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DISEÑO Entrevistas

Entendiendo el diseño a detalle con Mariana Morales

Para entender más de las tendencias del Japandi y Wabi Sabi y la oleada de oriente que trae consigo, Mariana Morales, arquitecta y diseñadora, nos explica su fascinación por éstas y la razón de que ganen terreno.

Mariana explica que éstas destacan por darle valor a los objetos, además de que le dan su peso al paso del tiempo, ya que éste agrega cierta espiritualidad a cada pieza. Morales, en la presentación de Telas de Pani, ahondó en que su atracción por estos conceptos viene de que los «seres humanos huimos al envejecer, al reflexionar en lo que sucede con los objetos es que no sabemos apreciar como occidentales. Entonces es una filosofía que me encanta y resalta el carácter de cada uno de los elementos».

El Wabi Sabi y Japandi están relacionados a lo minimalista, pues se centran en la importancia del espacio, además de resaltar las virtudes de cada elemento, objeto y material. «Esas tendencias nos enseñan a apreciar los entornos, para disfrutar de todo los elementos que nos rodean en conjunto con el espacio».

El reconsiderar en nuestro lugares de trabajamos y donde habitamos, es una manera en que se replantea la arquitectura, pues se toma relevancia en cómo los espacios afectan tu ánimo y es que al final del día «los lugares que creamos impactan nuestra manera de vivir el momento y a nuestra personalidad».

Para entender más de las propiedades de los materiales, Mariana compartió algunos de sus favoritos y las propiedades que le transmiten. Para empezar está la madera, que considera es noble, debido a que nutre al humano, lo hace sentir a gusto; lo contrario sucede con el mármol, que para ella es frío, aunque le gusta usarlo en ciertas partes y es que tiende a hacer menos personal el espacio.

Todo esto al llevarlo con el cliente es un tema complejo. En ocasiones, relató, tiene que fungir como una especie de psicóloga, «es tratar de entender su manera de vivir, la forma en que comparten su espacio. Es muy importante entender qué necesita y ofrecerle un espacio en el que esté cómodo. Como arquitectos nuestro reto es crear espacios bonitos y en el que uno se sienta augusto, deben ser diseñados de manera especifica para cada cliente».

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Entrevistas Literatura

Leonardo da Jandra reinvindica las figuras heróicas en El hombre soberbio

Muchas cosas en la sociedad parecen no estar bien del todo, no siempre es fácil ver cuáles son, pero ahí están los pensadores para hacerlo evidente, por eso es tan relevante el trabajo del filósofo Leonardo da Jandra.

Con la novela El hombre soberbio, Leonardo es capaz de mostrar las falencias que cometemos y en lo que vivimos. Un intelectual con gran pasión que busca mediante su filosofía ficción busca mostrarnos que vamos en la dirección equivocada.

En esta entrevista, da Jandra comparte que este libro, el cual es el principio de una trilogía, es una manera de hacernos centrar en los verdaderos héroes no en estos productos que han creado los medios y, en especial, Hollywood.

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Entrevistas Música

Enivia Muré une su voz a la Reina Virge Isabel I

La soprano Enivia Muré une su voz, y parte de su vida, al espectáculo lírico teatral Reina Mujer, una exploración a la figura de Isabel I, la famosa Reina Virgen. El proyecto ofrece una visión íntima de la reina de Inglaterra.

A lo largo del 2019, Enivia tuvo diversas representaciones, así que cada nueva puesta en escena le permite abordar más del personaje, conocer perspectivas que sólo con el tiempo ha observado y apreciado.

La soprano comentó que la puesta en escena se centra en las últimos momentos de esta poderosa mujer. «Justamente acaba de salir de nombrar a su heredero James I», así que, basado en hechos reales, vemos esta interacción «interna» en la que la protagonista revive instantes de su vida con arias de óperas escritas para ella, «otras para la Tudor, su madre, su hermana de compositores como Donizetti, Puccinni Rossini», por mencionar algunos.

Si bien gran parte de la música seleccionada son para interpretar por la soprano, también se integran algunas arias para tenor. «Toda la música fue seleccionada (en torno) a los Tudor, algunos compositores se inspiraban en ella, desde una perspectiva más humana», compartió Enivia Muré.

La soprano considera que es Isabel I es un personaje llamativo, debido a que es una mujer que efectuó un cambio histórico, ya que hizo florecer a su pueblo en diversos aspectos. Pese a ser una mujer empoderada estuvo ligada a los hombres, pues si bien no se casó, tuvo asesores y la corte estaba formada por otros elementos masculinos, así que el equilibrio es un aspecto que le interesó descubrir.

«La vemos como una figura fuerte, solitaria, y tomaba fuerza de los hombres que lo rodeaban, así que encuentro el equilibrio. Buscar esa comulgación en la vida cotidiana, que estén unidos es lo interesante para mí».

Al contener tantas arias y estilos, la obra representa un reto, «tanto vocal, como actoralmente, porque se trata de Isabel I, pero cambia cuando se refiere a su hermana, a su madre». Además la soprano se enfrentó a interpretar un personaje más grande que ella, en cuanto a edad, ya que anteriormente siempre eran más jóvenes.

«Es interesante he tenido que involucrarme y observar y estudiar el comportamiento humano de una persona de poder, de élite, en los fines de su vida. Vocalemente (también) porque todo es un es un estilo de bel canto, son personajes distintos, me lleva por zonas de mi voz, que ofrece retos que se va desde el drama hasta muy agudas con muchas coloratura», explica.

Algunas de las arias que interpreta son la escena final de Ana Bolena, el recitativo; también está presente Mariaregina dInghilterra, de Giovanni Pacini; canta la escena final de Roberto Devereux, de Gaetano Donizetti; Gioachino Rossini; algo de Benjamin Britten con Gloriana; y John Dowland con Come again.

Toda la música lleva por la evolución del personaje de Isabel I, que poco a poco se asume en el cuerpo de Enivia Muré, que asegura que conforme más veces la interpreta se hace más sencillo. Cada nueva representación le ofrece un nuevo entendimiento, así conoce «más y más en profundidad de una mujer como ella, la situación del mundo en el que vivía, toda la cuestión del sexo femenino y el poder, cómo se da la política en esos momentos y en la actualidad. Todo esto me permite involucrarme con ella (Isabel I)».

Acerca del espectáculo comenta que se trata de una puesta en escena con una hora de duración, en el que se atavía con vestimentas de época creado por Antonio Bártolo, diseñador especialista en vestuario de ópera barroco.

En cuanto a la música se hace acompañar de un piano lo que da un ambiente íntimo entre el público y los actores, ya que está diseñado para foros pequeños, ya que en la narración se considera a Isabel I en su recámara.

«Se presenta como la reina y empieza a auto evaluarse, también en el amor, en el hecho de que decidió casarse no con un hombre, sino con Inglaterra, que sacrifició su amor por su pueblo. Empiezo con el aria Vivi ingrato, Roberto Devereux», relata la soprano.

Desde el romance y el ego femenino transporte al espectador a los momentos más crudos y auto críticos, pues la corona obliga a mancharse de sangre e Isabel I era algo que no quería hacer, pero el destino y lo bélico es más fuerte. «Son decisiones difíciles, rompes tus ideales, lo que creíste que nunca sucedería, pasa porque sino vas fuera del mundo».

Durante el espectáculo, la Reina se va transformando y pasa por diversos momentos clave de su vida, uno de los mas emblemáticos, para Enivia, es cuando  el fantasma de la madre «parece meterse en su piel y empieza a vivirla».

Otra presencia, que siempre ronda es la del amor, aunque hasta el final se hace presencia, esto de la mano del tenor que la acompaña en Reina Mujer y concluye con una reflexión, sin arrepentimientos de su vida.

Acerca de las presentaciones, comentó que es un espectáculo muy llamativo, debido a que es «raro que se presenten arias tan complejas» en una narrativa única y en tan poco tiempo. Así que esto ha llevado a Isabel I Reina Mujer a montarse en México y en Europa desde su estreno en el Festival Internacional 5 de Mayo, en Puebla.

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Entrevistas libros

Socorro Venegas reflexiona en «La memoria donde ardía» en torno a la memoria y la pérdida

La memoria ejerce cierta fuerza en nuestras vidas, un pasado que en cualquier momento se invoca para volverse presente, un tema que resulta inagotable y es la inspiración para el libro La memoria donde ardía (Páginas de Espuma, 2019), de Socorro Venegas.

Para Venegas la memoria es constante. En su novela Vestido de novia (Tusquets, 2014) estaba presente ese oleaje del pasado, aunque esto desde la pérdida, que es algo que se hace notar en esta nueva publicación, «la pérdida sería uno de los ejes del libro».

La escritora, para La memoria donde ardía, destina sus palabras en esos «espacios donde las personas se ven obligadas a cambiar, a transformarse por aquello que se ha ido de ellos. La mujer que ha perdido un marido, la mujer que da a luz y su cuerpo deja de alojar su cuerpo, los niños que se tienen que despedir de la vida porque padecen de una enfermedad terminal. Eso que los empuja a transformarse, que parece una fuerza tremenda que puede decirse es la vida, el destino, pero cuando lo enfrentamos puede convertirse en una oportunidad para encontrar belleza», explica.

Al explorar el tema de la memoria, abordamos los detonadores que la «activan», pues en varios de los cuentos existen ciertos elementos y momentos que traen los recuerdos al presente. Uno de los más representativos es el texto que da título al libro La memoria donde ardía,  para éste Socorro toma como punto de partida un verso de Francisco de Quevedo, que le habla de desafiar a la muerte por su tono, la atmósfera y le gustaba la idea de recrearlo en sus propias palabras.

El libro aborda «lo que hemos sido, lo que hemos vivido, todo eso que le ha dado sentido a cada uno de nuestros actos, (donde uno) puede arder, y nosotros arder allí, pero sin consumirnos, sin destruirnos».

La escritora indica que este libro toca el tema de la pérdida, pero lo hace desde otro momento, desde un lugar donde es posible mirar atrás, que se representa en los textos en algún momento o una frase, que ofrecen la posibilidad de replantear la visión hacia el pasado, y nuestra propia percepción.

«Es lo que yo prefiero en la escritura, no desde el aullido, no desde el dolor más intenso, sino la evocación, un poco como decía Quiroga, que recomendaba no escribir desde la emoción, sino escribir desde la evocación, cuando ya ha pasado el momento más álgido, desde ese otro punto de vista. Así desde ese cuento (La memoria donde ardía) es claro, porque lo que la narrador describe es una especie de recuento de cosas que le han ocurrido, como ha respondido a distintos capítulos de su vida, eso no hubiese sucedido sino hubiese el olor, que viene casualmente por ella, así que ella sigue el aroma del combustible, que es algo que la lleva a destejer su propia historia».

El libro, en su mayoría, está poblado por voces que podríamos considerar marginales, a lo que Venegas explica que una de las apuestas más importante fue la elección de los personajes. Son mujeres que se atreven a cuestionar la maternidad, que se atreven a hablar de temas tabúes como la depresión post parto, que la escritora considera «es el secreto mejor guardado de nuestra sociedad hetero patriarcal. Están ahí esas mujeres, sus voces, desobedeciendo el mandato de ocultarse y ocultar el dolor que viene con la maternidad que viene con esa etapa vital».

Las otras voces que elige Socorro Venegas son las de los niños, algunas de las miradas que más le importaba abordar, «porque hay una riqueza enorme que el mundo adulto se pierde, esos personajes era importante visibilizar. Niños mutilados, niños que enfrentan la guerra, gente que han perdido a alguien, deudos, que ya está lejos de lo inmediato, de la pérdida inmediata».

Todo esto, le brinda la oportunidad de hacer una reflexión alrededor del duelo, situación que contraría los mandatos sociales, «pues siempre recibimos señales de que no está bien sufrir, de que el dolor es algo que debe pasar rápido y debemos combatir, hay pastillas para dejar de sentir dolor físico, para dejar de sentir el dolor del alma, (en la actualidad) hay formas para que nadie atraviese el dolor. En estas historias, lo más importante que tú ves es que vale la pena pasar por esto, ya que este tránsito vuelve a reconfigurar a los personajes, se trata de recuperar su calidad humana».

Uno de los logros más destacados de La memoria donde ardía es la manera en que logra captar una violencia sutil, una violencia que se ha normalizado, aunque en algunos cuentos es más evidente, de esto la escritora comenta que le parecía «muy importante desnudar distintos hechos cotidianos de la violencia intrínseca y normalizada que vivimos».

Uno de los cuentos que aborda todo esto es El Coloso y la Luna, que relata como una madre empuja a su hija a la calle, se trata de un personaje que no cumple con ese deber de proteger a la niña, también está, o no está, un padre alcohólico al que la niña debe buscar. «Ahí hay nociones de una violencia implícita, el padre que no es capaz de poner la seguridad la niña por encima de todo, la madre que tiene muy claro que es muy importante encontrar al esposo. En ese mundo, la niña no tiene un protector, no hay alguien que la acompañe, sin embargo, tiene que decidir, y esa es la paradoja de con quien se quedará, regresar a casa para recibir castigos o seguir en la calle para encontrarlo. Además en su imaginación concibe una vida en la calle con su padre, (la niña) piensa si sería mejor (ésa posibilidad) que estar en el hogar donde no le muestra amor su madre».

Para Socorro los niños son «criaturas capaces de soportar las peores cosas» y todos los días se ven noticias en las que son violentados, así que se trata de un sector de la población que no tiene las herramientas para defenderse y entender lo que les ocurre.

«Pero no pueden separarse de sus familiares de sus hogares, hay una necesidad de sentirse amados, pero más de amar y querer a las personas, y esa capacidad a pesar de todo es un tema literario muy poderoso, que se ha explorado muy poco, aunque mis cuentos tienen que ver mucho con eso, siento que hay mucho para ver en la mirada de los niños sobre todo el cómo comprenden lo que les sucede. El caso del cuento de los niños que están en el hospital es una historia donde los niños forman su vida con otros pequeños enfermos, que no son médicos ni enfermeras, ya que ellos son los típicos profesionales que no se vinculan con los pacientes, así que ellos se quedan solos, viven un abandono, aunque los padres los dejan, viven esta distancia, ese trato, que los aíslan, les queda gestionar su vida con otros niños enfermos, además es la exploración de esos niños con cáncer o que morirán y ellos saben», explica la escritora.

Pese al dolor, y crudo, de los temas que aborda en La memoria donde ardía, los textos de Venegas presentan cierta poesía, cierta belleza en su escritura, de la que comenta que ése género fue el primero que tenía ganas de escribir, pero fue en la narrativa donde se sentía mejor, pero no lo abandonó del todo.

«Como lectora (de poesía) me gusta leer en voz alta, sentir la cadencia, el ritmo, el peso específico del lenguaje algo que siento en este ejercicio y es algo que me gusta incluir en lo que escribo, porque es una búsqueda que realizo para encontrar el lenguaje esencial, de usar una métafora para comprender una situación, para abarcar un mundo completo, la mirada profunda de los poetas, la mirada generosa de los poetas me alimenta, por eso tan importante en lo que escribo».

Ese gusto a la poesía podría pensar su escritura tiene cierta mirada a la muerte por ésta, pero ella explica que más que con la poesía, esta situación se vincula a lo anecdótico o cosas que le han interesado explorar, algo que reflexiona con la frase de León Tolstói: «Todas las familias felices se parecen, pero las sufren cada una lo hace a su manera».

Ese sufrimiento particular es lo que nutre sus historias, ya que ninguna se parecerá. «Cada uno decide atravesar la pérdida, siempre habrá algo distinto para contar otras miradas. No se trata de hacer historias condescendientes para decirle a la gente cómo vivir no. Son historias que sí buscan explorar la profundidad del dolor humano, pero también que en las cicatrices podemos encontrar la belleza, si nos quedamos a mirar, si no saltamos por la ventana, vamos a acabar encontrar la belleza aun allí donde no la pensamos encontrar».

Algo relevante que nos enseña en sus cuentos es el peso que puede tener el pasado, además que en cualquier momento se puede convertir en presente, esto si «lo dejas entrar». Esto ocurre en El nadador infinito, en el que el personaje da la oportunidad de que ese pasado, que había asumido cancelado, se invoque.

«Ese pasado regresa en la forma en que puede y acaba alimentado el tiempo presente y ahí también están esas referencias a ciertas pinturas, que en varios cuentos hay algunas. En el primer cuento, está El perro semihundido ,de Francisco de Goya, son esas pinturas que se fijan en el tiempo, que lo han detenido como si un poco de los personajes se movieran en un escenario que no se transforma pero que los ha modelado, Todas las experiencias que has vivido que parecen rodearte, parecen fijas ahí en cómo se ha convertido en la persona que eres, capaz de las cosas que puedes hacer».

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Entrevistas Pintura

Ciria, su cariño a México y su búsqueda por derribar fronteras

Hace más de un año, José Manuel Ciria llegaba a México con algunas piezas de su exposición Territorios y Mapas, que rompía fronteras físicas y abstractas, así que en esta ocasión vuelve para expandir la muestra y afianzar su lugar en el país.  

Esta nueva versión del proyecto presenta la serie completa, además de algunas que fueron creadas especialmente para México. En conjunto son 21 piezas en formato grande, que se componen de pinturas que realizó en su estancia por Nueva York, llamado Memoria; otras son de Europa; las últimas inspiradas en los colores y atmósfera de las tierras mexicanas.

Acerca de las obras para México, Ciria comparte, con cierta alegría, que «fue divertido, porque yo tengo un tiempo preparándome. Tan sólo este año he hecho tres viajes a México, lo cual es para abrir una casa-taller aquí, ya tenemos patrocinadores, ya es inminente. Entonces la intención es estar aquí seis o siete meses al año, y que sea mi centro de operaciones».

La ciudades que habitan tienen un gran impacto en la obra del español, así que al cuestionarlo de cómo la geografía le ayuda en su arte, él explica que «siempre a los hermenautas y a los críticos de arte (les digo) que una forma de rastrarme, una forma de conocer mi trabajo es saber por donde me he trabajado; donde ha sido elaborado, pues he tenido beca en París, en Roma, en Israel, en Londres, en Berlín, siete años en NY.

«Si se me rastrea, si se quiere clasificar mi obra una forma bastante fácil de hacerlo es ver mis trabajo en cada sitio, porque la geografía impone su propio carácter. A mí me gusta dejarme llevar. Esa experiencia que tienes en NY me lleva producir de una manera distinta y además lo que hago es sensibilizarme y dejarme atravesar por lo que siento con las musas del lugar».

Al hablar de su estilo de gran formato, que es posible ver en Territorios y mapas, Ciria explica que puede deberse a ciertos complejos de la infancia, pues en el colegio al ser uno de los mejores dibujantes de su clase tenía que ayudar a los maestros a realizar algún dibujo.

«Ellos pintaban fatal y me tocaba a mí hacer los dibujos y ese tamaño de pizarra, grande de 1.50 por tres metros, al principio inicié con timidez, me decían que dibujara más grande, porque lo tenían que copiar mis compañeros, llega un momento en que la pizarra se queda pequeña. (…) Yo trabajo en 2×2, es mi media de ahí lo llevo a más grande o más pequeño, pero hay que trabajar con una dimensión donde te sientas cómodo, donde te topes con la realidad».

El creativo siente una gran atracción por México, así que ahonda en que los trabajos que ha hecho aquí, destacan por los colores vibrantes, algo que no encontraba en Madrid. Cada que está en el país, «las musas me tocan, me siento querido, porque la gente me trata muy bien, la atmósfera es fantástica, la luz el sabor».

Relata que esta relación creativa tuvo un momento de iluminación, allá por el 2005 en un viaje que realizó por Zacatecas, esto lo hizo quedar prendado de México. «Me dije yo quiero trabajar aquí. Existen muchas posibilidades en Ciudad de México, te encuentras cualquier cosa, un taller, una imprenta, un tío que hace no sé qué.  Para un artista es un maravilla. México es una potencia, tiene todo lo que es contemporáneo, pero al mismo tiempo también lo conversador, se mantienen los negocios familiares de toda la vida y eso es fascinante».

En la serie Territorios y mapas, como lo indica su nombre, José Manuel explora las fronteras, los territorios y geografías, así que para lograr abordar a cada país se compromete con la ciudad, hasta perderse en ésta. Busca que su paso no sea transitorio, sino que la cada lugar le brinde algo de su esencia. Esto es en cuanto a las fronteras físicas.

Respecto a las fronteras más abstractas como el tiempo y la memoria, indica que es algo que viene trabajando desde hace tiempo, no sólo en lo pictórico, también en instalaciones que le permiten abordarlo de otras maneras, incluso esto lo lleva a nuevas facetas, ya que tiene «la idea de montar una exposición de pintores que estén aquí y no son conocidos, montarla aquí (México) y llevármela a Estados Unidos, porque no hay alguien que esté haciendo exactamente eso, estoy seguro que hay un montón de gente fantástica que no conoce nadie e ir a buscarle».

Acerca del taller que planea establecer y esa búsqueda de artistas mexicano se debe a considera un investigador del arte, así que tiene gran seguridad de que en México hay gente que está creando lo más innovador con bases teóricas, pero que aún no han tenido la oportunidad para salir, así que buscará apoyar a esas jóvenes promesas. Todo esto en un lugar cercano a la colonia Roma, pues le parece un barrio fascinante.

¿Y de dónde viene esa fascinación por la Roma Norte? Para Ciria es algo que va más allá de la película Roma, de Cuarón, ya que tiene unos «restaurantitos, unos bares; tiene un sabor, la gente es alucinante. Te vas a pasear… Ahora mismo tengo un penthouse alquilado en Polanco, sí sales a la calle, muy bonito, mucho lujo y es un coñazo, no hay nadie. Sin embargo, en la Roma, sales y está poblado, prefiero salir que vivir escondido, me gusta más tener experiencia y hablar y estar con gente, que te hable y te sonríe y hacerte amigos de las personas».

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Entrevistas Literatura

Lorena Pronsky y el poder sanador de las palabras

El dolor de ciertos momentos en la vida puede ser tan grande que buscamos evadirlo, preferimos no pensar en su existencia, pero éste permanece ahí hasta quebrarnos y obligarnos a curarnos, todo esto es algo que conoce bien Lorena Pronsky y que comparte en Rota, se camina igual (Hojas del Sur, 2018).

Lorena cuenta que este libro, el cual se ha convertido en un best-seller con más de 20 mil copias vendidas y va en su cuarta edición, surgió en un momento en el que ella atravesaba por un duelo, un momento de desgaste físico y emocional, así que para sobrellevar esto sólo comenzó a escribir.

«Empecé a escribir como una manera de liberarme, de poder hacer carne todo eso que me pasaba, esa angustia, ese dolor, para asumirlo y comenzar a trabajarlo. Hice un viaje emocional hacia mi centro, para conectarme con los afectos que vivía. Sólo empecé a escribir, escribir y escribir…», relata la escritora.

Pero hizo algo más con sus escritos, los subió a Facebook para crear una página que se llama Cúrame y que cuenta con más de 150 mil seguidores. Poco a poco sus textos se comenzaron a popularizar, eran tomados para ser recitados en radio. La comunidad fue la que pidió que el libro físico surgiera, para lo que la buscó Andres Mego, editor de Hojas del Sur, quien le propuso la idea de escribir un libro de la misma forma, donde hablase de la vida diaria y el dolor con el que se vive. 

Respecto a la creación de sus textos y libros, Pronsky comenta que son escritos cortos, microrrelatos basados en la vida, todos basados en alguna emoción específica, que no son ficcionados y por eso ofrecen cierta crudeza. «Es un cachetazo de realidad, porque no adjetivizo nada, es la realidad tal cual». 

La escritora explica que si bien es psicóloga, para sus creaciones literarias utiliza un lenguaje «muy urbano» para que sea más accesible. Aunque para su proceso prefiere dejarse llevar. «Se va a escribiendo a medida de lo que va sintiendo, lo que se ve en la hoja es la sangre en la hoja, eso es lo que encontrarás en la página, logro hacer simpatía con el otro».

Fue justo la conexión con los «otros» lo que ayudó a Lorena a sanar, descubrir que no estaba sola. «Fue justamente fue lo que nos sanó unos a los otros, entender que esto que se ve en la sociedad hoy en día», comparte.

Aunque es más complejo, ya que explica cómo en redes no se está tan acostumbrado a mostrar esa cara más dolorosa de la vida, en especial en Redes Sociales, así que cuando ella comenzó a hacerlo fue dar una mirada distinta, «salirnos de este camino de que la gente siempre es exitosa y feliz».

Su propuesta fue mostrar las dos caras de la vida, «la resistencia al dolor se perpetúa si lo negamos», así que la gente encontró un nicho en Cúrame para manifestar ese dolor. «Me siento bien de ayudar al otro, ser la voz de los que no pueden hablar, de poder hablar e iniciar una revolución interior».

Acerca de su segundo libro, homónimo a su página de Facebook, Cúrame (Hojas del Sur, 2019) explica que es una Rota más fortalecida, «de alguna manera más convincente, más empoderada, que muestra que todo el proceso de duelo tuvo un desenlace. De volver a adquirir seguridad en uno mismo».

La escritora agrega que no su libro no es sólo para mujeres, aunque por la temática y las emociones podría pensarse así, además de que su voz es femenina.

«Las emociones no son cuestión de género, todos estamos atravesados por las mismas emociones, sólo que al estar escrito en primera persona eso hace un impacto más profundo con las mujeres».

Insta a los lectores, y personas en general, a animarse a conectar con las situaciones que nos suceden, esto para revertirlo o volver a elegir que «nuestra infancia, algún trauma no es nuestro destino, que uno puede salir, ya sea hablando, escribiendo». Lorena destaca el poder que tiene la palabra, pues en su visión ésta es sanadora en sí misma, «crea un puente en el vinculo con el otro y es algo que se ve en Cúrame, que el otro me puede sanar, solamente si yo estoy dispuesta a sanarme».

Respecto a la cuestión sanadora de la escritura, Lorena Pronsky hace hincapié en el poder de la palabra, agrega que esto fue lo primero que tenía a la mano, en ese sentido, al hablar con sus pacientes siempre los incita a nombrar su angustia. 

«Uno tiene empezar a nombrarlo, empezar a manifestarlo, cómo se llama o que me duele. Uno sabe, desde la psicología, del efecto sanador que tiene el lenguaje».

Relata su experiencia al escribir, que conforme lo hizo con más frecuencia, se daba más cuenta de que se ordenaban sus ideas. «La angustia tenía un lugar para ser depositada… y bueno, de repente me vi con esto de que la escritura se había convertido en una necesidad, así que la gente me empezó a decir que era la voz de aquellos que no podían hablar, de que no sabían lo que les estaba pasando de que no podían pronunciar eso, de que eran silenciados, sufrían una situación de pérdida o maltrato.

Uno de los puntos que más destacan de los proyectos de Lorena, es como logra hacernos redescubrir ciertas emociones que podrían decirse son negativas, esta omisión, comenta, viene de que hay mandatos, «está sobrevaloreado que ser bueno hay que callarse la boca y silenciar, es no decir nada, es no ir al choque y uno puede manifestar lo que le pasa».

Para Lorena, tras redescubrir estas emociones, existen un montón de lugares distintos, esto sin necesidad de ir al choque, «se trata de administrar emociones, cuando algo es bueno o malo, es como ingresa a las emociones y salir de ahí, liberarlo, es algo que te sanará conocerse, como creo una buena manera de conocerse es tener claro las emociones uno siente y como se conecta con ellas».

 

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Cine Entrevistas Fotografía

Elena Pardo explora el impacto minero en Pulsos Subterráneos

El espacio es una expansión de nosotros mismos, un cuerpo fuera de nosotros en el que no siempre reflexionamos hasta que es demasiado tarde, esta corporeidad es en lo que centra su atención Elena Pardo, artista audiovisual, en su proyecto Pulsos Subterráneos.

Se trata de un performance, que tuvo su primera presentación en el Museo Rufino Tamayo, que es un registro audiovisual en película de 16 mm de las experiencias de cultura y vida de dos comunidades frente a la actividad minera: Vetagrande, en Zacatecas, y Calpulálpam, en la Sierra Norte de Oaxaca.

«Son dos lugares que tienen una historia de minería», explica la artista. En su investigación descubrió que Vetagrande, desde la conquista es un espacio utilizado para la minería, que no se ha dejado de explotar. Por su parte, Calpulálpam también se trabajó en la colonia, pero en los 90s fue cerrada y hace algunos años se pretende volver a explotarla, pero la comunidad se ha opuesto a este proyecto.

«Son dos lugares geográficamente muy distintos, pero en los que es posible ver los efectos (de la minería) en cada zona, que se contrastan por las realidades que viven. En pocos años se ha visto un cambio fuerte en el paisaje, la manera en que se va haciendo se cortan los cerros…, es para pensar», indica Pardo respecto al territorio en los que centra su atención.

La artista busca centrarse en capturar cómo se organiza la gente en un lugar y en el otro, cómo viven esta situación en cada comunidad. Si bien es cercana a las comunidades, este aspecto más personal le resulta interesante, ya que busca descubrir, por ejemplo, como en Oaxaca las personas se organizan para luchar contra las mineras.

El «detonante» de Pulsos Subterráneos está en Zacatecas, pues si bien existía una mina, ya era parte del territorio y de la vida cotidiana del pueblo de Calpulálpam. Aunque esto cambió cuando algunos amigos suyos le contaros, y mostraron, como su casa comenzaba a caerse debido a las nuevas técnicas de minería. 

«Fui un día (a Zacatecas) y un cerro ya no existía. Es impresionante como se transforma el paisaje en poco tiempo tan drásticamente; así que empece a sacar fotos», relata.

Respecto a las cuestiones técnicas del proyecto artístico, Pardo explica que trabaja en 16mm, pues es un formato en el que se siente cómoda al trabajar. Además de que es una cuestión más abstracta con el material, ya que al venir de la plata es algo que la hace pensar en el material mismo de que también la minería es algo útil para la vida diaria.

La forma en que presenta Pulsos subterráneos es una presentación de cine expandido, para lo que en vivo trabaja con dos proyectores y realiza algunos loops. «No es un documental en el sentido que lo conocemos, porque creo hay más la intención de generar una sensación sobre lo que pasa con el paisaje…», Pardo busca crear una ambientación, una sensación.

Para lograr su objetivo, además de la imagen, se trabaja con Nahú Rodríguez, paisajista y experimentador sonoro oaxaqueño; Kunt Vargas,  músico trombonista y actual miembro de Los Pream; y Fabián Campuzano, intérprete de tuba y catedrático de UABJO.

Lo que Elena Pardo busca transmitir en la presentación del performace es que se entienda el paisaje como una parte de nuestro cuerpo social; «la sensación de destrozo, de tristeza, creo que algunas de las imágenes logran captar eso, quizás es que la gente reflexione acerca de la intervención humana en el paisaje».

Lo anterior, es en lo visual y la musicalización, pero con las entrevistas, que igual tienen ciertos ritmos, espera que las personas reflexionen acerca de las «experiencias personales, porque hay visiones distintas, hay personas que siempre han vivido de la minería y nos les parece mal esa posibilidad».

«En Oaxaca, la postura es no a la minería; y Vetagrande, (sí pero) que no les destruyan el pueblo, reflexionar esas dos posturas. (Pensar) que lo que nosotros hacemos requiere de la minería. Por ejemplo, la película de cine utiliza plata», así que es necesaria la minería. Para la creativa se trata de ser más críticos de la manera en que consumimos.

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La presentación del performance es la manera en que Pardo presenta su primer año de trabajo, que consistió en acercarse a la comunidad, hacer contacto y, poco a poco, lograr que las personas se abrieran. «Esta es la parte más superficial del proyecto, (es retratar) como se ve el paisaje tal cual, ver el pueblo. Me gustaría adentrarme más en el tema y en el paisaje».

Ahonda en que busca entender la lógica de los lugares que visita. Al igual que las personas que habitan los pueblos, que están vivos y tienen cambios, Pulsos Subterráneos también es cambiante.  «Además de ver los resultados, y como son presentaciones en vivo, hasta que no las realizo puedo ver si en verdad comunica lo que yo quiero». 

Uno de los grandes cambios para Pardo, en este año de trabajo, fue el darse cuenta que la minería tiene algo de necesaria, así que seguirá explorando esto. «Si bien es cierto que la minería es dañina para el ambiente, a la vez, requerimos de ella. «Pensar en ese conflicto que tenemos todos, porque por un lado no queremos que se destruya, pero tenemos necesidades».

Una de las grandes sorpresas, para Pardo fue el descubrir una minería independiente, alternativa, de gente que vive esto como una pasión, algo que es parte de ellos. Se trata de gente, «que consigue terrenos, saben reconocer a vista donde hay vetas,así que un señor con sus dos amigos rompiendo piedras, esa parte no la conocía. Los llaman gambuzinos, son como buscadores de piedras y de oro. Hay en todo el país se pasan el pitazo y andan rondando; que me pareció muy interesante no conocía ese universo, es algo que no esperaba».

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Entrevistas Música

Música combativa de Quique Escamilla

La música puede ser un medio para combatir las injusticias, una manera de crear conciencia en la sociedad, esto es algo que nos deja la música de Quique Escamilla, un artista que combina una gran variedad de estilos para crear algo único.

Escamilla, originario de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, lleva más de 12 años viviendo en Canadá, donde interactúa con personas de distintas culturas, lo que ha dado como resultado dos producciones musicales 500 years of night (2014) y Encomienda (2019).

Si bien cada material es distinto, ambos coinciden en tener un toque combativo, algo que viene de la tierra natal de Quique, ya que al haber crecido ahí era consciente de las realidades que vive la «gente de a pie, la gente que lucha», además de la violencia con la que deben convivir.

Situaciones «complejas que vivimos en la sociedad, no es posible tener una vida digna, los derechos básicos, todo eso está en Chiapas, con los zapatistas», comparte el cantautor.

Quique platicó acerca de 500 years of night, su primer producción musical, que se trata de un disco que aborda el tema de Chiapas, de su gente, del territorio, las montañas, los indígenas…  Además de la historia de América Latina que comparten el tema de la colonización, incluso Canadá con la cuestión de las tribus nativas. Chiapas «siempre ha sido la punta de flecha de la dirección que le quiero dar a la música».

Para Encomienda, Escamilla se va al ámbito internacional, ya que aborda las historias y realidades que se viven allá. Para explicar un poco, toma como ejemplo la canción Hijos de Aleppo, que retrata la situación de los niños de Aleppo, de las desgracias que les ha traído la guerra.

«Abordo temas que son diversos, en este disco la diversidad es algo que se puede ver en la edición física del disco, que presenta el rostro de personas de diversas etnias y la diversidad es uno los principales motivos de este disco. El tema de elevar a las culturas nativas en todas las Américas, sigue presenten este disco», dijo Quique Escamilla.

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La diversidad es algo que está presente en su música, ya que combina diversos estilos, dándole siempre su toque personal. Esto, explica, se debe a su estancia en Toronto, Canadá, pues convergen mucha culturas, así que tiene una influencia de estos. Así que, explica, no toca del todo reggae, sino una mezcla, que tiene elementos de blues, country, rock, de jazz.

«Subliminalmente es una idea que tengo, de llevar la diversidad musical, de géneros, de color, de cultura… en la música», así que cada canción lleva algo más, pues considera que la diversidad es benéfica para la humanidad.

Además de que algunas de sus canciones son en inglés, al respecto comenta que es parte de la diversidad que trabaja. Le gustaría escribir canciones en otros idiomas, pero aún se atreve, si lo hace en inglés es porque lo domina, además de que conoce su cultura, gente y las relaciones, se siente cómodo con ese lenguaje. Tal vez, en algún futuro podría hacerlo con el francés, compartió el cantautor.

Para Escamilla cada regreso a México es algo «bonito», pues es volver a conectarse con su raíz, «siempre es bueno venir al 15; que no se disipe esa esa esencia».

Por el momento, se encuentra en promoción de Encomienda, pero aún realizará una gira por Estados Unidos y algunos países de Europa. Aunque piensa en la creación de otro disco, que se enfocará en la cultura mexicana, pero algo más enfocado en lo ranchero, para dar a conocer otros instrumentos o tesituras, algo que sólo hay aquí.

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«La novela negra sirve para confrontar al lector»: Jorge Moch

México es un país que ofrece muchos misterios, más para aquellos que buscan la verdad, por esto es que el escritor Jorge Moch, Premio Nacional de Cuento Efraín Huerta 2007, la realidad que vivimos ofrece una gran inspiración como se nota en la novela Orosucio (FCE, 2019).

En la obra, Moch retrata la cotidiana violencia en México, que es proveniente del Estado con esas relaciones que suceden en la sombra, de aquellos negocios turbios que se dan entre los trabajadores del gobierno con asesinos a sueldo.

La unión que se conoce a voces en la ficción «negra» de Jorge le permite trazar una estampa de la realidad, comenta en entrevista. El género de novel negra da al escritor de confrontar al lector, de incomodar y, en última instancia, divertirse pues es un terreno familiar. Aunque en sí mismo el trabajo de escribir es algo que disfruta inmensamente, algo que lo llevó a reescribir en diversas ocasiones esta novela.

Orosucio es la pieza que concluye una trilogía para el escritor, una obra que sirve «para darle descanso a ese universo de personajes con los que he estado lidiando durante muchos años, soltarlos y que me suelten, porque esos infelices han adquirido vida propia”, comentó.

Imagen © Fondo de Cultura Económica

Aunque esa vivacidad sólo es posible por la fuerza de la muerte, algo que le «fascina» a Moch, que está presente en distintas formas a lo largo del texto. Tal vez la más dura es la crudeza, pues un punto clave en la obra es cuando se descubre una fosa clandestina, la estabilidad del gobierno se ve amenazada por la investigación de un profesor experto en arqueología forense, la solución es matarlo. Pablo Miranda es la opción por su eficacia, sin embargo, esto lo convierte también en un elemento peligroso al que debe eliminarse. A partir de estas decisiones, otros hombres del círculo se ven involucrados tanto en su vida como en las próximas muertes. Jorge Moch continúa los relatos de violencia de sus anteriores libros evocando a los personajes principales de aquéllos: «El gato» y «El alacrán».

Durante la conversación con Jorge Moch es consciente del poder del misterio, así que no suelta prenda al respecto al significado del neologismo: Orosucio. Sólo una palabra que se encuentran en dos momentos a lo largo de la novela. Además de compartir que contrario a lo que se podría pensar, se trata de una obra que es reinvindicativa, de venganza, pero que tiene giros que nos llevan a pensar en otros momentos.

¿Por qué estuvimos privados de Orosucio? El escritor indicó que por diversos problemas en otras casas editoriales, esta novela se fue retrasando, hasta la llegada de Paco Ignacio Taibo II al Fondo de Cultura Económica. Así que que esta novela se coloca como parte de un catálogo que aborda la novela negra, además de dar voz a nuevos escritores.

Por el momento, Moch se encuentra trabajando en una novela histórica y otra novela negra. Sin duda, un personaje de hábitos y del que esperamos leer más para confrontarnos con la realidad en a ficción.

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Cine Entrevistas

Desafíos de ser homosexual filmados por Jesús Canchola Sánchez

Vivir en las grandes urbes cierra nuestra visión entorno a ciertas problemáticas que aún persisten en las sociedad, aunque ahí está el arte para hacernos conscientes de lo que sucede, así se presenta el filme Agua Agridulce, de  Jesús Canchola Sánchez.

La obra de Jesús, que en parte es auto biográfica, se lleva a cabo en un pequeño pueblo de Guanajuato, un hombre ama en secreto a otro. Para encontrar su libertad, tendrá que superar la malicia de su madre, la prometida de su pareja y la comunidad tradicional que lo rodea.

Aunque resulta ser un proyecto muy personal, la historia es lo que viven día a día miles de jóvenes en el área rural, donde no es posible que sean libres, por esta temática es que el filme se presentó en el Festival Mix: Cine y Diversidad Sexual.

Para la filmación el joven cineasta se trasladó a un pequeño municipio llamado Ojo Seco, cerca de Celaya, Guanajuato, que conoció en su infancia, además de ser el lugar en el que nació su padre.

Acerca del proyecto, tuve la oportunidad de conversar con Jesús, aquí la entrevista: