

 

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Redención abordada en The Goldfinch

Una vida fantasmagórica es la que se sobrelleva cuando se lleva encima una gran culpa. Se trata de un dolor auto impuesto que no permite llevar una vida plena, esto es algo de lo que le sucede al protagonista de The Goldfinch, película dirigida por John Crowley.

La película sigue la vida de el joven Theodore Decker (interpretado por Oakes Fegley, de niño; y Ansel Elgort, de adulto) quien presencia un ataque terrorista con bomba en el Museo Metropolitan de Nueva York, en éste la madre de Theodore fallece.

El atentado pone en movimiento la película, pues es cuando el protagonista debe mudarse con una familia del Upper East Side de Manhattan, donde la figura de Nicole Kidman como la madre de esta «familia de reemplazo» en el personaje de Mrs. Barbour es quien destaca, ya que tras la tragedia se vuelve el ancla para el pequeño Theodore.

Uno de los puntos más sobresalientes del largometraje es la manera en que va reconstruyendo el atentado, así poco a poco comprendemos de dónde proviene la culpa y dolor del protagonista.

Esta exploración al recuerdo merece unas palabras a parte, ya que el director al principio muestra cómo todo se encuentra desenfocado, una visión que el protagonista en su recorrido logrará reconciliar y redescubrir de manera más objetiva su propia memoria.

La lucha interna por reconciliarse con el pasado, es lo que hace que Theodore se refugie en la pintura de El Jilguero, de Carel Fabritius, que hurtó tras el atentado, se convierte en una especie de tótem que lo une al fantasma maternal. Estos robo a la humanidad se suma a la culpa del protagonista.

Es en la tragedia que el pequeño busca vincularse con Pippa (interpretada por Aimee Laurence, de joven; y Ashleigh Cummings, de adulta) quien igual que él sufrió una pérdida en el atentado. Un destino entrelazado por la muerte.

Un cierto mensaje en torno a las drogas se vislumbra, ya que bien llevados algunos analgésicos lo ayudan a sobrellevar el dolor, a huir de las pesadillas, pero más adelante éstas lo llevarán a la dependencia y único medio para ser una «persona funcional».

La vida hogareña con Mrs. Barbour se ve interrumpida por la llegada del padre, interpretado por Luke Wilson, que se lleva Theodore al solitario desierto de Las Vegas. Aquí vemos algunas escenas que muestra cómo el pequeño se hunde en un vacío, la más memorable cuando parece hundirse en la oscuridad de una piscina.

Theodore sufre de la figura abandónica del padre, un ser ausente. Una soledad que se sobrelleva por la amistad con su amigo Boris (Finn Wolfhard y Aneurin Barnard).

Las relaciones son el centro de la película, pues cada una ofrece diversas perspectivas de cómo le ayudan a manejar el dolor al protagonista, de cómo las personas que le rodean ayudan o afectan con su culpabilidad y el sufrimiento de pérdida.

Se trata de una historia de redención con el pasado, de aprender a dejar ir las cosas. Un lugar común que siempre es bueno redescubrir de una perspectiva nueva.

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Soledad sofocante de Ad Astra

Una inmensa soledad, que todo lo rodea en el vacío y que es capaz de sofocar es en la que vemos a Roy McBride (Brad Pitt); el espacio con su inmensidad lo abraza en la búsqueda de su padre H. Clifford McBride (Tommy Lee Jones) en la película Ad Astra, del director James Gray.

Esta obra que está ambientada en un futuro en el que la humanidad se lanzó a la búsqueda de vida inteligente, ese deseo de encontrar al «otro», que nos ayude en darle sentido a la vida. El deseo de abrazar a otra especie y no permanecer solitarios en el universo.

La ciencia ficción ayuda a contar una historia más clásica, un hijo que busca reconectar con su padre, que durante toda su vida a seguido los pasos de una imagen, un mito al que la humanidad le debe mucho. Así es como Roy se presenta como un personaje que se ha entrenado para viajar en el espacio (una forma de vincularse con su padre), aunque es consciente de que es sólo una actuación.

En diversas ocasiones nos presentan al personaje de Pitt hablando de sus sentimientos, pero parece que las terapias psicológicas se han superado, pues aunque es capaz de ver sus problemas en las acciones y el sentir del personaje vemos que no es posible superar esto. En un momento en el que se ha popularizado las terapias y no somos más felices, valdría preguntarse ¿Qué nos queda?

Roy McBride se presenta como un hombre perdido en sí mismo, en control, dejándose llevar por a vida, pese a lo inmenso que se torna el espacio vemos encuadres donde él permanece, casi ajeno de lo que le rodea hasta que podría afectarlo. Todo esto cambia cuando llegan altos mandos a darle la oportunidad de encontrar y comunicarse con su padre, poco a poco el director nos muestra cómo toda esta actuación de McBride se derrumba.

Cuando se rompe la carcasa del personaje de Pitt descubrimos el miedo, la furia contenida, el deseo de respuestas, la desesperación por vincularse, de nuevo, a su padre. Durante este viaje vemos cómo la mitología que había creado se vuelve humano.

La figura de H. Clifford McBride es la del gran aventurero, de aquel hombre que fue el primero en llegar a planetas lejanos, todo esto con la ferviente idea de encontrar al otro, a vida inteligente más allá de este universo, por eso es que en una misión se lanza hasta Néptuno, el viejo místico, de la que ya no regresaría.

¿Y qué sucede cuando seres desconocidos se encuentran? Una vez padre e hijo se reencuentran sólo queda el sentimiento de desolación, del abandono. El viaje y los sacrificios resultan ser parte de lo que se construyo, el encontrar a un «otro» ajeno a todos resulta en una tristeza sofocante.

Uno de los personajes logra sobreponerse a esta desolación y hacer un cierre, el otro opta por perderse en el universo, al ver su vida desperdiciada en un «otro» inexistente. La humanidad permanece solitaria en la vastedad.

Un punto para realzar es el contexto de Ad Astra, pues una vez que se deja atrás la Tierra, ciertos problemas terrenales se llevan a nuevos territorios, pero ciertas ideas se reafirman, la idea de Dios que está presente. Personajes que se encomiendan a San Cristobal, el patrono de los viajeros, en un mundo donde la humanidad se ha superado ciertas figuras se refuerzan.