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Literatura SOCIEDAD

El muro, la plaza y la calle: ejes temáticos del tercer coloquio De Muro a Muro

Bajo el título El muro, la plaza, la calle, se llevará a cabo la tercera edición del coloquio sobre nuevos paradigmas De Muro a Muro, de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

En esta ocasión, el coloquio será dedicado a la calle como territorio de la agencia social y la participación ciudadana; abordando los temas “Lo que dejó el muro”, “La calle” y “En las redes del afecto”: con la participación de un grupo de especialistas poseedores de méritos profesionales, y de desarrollo, tan diversos que les permiten incidir en la reflexión y sinergia para ofrecer su visión y propuestas con respecto a estos temas que tanto nos atañen como ciudadanos de un país que se encuentra en constante movimiento, mismo que no se puede abstraer del acontecer en otras latitudes.

Es así como el sábado 30 de noviembre, a las 19:00 horas, se llevará a cabo la mesa “Lo que dejó el muro” con David Lida, Pedro Aguirre, Stefan-Ludwig Hoffmann y Juan Villoro, moderados por Gabriela Warkentin, y, a las 20:00 horas, Ben Gook, Marco Rascón, Gibrán Ramírez y Pedro César Carrizales ‘El Mijis’, bajo la moderación de Ana Laura Magaloni participarán en la charla sobre “La Calle”.

La tercera y última sesión, denominada “En las redes del afecto”, se llevará a cabo el domingo 1 de diciembre a las 20:00 horas, y contará con la participación de Rossana Reguillo, Luis Woldenberg, Mauricio Montiel y Włodzimierz Borodziej con Alberto Bello como moderador.

El coloquio anual, organizado por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, es un espacio para reflexionar, más allá de las fronteras entre disciplinas académicas sobre las preguntas de fondo que plantea la coyuntura global. El título del coloquio hace referencia a la perspectiva de largo plazo que abarca desde la caída del Muro de Berlín hasta la pretensión de terminar de construir el muro que divide a Estados Unidos de México.

De Muro a Muro nace el 2017, cuando, en su primera edición, realizada en colaboración con la UNAM, analizó los riesgos al proceso civilizatorio derivados del fortalecimiento de los movimientos políticos que promueven narrativas de segregación y exclusión en el coloquio “Los accesos a la civilización”. En el 2018, en colaboración con el CIDE, De Muro a Muro abordó la crisis de la democracia liberal, evidenciada por la multiplicación y radicalización creciente de regímenes autoritarios y/o populistas elegidos en las urnas, lo mismo en Europa que en América o Asia. La caída del Muro de Berlín, que en esta ocasión se toma como punto de referencia y cumple 30 años este 2019, marcó, entre muchas otras cosas, el inicio de la multiplicación de las maneras en que se concibe y configura la política (sus territorios, protagonistas, instrumentos y organizaciones.

Tres décadas después de que la izquierda entró en una profunda crisis con la desintegración del bloque soviético, hoy es el paradigma liberal el que se encuentra sometido a un cuestionamiento radical ante su incapacidad para ofrecer respuestas a la desigualdad económica, social y cultural generalizada: ¿cómo pensar la política después de la pérdida de legitimidad de los proyectos que articularon el mundo bipolar?

En sus primeras dos ediciones, el coloquio abordó de manera prioritaria las dimensiones institucionales de esa pregunta; los retos que enfrenta el andamiaje democrático ante el fortalecimiento de movimientos y regímenes autoritarios, sustentados en narrativas de segregación y exclusión. Este tercer encuentro centrará su atención en los modos de movilización ciudadana surgidos en ese mismo horizonte histórico; es decir: en las nuevas maneras de crear y ocupar el espacio público, que no han dejado de surgir desde el 09 de noviembre de 1989, cuando los jóvenes salieron a las calles de Berlín con mazos y picos, y llegaron a la Puerta de Brandemburgo para derribar el muro y recuperar una plaza.

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El hombre soberbio resignifica la figura del héroe

La idea e imaginario de los héroes se ha humanizado demasiado, que parte de su mitología e impacto para inspirar a las personas se ve afectado, al menos es algo que nos deja ver Leonardo da Jandra en El Hombre Soberbio (2018, Malpaso Ediciones).

No es que Alejandro busque aleccionar, sino que ofrece una obra con un enfoque y estilo único, que se define como filosofía ficción. Para su concepción el autor toma diversos elementos de los grandes pensadores griegos, aquí diversos momentos y enseñanzas figuran en el distante futuro.

Ciertas figuras recuerdan a las apariciones divinas de los antiguos miembros del panteón griego, que daban movimiento a las historias al intervenir en la vida de los humanos. Este suceso da vida al semidiós protagonista, que es nombrado como «El hijo del Sol», Helioson.

La misión del Helison es inspirar, y mejorar, a la humanidad, su porte superior, que va desde lo estético hasta una fuerza sobrehumana e inteligencia deberían bastar, pero todos estos regalos sólo traen consigo una inmensa soberbia.

En la historia, da Jandra nos muestra la manera en que los mejores talentos pueden verse destruidos por ese mal que deja en las sombras hasta al más brillante. Aquí se muestran dos tipos de fuerza, por un lado tenemos la de nuestra protagonista, y, por otro tenemos al que viene del político, que viene de la gente y es puesto a disposición de los «altos mandos».

Durante diversos momentos de la novela vemos la forma en que estos poderes chocan, cada encuentro es iniciado por el ego. Una de las fuerzas se debe doblegar a la otra, la soberbia es la que inicia las peleas.

Ahí está la crítica a la política, pero el autor va más allá y también descubrimos como los medios se ven afectados por ese virus, algo que vemos en nuestra realidad. El futuro que plantea sólo es una extrapolación de los males con los que vivimos, de cómo la soberbia nubla la visión y andamos sin rumbo, sin querer escuchar a otros.    

La relación alumno-maestro, tomada de la antigua Grecia, es la que podría salvar al Hijo del Sol. Aquí entra la figura de Aristobul, un hombre que, por sus ideales, fue condenado al ostracismo, quien mediante sus poder en la palabra (aforismos) representa un peligro para la sociedad.

Aristobul alejado de la sociedad y en contacto con la naturaleza logra limpiarse de la soberbia, un camino instado por otros le da su liberación. Su vida y libertad son los motivos por los que es elegido para ser el maestro del próximo eslabón en la evolución humana.

La caída del maestro presenta referencias al pasado, para el disfrute de los más doctos en filosofía, además de que el proceso de Aristobul tiene diferentes pasos de comprensión que requieren más de una lectura.

La figura del maestro tiene relevancia, ya que son el principal vínculo filosófico y en cada momento se hace presente el beneficio que trae esta antigua manera de relacionarse, cómo se aprende de este sistema. El cómo la palabra íntima tiene efecto para apaciguar el alma de guerrero de Helioson.

Otra forma de relacionarse y que Leonardo destaca por encima de todo es la familia, ese círculo primordial que es el fin hermoso al que se debería aspirar. Un idóneo que puede verse afectado por los pecados del padre, el fantasma de la soberbia es capaz de lacerar a otros.

Al ser una obra ficcional basada en filosofía, el libro utiliza la palabra como medio más poderoso para impactar en las personas, en específico de los aforismos. El autor es versado en ese tipo de expresión, así nos demuestra que la expulsión de Aristobul se debe a esas palabras directas y filosas.

Un libro que muestra el poder en diversas presentaciones y cómo éste es proclive a la soberbia, y éste mal nos corrompe y lo seguirá haciendo en el futuro. Además de recordarnos la figura del héroe, que también debe luchar contra su propia vileza para inspirar.

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Literatura Reseñas

Oscuro territorio mexicano retratado por Rogelio Guedea

Vivir, o transitar, en México es abrirse paso por la incertidumbre, es un camino que lleva por la oscuridad, un recorrido que obliga abrazar a la oscuridad para sobrevivir en el presente, sólo tenemos lo inmediato, esto es algo que nos deja entrever Rogelio Guedea en Conducir un tráiler (Fondo de Cultura Económica, 2019).

Y es que Guedea, que en 2009 obtuvo el Premio Memorial Silverio Cañada 2009, gracias a este libro, nos recuerda que habitar este país, es enfrentar el miedo de que las sombras te cubran en cualquier momento. Un camino errado nos puede llevar a ser víctimas de algún hecho terrible, estamos abandonados al acecho de la violencia, de la furia dormida del país. Todo este ambiente es el que logra recrear en la obra protagonizada por Abel Corona y su familia, personas de a pie que viven en Colima y son movidos por esas fuerzas ocultas, la fuerza que podríamos llamar la vida misma.

El entorno que habita Abel es ese de terrenos, donde ser dueño de un espacio brinda cierto poder, aquí los vecinos buscan peleas por cualquier transgresión, esto es con lo que inicia el libro, pero siempre hay algo que se oculta y poco a poco lo devela el autor.

Guedea utiliza a Abel para mostrar la manera en que en el país cualquier detalle puede hacer explotar alguna situación desalentadora, una mirada, una palabra pronunciada de manera inoportuna pueden ser elementos para que el mexicano saque a relucir su altanería, algo que se conoce como verguerez, por lo que todos buscan una superioridad para hacer su voluntad sin un poco de empatía.

El retrato que hace del norte es este que ya no es tan distinto del resto del país. Aquí se ve el poder e influencias, que viene con el dinero y cierta autoridad, pero no cualquier puede acceder a estos, ya que la familia Corona pese a pertenecer a las instituciones del «bien» no son capaces de ejercerlo.

La falta de esa fuerza abstracta e invisible deja a nuestro protagonista a la intemperie, a las sombras, que en algún lo tragan y lo escupen acompañado de muerte, de odios por defender lo suyo, de una vendetta sobre la familia. Esto es suficiente para que terminen en una historia de acción, una historia (debido a la cercanía) a la Tarantino, de tiroteos y sólo algunos pueden salir vivos.

Los momentos de acción permiten a Guedea acercarse a lo fílmico, a recordarnos que se trata de una ficción. El como esas decisiones de manera rápida se ven transformadas y la violencia que explota debe hallar una salida. Formas en las que la obra respira, estos cambios vertiginosos hacen que el lector no se confíe.

Propio del norte, Abel es un personaje migrante, que por circunstancias de la vida tiene que emprender su camino a la carretera, visitar otros lugares tan ajenos, pero comparten el mismo peligro de la violencia.

En el interior, nuestro protagonista se descubre a un ser con cierta sensibilidad, que tiene, de a poco, aprender a vivir con la muerte que le rodea, con el miedo que, a la mala, aprende a domar.

Aprender a convivir con el temor es necesario pues no sólo existe esa violencia física, también se teme a aquellos que deberían cuidarnos, a las instituciones que están empantanadas y buscan la manera en que ciertas verdades no salgan a la luz, para mantenernos en esa carretera a oscuras. Así parece que en algunos lugares de México, si es que pensamos que es diferente en ciertos espacios, se vive en un oscurantismo donde algunas familias fundan sus feudos.

Además, en diferentes momentos, Rogelio Guedea nos recuerda que está presente ese monstruo amorfo del narcotráfico, que ante cualquier paso errado se hará presente para arrastrar por completo a la nada a quien se cruce con él.

Todo esto siempre nos recuerda al título de la obra, que andamos con esa pesada carga tras nosotros en la oscuridad del camino, donde basta que alguien sospeche algo para convertirte en presa del odio, basta que alguien piense que eres diferente para ganarte la repulsa de vecinos, compañeros e incluso amigos.

Si por un lado tenemos las explosiones violentas, del otro están las cavilaciones del buen Abel, que muestran cómo la mente intenta reflexionar para saber cómo sobrevivir en este país de matanzas y sufrimiento. En el protagonista nos reflejamos en cómo se vive con la muerte, en cómo cuando más jóvenes la vida en un matadero es capaz de turbar al más fuerte, pero conforme uno se cicatriza el estar en una escena de algún crimen atroz se vuelve normal.

La imaginación y el miedo son elementos que mueven al personaje, que en distintas ocasiones lo obligan a emprender huidas que tal vez no eran necesarias. Esto lo motiva y mueve sus acciones, por eso el camino se vuelve un lugar de seguridad, un espacio para imaginar que hay mas allá después de las tinieblas, qué vidas podría forjar tras ciertas decisión, pero que nunca es capaz de observarlas.

Un retrato muy crudo, pero cercano gracias a las apreciaciones de Abel, que nos lleva a repensar en la realidad que vivimos, en este México tan oscuro que parece no tener fin, incapaz de ver más allá de uno mismo. Vamos sólo con la luz del tráiler en esa carretera, esa pequeña esperanza de que llegaremos a un buen lugar, aunque hasta no arribar será comprobado.

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Entrevistas libros

Socorro Venegas reflexiona en «La memoria donde ardía» en torno a la memoria y la pérdida

La memoria ejerce cierta fuerza en nuestras vidas, un pasado que en cualquier momento se invoca para volverse presente, un tema que resulta inagotable y es la inspiración para el libro La memoria donde ardía (Páginas de Espuma, 2019), de Socorro Venegas.

Para Venegas la memoria es constante. En su novela Vestido de novia (Tusquets, 2014) estaba presente ese oleaje del pasado, aunque esto desde la pérdida, que es algo que se hace notar en esta nueva publicación, «la pérdida sería uno de los ejes del libro».

La escritora, para La memoria donde ardía, destina sus palabras en esos «espacios donde las personas se ven obligadas a cambiar, a transformarse por aquello que se ha ido de ellos. La mujer que ha perdido un marido, la mujer que da a luz y su cuerpo deja de alojar su cuerpo, los niños que se tienen que despedir de la vida porque padecen de una enfermedad terminal. Eso que los empuja a transformarse, que parece una fuerza tremenda que puede decirse es la vida, el destino, pero cuando lo enfrentamos puede convertirse en una oportunidad para encontrar belleza», explica.

Al explorar el tema de la memoria, abordamos los detonadores que la «activan», pues en varios de los cuentos existen ciertos elementos y momentos que traen los recuerdos al presente. Uno de los más representativos es el texto que da título al libro La memoria donde ardía,  para éste Socorro toma como punto de partida un verso de Francisco de Quevedo, que le habla de desafiar a la muerte por su tono, la atmósfera y le gustaba la idea de recrearlo en sus propias palabras.

El libro aborda «lo que hemos sido, lo que hemos vivido, todo eso que le ha dado sentido a cada uno de nuestros actos, (donde uno) puede arder, y nosotros arder allí, pero sin consumirnos, sin destruirnos».

La escritora indica que este libro toca el tema de la pérdida, pero lo hace desde otro momento, desde un lugar donde es posible mirar atrás, que se representa en los textos en algún momento o una frase, que ofrecen la posibilidad de replantear la visión hacia el pasado, y nuestra propia percepción.

«Es lo que yo prefiero en la escritura, no desde el aullido, no desde el dolor más intenso, sino la evocación, un poco como decía Quiroga, que recomendaba no escribir desde la emoción, sino escribir desde la evocación, cuando ya ha pasado el momento más álgido, desde ese otro punto de vista. Así desde ese cuento (La memoria donde ardía) es claro, porque lo que la narrador describe es una especie de recuento de cosas que le han ocurrido, como ha respondido a distintos capítulos de su vida, eso no hubiese sucedido sino hubiese el olor, que viene casualmente por ella, así que ella sigue el aroma del combustible, que es algo que la lleva a destejer su propia historia».

El libro, en su mayoría, está poblado por voces que podríamos considerar marginales, a lo que Venegas explica que una de las apuestas más importante fue la elección de los personajes. Son mujeres que se atreven a cuestionar la maternidad, que se atreven a hablar de temas tabúes como la depresión post parto, que la escritora considera «es el secreto mejor guardado de nuestra sociedad hetero patriarcal. Están ahí esas mujeres, sus voces, desobedeciendo el mandato de ocultarse y ocultar el dolor que viene con la maternidad que viene con esa etapa vital».

Las otras voces que elige Socorro Venegas son las de los niños, algunas de las miradas que más le importaba abordar, «porque hay una riqueza enorme que el mundo adulto se pierde, esos personajes era importante visibilizar. Niños mutilados, niños que enfrentan la guerra, gente que han perdido a alguien, deudos, que ya está lejos de lo inmediato, de la pérdida inmediata».

Todo esto, le brinda la oportunidad de hacer una reflexión alrededor del duelo, situación que contraría los mandatos sociales, «pues siempre recibimos señales de que no está bien sufrir, de que el dolor es algo que debe pasar rápido y debemos combatir, hay pastillas para dejar de sentir dolor físico, para dejar de sentir el dolor del alma, (en la actualidad) hay formas para que nadie atraviese el dolor. En estas historias, lo más importante que tú ves es que vale la pena pasar por esto, ya que este tránsito vuelve a reconfigurar a los personajes, se trata de recuperar su calidad humana».

Uno de los logros más destacados de La memoria donde ardía es la manera en que logra captar una violencia sutil, una violencia que se ha normalizado, aunque en algunos cuentos es más evidente, de esto la escritora comenta que le parecía «muy importante desnudar distintos hechos cotidianos de la violencia intrínseca y normalizada que vivimos».

Uno de los cuentos que aborda todo esto es El Coloso y la Luna, que relata como una madre empuja a su hija a la calle, se trata de un personaje que no cumple con ese deber de proteger a la niña, también está, o no está, un padre alcohólico al que la niña debe buscar. «Ahí hay nociones de una violencia implícita, el padre que no es capaz de poner la seguridad la niña por encima de todo, la madre que tiene muy claro que es muy importante encontrar al esposo. En ese mundo, la niña no tiene un protector, no hay alguien que la acompañe, sin embargo, tiene que decidir, y esa es la paradoja de con quien se quedará, regresar a casa para recibir castigos o seguir en la calle para encontrarlo. Además en su imaginación concibe una vida en la calle con su padre, (la niña) piensa si sería mejor (ésa posibilidad) que estar en el hogar donde no le muestra amor su madre».

Para Socorro los niños son «criaturas capaces de soportar las peores cosas» y todos los días se ven noticias en las que son violentados, así que se trata de un sector de la población que no tiene las herramientas para defenderse y entender lo que les ocurre.

«Pero no pueden separarse de sus familiares de sus hogares, hay una necesidad de sentirse amados, pero más de amar y querer a las personas, y esa capacidad a pesar de todo es un tema literario muy poderoso, que se ha explorado muy poco, aunque mis cuentos tienen que ver mucho con eso, siento que hay mucho para ver en la mirada de los niños sobre todo el cómo comprenden lo que les sucede. El caso del cuento de los niños que están en el hospital es una historia donde los niños forman su vida con otros pequeños enfermos, que no son médicos ni enfermeras, ya que ellos son los típicos profesionales que no se vinculan con los pacientes, así que ellos se quedan solos, viven un abandono, aunque los padres los dejan, viven esta distancia, ese trato, que los aíslan, les queda gestionar su vida con otros niños enfermos, además es la exploración de esos niños con cáncer o que morirán y ellos saben», explica la escritora.

Pese al dolor, y crudo, de los temas que aborda en La memoria donde ardía, los textos de Venegas presentan cierta poesía, cierta belleza en su escritura, de la que comenta que ése género fue el primero que tenía ganas de escribir, pero fue en la narrativa donde se sentía mejor, pero no lo abandonó del todo.

«Como lectora (de poesía) me gusta leer en voz alta, sentir la cadencia, el ritmo, el peso específico del lenguaje algo que siento en este ejercicio y es algo que me gusta incluir en lo que escribo, porque es una búsqueda que realizo para encontrar el lenguaje esencial, de usar una métafora para comprender una situación, para abarcar un mundo completo, la mirada profunda de los poetas, la mirada generosa de los poetas me alimenta, por eso tan importante en lo que escribo».

Ese gusto a la poesía podría pensar su escritura tiene cierta mirada a la muerte por ésta, pero ella explica que más que con la poesía, esta situación se vincula a lo anecdótico o cosas que le han interesado explorar, algo que reflexiona con la frase de León Tolstói: «Todas las familias felices se parecen, pero las sufren cada una lo hace a su manera».

Ese sufrimiento particular es lo que nutre sus historias, ya que ninguna se parecerá. «Cada uno decide atravesar la pérdida, siempre habrá algo distinto para contar otras miradas. No se trata de hacer historias condescendientes para decirle a la gente cómo vivir no. Son historias que sí buscan explorar la profundidad del dolor humano, pero también que en las cicatrices podemos encontrar la belleza, si nos quedamos a mirar, si no saltamos por la ventana, vamos a acabar encontrar la belleza aun allí donde no la pensamos encontrar».

Algo relevante que nos enseña en sus cuentos es el peso que puede tener el pasado, además que en cualquier momento se puede convertir en presente, esto si «lo dejas entrar». Esto ocurre en El nadador infinito, en el que el personaje da la oportunidad de que ese pasado, que había asumido cancelado, se invoque.

«Ese pasado regresa en la forma en que puede y acaba alimentado el tiempo presente y ahí también están esas referencias a ciertas pinturas, que en varios cuentos hay algunas. En el primer cuento, está El perro semihundido ,de Francisco de Goya, son esas pinturas que se fijan en el tiempo, que lo han detenido como si un poco de los personajes se movieran en un escenario que no se transforma pero que los ha modelado, Todas las experiencias que has vivido que parecen rodearte, parecen fijas ahí en cómo se ha convertido en la persona que eres, capaz de las cosas que puedes hacer».

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Entrevistas Literatura

Lorena Pronsky y el poder sanador de las palabras

El dolor de ciertos momentos en la vida puede ser tan grande que buscamos evadirlo, preferimos no pensar en su existencia, pero éste permanece ahí hasta quebrarnos y obligarnos a curarnos, todo esto es algo que conoce bien Lorena Pronsky y que comparte en Rota, se camina igual (Hojas del Sur, 2018).

Lorena cuenta que este libro, el cual se ha convertido en un best-seller con más de 20 mil copias vendidas y va en su cuarta edición, surgió en un momento en el que ella atravesaba por un duelo, un momento de desgaste físico y emocional, así que para sobrellevar esto sólo comenzó a escribir.

«Empecé a escribir como una manera de liberarme, de poder hacer carne todo eso que me pasaba, esa angustia, ese dolor, para asumirlo y comenzar a trabajarlo. Hice un viaje emocional hacia mi centro, para conectarme con los afectos que vivía. Sólo empecé a escribir, escribir y escribir…», relata la escritora.

Pero hizo algo más con sus escritos, los subió a Facebook para crear una página que se llama Cúrame y que cuenta con más de 150 mil seguidores. Poco a poco sus textos se comenzaron a popularizar, eran tomados para ser recitados en radio. La comunidad fue la que pidió que el libro físico surgiera, para lo que la buscó Andres Mego, editor de Hojas del Sur, quien le propuso la idea de escribir un libro de la misma forma, donde hablase de la vida diaria y el dolor con el que se vive. 

Respecto a la creación de sus textos y libros, Pronsky comenta que son escritos cortos, microrrelatos basados en la vida, todos basados en alguna emoción específica, que no son ficcionados y por eso ofrecen cierta crudeza. «Es un cachetazo de realidad, porque no adjetivizo nada, es la realidad tal cual». 

La escritora explica que si bien es psicóloga, para sus creaciones literarias utiliza un lenguaje «muy urbano» para que sea más accesible. Aunque para su proceso prefiere dejarse llevar. «Se va a escribiendo a medida de lo que va sintiendo, lo que se ve en la hoja es la sangre en la hoja, eso es lo que encontrarás en la página, logro hacer simpatía con el otro».

Fue justo la conexión con los «otros» lo que ayudó a Lorena a sanar, descubrir que no estaba sola. «Fue justamente fue lo que nos sanó unos a los otros, entender que esto que se ve en la sociedad hoy en día», comparte.

Aunque es más complejo, ya que explica cómo en redes no se está tan acostumbrado a mostrar esa cara más dolorosa de la vida, en especial en Redes Sociales, así que cuando ella comenzó a hacerlo fue dar una mirada distinta, «salirnos de este camino de que la gente siempre es exitosa y feliz».

Su propuesta fue mostrar las dos caras de la vida, «la resistencia al dolor se perpetúa si lo negamos», así que la gente encontró un nicho en Cúrame para manifestar ese dolor. «Me siento bien de ayudar al otro, ser la voz de los que no pueden hablar, de poder hablar e iniciar una revolución interior».

Acerca de su segundo libro, homónimo a su página de Facebook, Cúrame (Hojas del Sur, 2019) explica que es una Rota más fortalecida, «de alguna manera más convincente, más empoderada, que muestra que todo el proceso de duelo tuvo un desenlace. De volver a adquirir seguridad en uno mismo».

La escritora agrega que no su libro no es sólo para mujeres, aunque por la temática y las emociones podría pensarse así, además de que su voz es femenina.

«Las emociones no son cuestión de género, todos estamos atravesados por las mismas emociones, sólo que al estar escrito en primera persona eso hace un impacto más profundo con las mujeres».

Insta a los lectores, y personas en general, a animarse a conectar con las situaciones que nos suceden, esto para revertirlo o volver a elegir que «nuestra infancia, algún trauma no es nuestro destino, que uno puede salir, ya sea hablando, escribiendo». Lorena destaca el poder que tiene la palabra, pues en su visión ésta es sanadora en sí misma, «crea un puente en el vinculo con el otro y es algo que se ve en Cúrame, que el otro me puede sanar, solamente si yo estoy dispuesta a sanarme».

Respecto a la cuestión sanadora de la escritura, Lorena Pronsky hace hincapié en el poder de la palabra, agrega que esto fue lo primero que tenía a la mano, en ese sentido, al hablar con sus pacientes siempre los incita a nombrar su angustia. 

«Uno tiene empezar a nombrarlo, empezar a manifestarlo, cómo se llama o que me duele. Uno sabe, desde la psicología, del efecto sanador que tiene el lenguaje».

Relata su experiencia al escribir, que conforme lo hizo con más frecuencia, se daba más cuenta de que se ordenaban sus ideas. «La angustia tenía un lugar para ser depositada… y bueno, de repente me vi con esto de que la escritura se había convertido en una necesidad, así que la gente me empezó a decir que era la voz de aquellos que no podían hablar, de que no sabían lo que les estaba pasando de que no podían pronunciar eso, de que eran silenciados, sufrían una situación de pérdida o maltrato.

Uno de los puntos que más destacan de los proyectos de Lorena, es como logra hacernos redescubrir ciertas emociones que podrían decirse son negativas, esta omisión, comenta, viene de que hay mandatos, «está sobrevaloreado que ser bueno hay que callarse la boca y silenciar, es no decir nada, es no ir al choque y uno puede manifestar lo que le pasa».

Para Lorena, tras redescubrir estas emociones, existen un montón de lugares distintos, esto sin necesidad de ir al choque, «se trata de administrar emociones, cuando algo es bueno o malo, es como ingresa a las emociones y salir de ahí, liberarlo, es algo que te sanará conocerse, como creo una buena manera de conocerse es tener claro las emociones uno siente y como se conecta con ellas».

 

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«Gratitud», de Oliver Sacks, una reflexión de vida

La presencia de la muerte pone la vida en perspectiva, le da un cierto orden al recorrido que se trazó a lo largo de los años, esto es lo que nos muestra Oliver Sacks en Gratitud (2016, Anagrama) un libro póstumo que presenta los últimos escritos del neurólogo.

Se trata de una obra cercano y entrañable, en los que se nota la pasión de Sacks por la escritura, un ansia por escribir e intercambiar con el futuro lector algunas palabras, una última charla en la que nos embarcamos.

Antes de pasar a los ensayos, hay un bello mensaje introductorio de Kate Edgar, su asistente personal; y Bill Hayes, fotógrafo que capturó algunos de los últimos momentos de Oliver; así que en conjunto ofrecen una calurosa bienvenida al lector.

Imagen © Bill Hayes

Tras la lectura de cada texto, el autor deja un impulso de compartir, un sentimiento que obliga a compartir esta feliz lectura. La serie de escritos empieza con Mercurio, que muestra la lucidez que parece sólo ser posible por la cercanía de la muerte, aunque la vejez tiene algo que ver.

Sacks inicia con un agradecimiento, aunque en el subtexto, a la ciencia que lo liberó de ciertos -ismos, así que con esa libertad es capaz de observar todo con cierta perspectiva y siempre sacar un aspecto positivo a distintos sucesos.

Pese al peso de los años, Oliver conservaba una entereza que pocas veces se puede observar, aunque en esta caso leer. Desde ese lugar, escribió De mi propia vida. El título del texto es claro. Aquí Sacks se vuelca hacia sí mismo, algo a lo que es «arrastrado», por decirlo de alguna manera, por la enfermedad. Se trata de repensar la experiencia de poseer un cuerpo, pero todo esto sin dejar de tener presente que vive en un entorno, que hay un montón de personas que están ahí, el mundo ahí está también.

Sin duda, el pensar en el futuro es complicado, ya que uno se debe acostumbrar a su propia ausencia, pero esto no baja el ánimo del escritor, ya que lo que vendrá le parece será bueno, pues hay muchos jóvenes en ciencias, desarrollando nuevos progresos. Todo esto se puede leer en Tabla periódica

Sacks no era ajeno a la espiritualidad como muestra en Sabbat, un escrito que retrata la compleja relación que tenía con su religión judía. Esto debido a su homosexualidad, ya que con esta condición fue perceptivo a cierta crueldad, aunque el pertenecer a una comunidad lo compensaba. Parte de un legado con el que vivía y en su infancia la fe, sin duda, le brindó amor.

Gratitud es libro lleno de belleza, que nos hace repensar en nuestra propia vida, nuestra propia mortalidad, que da pie a cuestionamientos internos acerca de cómo nos conducimos en distintos aspectos del mundo, que sería mejor si lo hiciéramos con algo de lucidez.

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Eventos Literatura

Llega la FILO 2019 para celebrar a Toledo

Con más de 500 actividades y casi 400 artistas del país y del mundo, del 19 al 27 de octubre se llevará a cabo la 39 edición de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO), dedicada a la vida y obra de Francisco Toledo, así como a la lucha de las mujeres y a las lenguas indígenas.

La FILO 2019 tendrá como invitados principales a los escritores indio-británico Salman Rushdie y la estadounidense Rebecca Solnit, además de las periodistas Carmen Aristegui y Lydia Cacho.

“Con casi cuarenta años, esta una de las Ferias más antiguas del país, pero con un espíritu joven. La Feria es un organismo vivo y como tal, cambia constantemente y se intenta adaptar al momento en el que vive. El cambio a esta nueva casa abonará a fortalecer este concepto”, dijo el Director General de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO), Guillermo Quijas-Corzo, al presentar la 38 edición de este encuentro en  la conferencia de prensa llevada a cabo en su nueva sede el Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca (CCCO).

“La mudanza busca renovar algunos de los objetivos de la FILO: atender a más público de diferentes edades y sectores, albergar una oferta editorial más amplia y variada, contar con instalaciones más cómodas y seguras y ofrecer espectáculos infantiles y musicales de mayor calidad”, agregó el Director General de la FILO sobre el cambio de sede de este evento llevado a cabo en la última década en la Alameda de León, en el Centro Histórico de la Ciudad de Oaxaca.

Apuntó que en este nuevo espacio se llevarán a cabo como parte de la FILO más de 400 actividades con 230 invitados nacionales e internacionales, entre ellos personalidades como el filósofo francés Gilles Lipovetsky, Guillermo Arriaga, las periodistas Denisse Dresser y Carmen Aristegui. Asimismo, se ofrecerán espectáculos como el del programa de televisión chileno 31 minutos y homenajes a Ámparo Dávila, Sergio Pitol y Francisco Hinojosa.

«La FILO siempre ha creído que los libros y la literatura son un motor para el cambio en la sociedad, no solamente como medios de información o conocimiento, sino también de diversión, divulgación, encuentro de puntos en común entre los diferentes sectores de la comunidad”, dijo Quijas-Corzo. Agradeció también a las más de 100 instituciones y empresas que aportan para la realización de esta fiesta. Asimismo, agradeció el respaldo al Gobierno del Estado cuyo apoyo fue especialmente significativo este año, a través de sus diversas instancias: DIF, SECULTA, IEEPO, SEMOVI, COBAO, UABJO y los municipios de Oaxaca de Juárez y Santa Lucía del Camino.

La Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO) se llevará a cabo de 20 al 28 de octubre en el Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca (CCCO) con actividades divididas en sus seis programas especializados en cada público: Literario, Infantil y Juvenil, Suena la FILO, FILOando, Mi Primer Encuentro Literario y Programa de Profesionales.

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Entrevistas Literatura

«La novela negra sirve para confrontar al lector»: Jorge Moch

México es un país que ofrece muchos misterios, más para aquellos que buscan la verdad, por esto es que el escritor Jorge Moch, Premio Nacional de Cuento Efraín Huerta 2007, la realidad que vivimos ofrece una gran inspiración como se nota en la novela Orosucio (FCE, 2019).

En la obra, Moch retrata la cotidiana violencia en México, que es proveniente del Estado con esas relaciones que suceden en la sombra, de aquellos negocios turbios que se dan entre los trabajadores del gobierno con asesinos a sueldo.

La unión que se conoce a voces en la ficción «negra» de Jorge le permite trazar una estampa de la realidad, comenta en entrevista. El género de novel negra da al escritor de confrontar al lector, de incomodar y, en última instancia, divertirse pues es un terreno familiar. Aunque en sí mismo el trabajo de escribir es algo que disfruta inmensamente, algo que lo llevó a reescribir en diversas ocasiones esta novela.

Orosucio es la pieza que concluye una trilogía para el escritor, una obra que sirve «para darle descanso a ese universo de personajes con los que he estado lidiando durante muchos años, soltarlos y que me suelten, porque esos infelices han adquirido vida propia”, comentó.

Imagen © Fondo de Cultura Económica

Aunque esa vivacidad sólo es posible por la fuerza de la muerte, algo que le «fascina» a Moch, que está presente en distintas formas a lo largo del texto. Tal vez la más dura es la crudeza, pues un punto clave en la obra es cuando se descubre una fosa clandestina, la estabilidad del gobierno se ve amenazada por la investigación de un profesor experto en arqueología forense, la solución es matarlo. Pablo Miranda es la opción por su eficacia, sin embargo, esto lo convierte también en un elemento peligroso al que debe eliminarse. A partir de estas decisiones, otros hombres del círculo se ven involucrados tanto en su vida como en las próximas muertes. Jorge Moch continúa los relatos de violencia de sus anteriores libros evocando a los personajes principales de aquéllos: «El gato» y «El alacrán».

Durante la conversación con Jorge Moch es consciente del poder del misterio, así que no suelta prenda al respecto al significado del neologismo: Orosucio. Sólo una palabra que se encuentran en dos momentos a lo largo de la novela. Además de compartir que contrario a lo que se podría pensar, se trata de una obra que es reinvindicativa, de venganza, pero que tiene giros que nos llevan a pensar en otros momentos.

¿Por qué estuvimos privados de Orosucio? El escritor indicó que por diversos problemas en otras casas editoriales, esta novela se fue retrasando, hasta la llegada de Paco Ignacio Taibo II al Fondo de Cultura Económica. Así que que esta novela se coloca como parte de un catálogo que aborda la novela negra, además de dar voz a nuevos escritores.

Por el momento, Moch se encuentra trabajando en una novela histórica y otra novela negra. Sin duda, un personaje de hábitos y del que esperamos leer más para confrontarnos con la realidad en a ficción.

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Destacan derecho a la lectura en la FILEY

Aprender a leer es un derecho universal, enseñar a leer es un deber, enseñar a disfrutar de la lectura es un acto mayor, expresó el rector de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), José de Jesús Williams, durante la inauguración de la octava edición Feria Internacional de la Lectura Yucatán (FILEY), organizada por esta casa de estudios.

Durante la ceremonia realizada en el Salón Uxmal del Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI, el rector resaltó que esta feria dedicada a quienes gustan de leer, enseñar este arte y también a quienes no son afectos a la lectura, se da cita la sociedad con un interés en común: disfrutar del lenguaje escrito con sabiduría, humor y con los sentimientos que nos mueven como seres humanos.

Del 16 al 24 de marzo, bajo el lema “Leer es mi destino”, inspirado en un pensamiento del escritor mexicano Carlos Fuentes, la FILEY brinda más de mil 200 actividades literarias, culturales y artísticas desde los diversos salones del Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI y el Gran Museo del Mundo Maya.

De igual forma se cuenta con la distinguida presencia del Estado de Nuevo León y de la Universidad Autónoma de esta entidad como invitados de honor y quienes darán una muestra no sólo de sus publicaciones literarias, sino también de su cultura y tradición.

En presencia del Gobernador Mauricio Vila Dosal, el director de la FILEY, Rodolfo Cobos Argüelles, así como de invitados del ámbito cultural, literario, artístico y académico, José de Jesús Williams destacó el esfuerzo por el fomento y difusión de la cultura maya con la realización del Encuentro Voces y Huellas, un encuentro con los mayas de ayer y hoy.

Posteriormente, se realizó la entrega del Premio Excelencia en las Letras “José Emilio Pacheco”, al escritor Héctor Manjarrez por su trayectoria y legado literario que iniciara desde los 17 años de edad, a lo que el rector comentó “Hoy, iniciamos la fiesta de la lectura de la mejor manera, reconociendo el extraordinario trabajo de grandes escritores, que con su inspiración han creado los caminos de la lectura”.

La escritora Cristina Pacheco, el Gobernador del Estado, el rector de la UADY y el director de la FILEY, fueron los encargados de entregar a Manjarrez el galardón dedicado a las obras literarias más sobresalientes de los literatos.

El recipiendario, quien ha publicado cuentos, poesía, ensayos y un entretenido diccionario de mexicanismos, agradeció a la Universidad Autónoma de Yucatán y a la Sociedad “Uc Mexicanistas”, pues aseguró que este tipo de reconocimientos respaldan el trabajo que periodistas y escritores necesitan.

“Primero aprende uno a leer y a maravillarse de lo que lee; nuestro deber y querer es seguir peleando por la libertad, la aventura y el ingenio del espíritu humano, doy muchas y grandes gracias al jurado y a la FILEY por este premio que me da fuerzas para seguir leyendo y escribiendo”.

Finalmente, el Gobernador Mauricio Vila Dosal reconoció el trabajo que durante estos ocho años ha realizado la Universidad, pues aseguró la FILEY se ha consolidado como un evento de prestigio, al convertirse en un punto de referencia para los lectores Yucatán y del sureste del país.

El titular del Poder Ejecutivo destacó que en Yucatán se disfruta de la lectura, y que la UADY, por medio de este gran evento orientado a la lectura y el conocimiento, es una oportunidad que se debe aprovechar al máximo.

Al término del acto protocolario, se llevó a cabo el corte del listón inaugural y se realizó un recorrido por los pasillos y salones de la Exposición, en el que también participaron el maestro Paco Ignacio Taibo II, Director del Fondo de Cultura Económica; el maestro Rogelio Garza Rivera, rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León; la Dra. Melissa Segura Guerrero, Secretaria Técnica del Consejo para la Cultura y las Artes, en representación del Gobierno de Nuevo León.

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Literatura

Elvira Lindo inaugurará la FERIA DEL LIBRO DE SEVILLA 2019

Elvira Lindo será la encargada de pronunciar la conferencia inaugural de la Feria del Libro de Sevilla 2019, que este año conmemora desde el 23 de mayo al 2 de junio en Plaza Nueva el V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo, dedicando la edición a resaltar la prolífica relación entre la literatura y los viajes con Portugal como país invitado.

En concreto, será la primera vez que la reconocida escritora visite la Feria del Libro de Sevilla, algo que celebran sus directoras, Verónica Durán y Nuria Lupiáñez, quienes han confesado “el enorme interés que había entre los lectores y el sector porque Elvira Lindo acudiese a la cita” y han destacado la importancia de que una voz “tan personal, polifacética, universal y original” dé el pistoletazo de salida en un año que, bajo el lema, ‘Leyendo voy, viajando vengo’, pretende precisamente resaltar el papel de la lectura como ventana al mundo y la capacidad de los libros para transportarnos a otros universos y abrirnos la mente.

Elvira Lindo (Cádiz, 1962) comenzó estudios de periodismo pero los abandonó a los 19 años cuando empezó a trabajar en la radio. En este medio ha hecho labores de guionista, locutora, comentarista y presentado varios programas en RNE, en la SER y también en televisión. Es en estos guiones donde surgió el personaje de Manolito Gafotas, que desde la publicación del primer libro de la serie, en 1994, goza de un éxito enorme. Su obra incluye las novelas El otro barrio (1998), Algo más inesperado que la muerte (2003), adaptada a los escenarios, Lo que me queda por vivir (2010), Lugares que no quiero compartir con nadie (2011), la obra de teatro La ley de la selva (1996), y sus crónicas de El País en Tinto de verano (2001), Otro verano contigo (2002) y Don de gentes (2011). En 1998 fue galardonada con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, y en 2005 recibió el Premio Biblioteca Breve por la novela Una palabra tuya, llevada al cine con gran éxito por la directora y ex ministra de cultura, Ángeles González-Sinde.

También ha escrito numerosos guiones cinematográficos, como La primera noche de mi vida, que cosechó varios premios en festivales nacionales e internacionales, y ha ganado entre otros el Premio Atlántida del Gremio de Editores de Cataluña en 2009. Su última publicación ha sido el pasado año 30 maneras de quitarse el sombrero (Seix Barral), un ensayo en el que analiza la obra y el tiempo de mujeres como Maruja Mallo, Margarita Manso o Concha Méndez, entre otras, que vivieron al margen del canon masculino, y un magnífico autorretrato en el que repasa su propia trayectoria vital y literaria.

Por otra parte, tanto Durán como Lupiáñez han querido resaltar la vinculación de Elvira Lindo con el país luso, en cuya capital tiene una residencia. De hecho, recientemente la escritora apuntaba en uno de sus artículos de El País, medio en el que colabora, la necesidad de “conocernos mejor”. “Nos parece que nos acercamos a Portugal porque se ha convertido en un habitual destino turístico, pero aún nos falta corresponder con cortesía al interés que ellos muestran por nuestra lengua y lo que nos ocurre”, decía.

Precisamente para dar a conocer la prolífica literatura del país vecino, la FLS19 está elaborando en colaboración con el Consulado de Portugal un amplio programa de actividades que dará a conocer en su amplitud próximamente y que recoge propuestas tan variopintas como encuentros que rememoran el V Centenario de la expedición de Magallanes y Elcano o la Revolución de los Claveles, conciertos, rutas, proyecciones, y otras iniciativas, además de contar con la presencia de destacados escritores lusos.

En este punto, y siguiendo el paso a la internacionalización que se inició el pasado año, las directoras de la Feria, Verónica Durán y Nuria Lupiáñez, destacan lo “pertinente” de la elección de Portugal, en el aniversario de un acontecimiento histórico tan importante, y estando en una ciudad como Sevilla, punto de partida de aquella mítica expedición y con una relación muy cercana al país vecino. Así, han agradecido la implicación del cónsul, Joao Queirós, “que ha mantenido en todo momento una actitud proactiva y participativa con propuestas muy interesantes y variadas”.

Por último, dado su carácter eminentemente participativo, la Feria recuerda que hasta el 5 de marzo sigue abierto el plazo para que todas aquellas empresas del sector, administraciones, entidades, colectivos y ciudadanos interesados puedan proponer actividades en torno a la dedicatoria principal o sobre cualquier otro tema.

Imagen © Iván Giménez